Category: Uncategorized

La metamorfosis en la ciencia ficción.

 

 

 

serveimage
El rápido avance tecnológico plantea inquietantes posibilidades-PFMS-Start Page Images.

En los hipotéticos futuros ideados por la ciencia ficción se plantea una interrogante: ¿cómo el progreso científico y tecnológico cambiará a la humanidad?; la mayoría de los autores hablan de cambios drásticos que afectan el cuerpo y la mente del ser humano, que si bien pueden mejorar nuestra calidad de vida, también pueden acarrear consecuencias negativas para el desarrollo normal de la identidad del individuo.

Las sociedades llegan a dividirse en posiciones irreconciliables cuando estos cambios se vuelven habituales y la conflictividad social producida pone en duda los beneficios de dichos cambios. Frecuentemente la ética y la moral suelen enfrentarse a intereses mezquinos que quieren monopolizar el progreso humano para su beneficio, o la misma ciudadanía recela de él por el mal uso que se le da y exige más controles que podrían prevenirlo, aunque a veces afecte el avance obtenido.

Sea como fuere, lo inevitable es la transformación que experimenta la humanidad por el progreso, su hábitat artificial ya no concibe una realidad estática, el dinamismo social se acelera a niveles que escapan del control de la especie. Nuestro mundo no se identifica con el humano universal sino con uno artificial, mejorado y amplificado por la ciencia, dejando atrás las limitaciones de la biología que sirvió al hombre en su evolución. Los seres humanos dejamos nuestra fragilidad natural para convertirnos en “dioses” capaces de lograr grandes prodigios o tragedias, según la consideración personal de los autores de ciencia ficción. Sin embargo, existen individualidades renuentes a aceptar lo que creen es, una imposición de una humanidad cegada por su propio avance, es decir, son opositores a dejar alterar su biología entregada por la lógica de la Madre Naturaleza.

Estos individuos, que podríamos considerar naturalistas o universalistas, piensan que el ser humano debe estar por encima del determinismo científico y tecnológico sin perder su papel central en la historia ni su vínculo con la naturaleza. Consideran que la especie humana está gravemente alienada por su propio avance que la conduce a una era decadente y materialista. En ocasiones ésta tendencia tiende a radicalizarse, recurriendo a la violencia y creando una dialéctica con tintes místicos que reniega de la “máquina” -la ciencia, el sistema social, el orden- porque consideran que controla el destino humano sin permitirle escoger libremente.

Su discurso cuestiona las presiones que sufren los individuos por causa de las tendencias sociales que le impiden ejercer su libre albedrío. Estos grupos a veces cambian su postura intransigente, aliándose temporalmente con el sistema que cuestionan, para enfrentar a otros individuos “mejorados” que aceptan los cambios de la sociedad, pero exigen participar en ella porque se sienten marginados. La tendencia común de estos humanos naturalistas es que siempre viven de forma paralela a la sociedad.

Del otro extremo se encuentran los que aceptan el progreso con sus virtudes y defectos, son la realidad dominante que aunque tengan sus críticos, no deja de crecer. La humanidad tecnificada goza de los beneficios del desarrollo científico, viven en sociedades avasallantes, eficientes y contradictorias. En ocasiones suelen estar dominadas por grupos de poder monolíticos o gobiernos con tendencias poco transparentes, empero los seres humanos influenciados por éste entorno no creen que exista una realidad ajena a la tecnología ni creen que una civilización progrese sin la técnica. Han normalizado el ambiente artificial y reglamentado de las sociedades modernas, hasta el punto que únicamente se identifican con ella.

Los individuos que viven en ella lidian con dilemas propios de un entorno que no deja de cambiar aceleradamente: la sensación de vaciedad, la curiosidad que le produce las posibilidades de los adelantos técnicos, la falta de identidad, la incomunicación, los dilemas éticos, morales y filosóficos de la modificación del cuerpo humano y la dudas existenciales. De este entorno, surgen individuos –cyborgs, mutantes, transhumanos– que sirven como metáforas de la complejidad interior con la que se tienen que lidiar en la era moderna porque, si bien su vida ya no se encuentra sujeta a los límites de la biología, sienten que han perdido algo por lo que se embarcan en un viaje metafísico para resolver sus dudas.

La mayoría de las obras ciencia ficción plantean que la metamorfosis del ser humano es un proceso inevitable, con sus aciertos y errores. Nada puede reprimir eternamente los impulsos creativos de la humanidad, su deseo de liberarse de los límites que le impone su fragilidad corporal y vencer los temores que le acompañan como especie gracias al poder de su ingenio. Pareciera que es un reto personal dominar hasta el último aspecto de la vida con tal de surgir como un dios y alcanzar nuevos horizontes que le responda sus interrogantes, sin embargo, si logra ese objetivo ¿qué pasará después?, ¿qué camino tomará?, ¿será el fin de nuestra especie o un nuevo comienzo?

Los opuestos a la metamorfosis y sus adeptos pueden parecernos posiciones irreconciliables, empero ambas posturas tienen puntos en común: el temor a perder lo que nos hace humanos por el rápido cambio tecnológico aún cuando no logran definir ¿qué es lo que nos hace humanos, únicos y especiales?; ninguna de las posturas tienen una respuesta clara, más bien su definición es algo subjetivo, no social. Los opositores reivindican lo natural ante lo artificial, olvidando que desde el primer momento donde los hombres se asociaron para lograr metas comunes y formaron una sociedad, lo artificialidad es lo dominante, nada de lo que funcione en sociedad es obra de la Madre Naturaleza sino de la mente humana, así que su organización también lo es.

Lo realmente opuesto a lo artificial, sucedería si la humanidad renunciase a su creatividad y pensamiento, limitándose a existir para sobrevivir, a competir con otras especies en el domino de un espacio vital y a rivalizar con sus semejantes por los recursos más elementales. Tendría la especie que atrofiarse en su desarrollo civilizatorio de forma definitiva y someterse a los dictámenes de la Madre Naturaleza.

La causa del conflicto entre los opositores de la metamorfosis y sus adeptos radica en, la capacidad de adaptarse a una sociedad en constante cambio, que muchas veces termina por rebasar al individuo quien considera afectado su modo de vida. Un aspecto ignorado por ambas posiciones es que, en el camino de la metamorfosis podrían surgir transformaciones accidentales -epidemias, accidentes industriales, contaminación, experimentos científicos que superan lo previsto-, factores que influyen en la especie humana y la transforma radicalmente sin que pueda contenerse, dichos cambios son imprevistos y muchas veces ajenos a su voluntad.

Muchas obras contemplan que estos factores pueden ser más poderosos que la voluntad humana, atribuyéndoles un papel nefasto, siendo frecuente los futuros donde la humanidad conocida sucumbe ante ellos y surge una nueva sociedad con individuos quiméricos. Dichos individuos conciben la humanidad anterior a la metamorfosis como lejana, extraña. En otras ocasiones la humanidad sobrevive, pero en condiciones muy difíciles, al mismo tiempo que combate a individuos barbáricos que han sufrido cambios físicos y mentales que les ha privado de la razón. Pero la metamorfosis en un escenario como éste, no necesariamente significa progreso, sino degeneración, la especie vive acosada por una amenaza exótica que parte del mismo ser humano.

Otro camino de la metamorfosis es simbólico: la humanidad progresa de forma acelerada sin embargo, los cambios físicos no son relevantes sino se toman en cuenta los mentales. La observación cuidadosa de cómo la mente humana se adapta o rechaza un entorno cambiante, los sentimientos de individuos que tratan de conocer otras fronteras de la realidad física ante el tedio que representa la rutina urbana o cómo evoluciona su identidad al interactuar con realidades virtuales.

Tratar la metamorfosis mental es más complejo, ya que es necesario el símbolo para representar cómo es la psiquis del individuo y con qué lo asocia. El inicio de los cambios es un viaje inmaterial al interior del individuo, quedando descartado lo externo o las personas del entorno. La motivación más frecuente es la búsqueda de una identidad, el querer librarse de la vaciedad que siente frente a un entorno que percibe como ajeno.

Una vez que empieza el viaje, no hay manera de detenerlo, ya que nace en el individuo nuevas sensaciones que desea experimentar, provocando cambios drásticos en su conducta y modo de vida. La experiencia afecta la interpretación que tiene de sí mismo; cambios que le dejan interrogantes: ¿el proceso es real?, ¿el individuo se está liberando o encerrando en sí mismo?, ¿no será todo una aguda expresión de alienación?

La falta de evidencia física que compruebe si lo que experimenta el individuo es real o fruto de una autosugestión profunda, dificulta comprender su punto de vista, quedando a libre interpretación la experiencia.

A pesar de los apoyos y oposiciones lo cierto es que, una nueva humanidad está surgiendo de tantas transformaciones originadas por la influencia de la ciencia y la tecnología…

Cuál será su rumbo es algo que no podemos conocer hasta vivirlo.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

Advertisements

La ilusión de las distopías adolescentes: los tipos. (Segunda parte).

serveimage
Los jóvenes desorientados son individuos desarraigados-PFMS-Start Page Images.

Las distopías adolescentes suelen tener elementos comunes, se podría decir que nos ofrecen poca variedad en sus argumentos y conflictos. No obstante esos nexos comunes, permite clasificarlas en dos tipos específicos: la distopía de supervivencia y la distopía utilitarista. De momento, desarrollaremos la del primer tipo para lograr comprender mejor este género.

La distopía adolescente de supervivencia, plantea una trama donde los jóvenes son llevados a vivir situaciones extremas con miras a reducir su voluntad y humanidad, pero no se les dice directamente, se les envuelve en una conveniente mentira de heroísmo. El objetivo de los adultos es destruir su identidad como seres humanos, obligándolos a subsistir con recursos mínimos en ambientes hostiles, monótonos y carentes de esperanzas. El sistema social será siempre indiferente a su suerte y los adultos proyectarán una imagen negativa de sí mismos; los jóvenes no tienen en quien apoyarse ni a quien recurrir porque ya han sido condicionados a desconfiar de los adultos. El consuelo que les queda es la amistad con otros individuos de su edad, pero sus relaciones no serán del todo sinceras, sobre ellas siempre pesará la sombra de la vigilancia del sistema a quien le conviene mantener la desconfianza entre ellos para garantizar el control.

Junto a esa estrecha vigilancia, se encuentra la falta de afecto de las familias quienes son absorbidos por sus responsabilidades laborales o sociales que les impide educar a sus hijos. Ese tiempo esencial de compartir en familia, se lo roba las obligaciones contraídas por el rol que ocupan los padres en la sociedad. Los padres que tienen estos jóvenes son personas deshechas, agotadas e impotentes que terminan por incomunicarse con sus hijos o verlos como una carga. El sistema social aniquila los nexos familiares para formar individuos vacíos y carentes de ideales, incapaces de lograr un acto solidario o desarrollar unos sentimientos puros. Con los lazos familiares rotos, los adultos pasan a crear circunstancias aun más terribles imponiéndoles pruebas mortales o llevándolos a participar en situaciones límite.

La idea es convencer a la juventud de que no tienen valor alguno, por lo tanto debe habituarse a vivir en la estrechez, porque es prescindible. La relación con esta sociedad resulta aún más difícil para aquellos individuos huérfanos, ellos están más vulnerables y tienen menos opciones por lo que suelen ser los más recurridos para satisfacer los objetivos del sistema. Para los adultos, ellos son una “carga administrativa”, “un problema ajeno” y excelente medio con el cual realizar experimentos sociales con miras a imponer su voluntad. Los huérfanos, en este tipo de sociedad, son fáciles de convencer porque están solos en un ambiente donde impera la supervivencia más que la racionalidad, ellos estarán más preocupados por sí mismos, ya que nadie velará por ellos ni los cuidará. Sin embargo, sus pares con familia pueden ser mucho peores, pueden utilizar a los demás miembros para conseguir lo que desean. El egoísmo adulto es inculcado a los más jóvenes y ellos lo practican hasta sus últimas consecuencias.

El éxito de estas medidas es casi absoluto, aunque no en todas las circunstancias porque la naturaleza gregaria del ser humano todavía pervive, empero mal orientada. Los individuos se agrupan en función a intereses de conveniencias, la falta de otras opciones, la presión de circunstancias extremas, por maquinaciones de algún personaje persuasivo o por imposición de los adultos. No importa si los miembros del grupo se agraden o tengan alguna afinidad, lo que interesa es cumplir el objetivo que se trazan a pesar de que el mismo es una ilusión, una trampa más para mantener desunidos a los ciudadanos.

A veces se da el caso de que los protagonistas son los únicos sobrevivientes de algún cataclismo y están solos. No hay adultos experimentados que los orienten, se tienen a sí mismos y los pocos recuerdos felices de su vida anterior. Podría creerse que en este escenario el adulto no tienen la culpa, sin embargo, su ausencia es una metáfora de dos deseos contradictorios: la necesidad de los jóvenes de independizarse, de tener un espacio propio y probarse que no necesita de los demás para conquistar sus metas dentro de una óptica destructiva. Los jóvenes consideran asfixiante su entorno y desean hacerlo desaparecer de alguna manera.

Esto se contrasta con el deseo de atención del joven, abrumado por la falta de un contacto afectuoso con el adulto interpreta de forma magnificada que está siendo abandonado, y teme perder a quienes ama. Un mundo destruido es un símbolo de ese temor. En escenarios distintos, los adultos lo manipulan jugando con su percepción de la realidad para que cumpla una serie de objetivos sin cuestionar, razonar, quejar…

Los jóvenes de este tipo de distopía son lo más próximo a una bestia y al mismo tiempo, a un niño abandonado; sufre debido a la falta de sinceridad del adulto quien parece disfrutar atormentándolos de una forma sádica. Los adultos parecen más interesados en impedirles desarrollarse, que cultiven el pensamiento y la racionalidad conduciéndolos a un camino de autodestrucción.

En la distopía adolescente de supervivencia, está sublimado el instinto, la instantaneidad, la violencia y el abandono. El conflicto no es algo circunstancial, es introducido deliberadamente por los adultos para empobrecer su relación con los más jóvenes de manera que éstos terminen por humillarse, condenados a ser individuos perturbados e inmaduros, garantizando así el eterno ciclo -cuando los hoy adolescentes sean adultos, deben comportarse igual con las generaciones adolescentes de su futuro-. Las sociedades de este tipo carecen de un plan, meta o transformación radical que aspire a una realidad mejor, es indiferente a su suerte.

Puede que en apariencia quiera perpetuarse un sistema social inhumado, sin embargo al estar sustentado en la mentira y la indiferencia, éste se derrumbará por su propia inercia. Las rebeliones, los errores de los funcionarios o un acontecimiento imprevisto no hacen sino acelerar la destrucción del sistema sin ser esto garantía de que sus ciudadanos serán libres; todo lo contrario, ellos han sido adoctrinados en el egoísmo y la humillación llevando a sus miembros a luchar unos contra otros con miras a conquistar lo que creen les pertenece de las ruinas de ese sistema. Un circulo vicioso difícil de romper.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

Los extraterrestres como víctimas de la humanidad.

Distrito-9
Distrito 9, la humanidad no podría aceptar seres inteligentes distintos a ella.- PFMS-Start Page Images

Popularmente tendemos a considerar a los extraterrestres como seres hostiles, altamente avanzados tecnológicamente, pero socialmente arcaicos, cuyo principal motivo es conquistar otras civilizaciones. Si bien, existen modelos más amplios a esta interpretación, es más aceptado el arquetipo hostil, el mostrar hipotéticos seres inteligentes con ansias de poder dispuestos a arrasar con todo lo que hemos construido y desarrollado por motivos más humanos que propios de su especie. Lo cierto es que dichos seres inteligentes siempre son crueles victimarios plenamente convencidos de considerar a la humanidad un “estorbo” en sus ansias de expandirse por el Universo. Sin embargo, tal mentalidad no corresponde a una motivación racional y coherente, sino a unas mentes dominadas por una megalomanía insensata.

Un arquetipo hostil, corresponde al miedo inherente de la humanidad a enfrentar lo desconocido, pero erróneamente la cultura popular lo impone como una realidad tangible, sin existir un análisis científico sólido. Ya es costumbre atribuirle características humanas a quienes no conocemos ni sabemos si existen, sólo porque necesitamos llenar un vacío: el saber si somos una singularidad en el Universo o hay otros seres inteligentes. No obstante, dentro de la amplia variedad de extraterrestres hipotéticos existe una tendencia a refutar la supuesta conducta destructiva de dichos seres, planteando interrogantes como: ¿Qué pasaría si nuestra especie es incapaz de aceptar seres opuestos?, ¿cómo podría la humanidad rechazar a quienes tanto buscaba?

En este escenario, la humanidad consigue comprobar la existencia de la llamada vida inteligente pero es incapaz de congeniar con ella, principalmente porque sus propias miserias terminan por perjudicar una convivencia armónica. Las desmedidas ambiciones humanas anteponen la satisfacción de sus necesidades, provocando un conflicto de grandes consecuencias, perjudicando a ambas partes. La humanidad considera inferiores a los seres inteligentes con quienes puede contactar, porque no encaja en su concepto de vida inteligente o porque los valores adoptados por ellos podrían significar una amenaza para nuestro modelo social.

A juicio de algunos individuos utopistas, el modelo social extraterrestre es “auténtico y superior al humano”; porque se ha librado de sus contradicciones, tratando de imponerlo, desatando un conflicto entre valores contrapuestos, en donde los extraterrestres pueden ser víctimas de la intolerancia humana, arrastrándola a su destrucción. También está planteada la situación en que la humanidad descubre vida inteligente, empero oculta su existencia nada más para involucrarla en alguna oscura trama destinada a obtener un beneficio mezquino; siendo frecuente historias sobre guerras provocadas por los seres humanos quienes culpan a los extraterrestres. El egoísmo de nuestra especie, -contrapuesto a nuestro progreso y deseo de contactar a otros seres- se impone haciendo de un hecho trascendente una tragedia de la cual queda en duda la integridad moral humana.

AVTR_SCREEN_NG_Navi_Attacki
Avatar, la conducta depredadora de la humanidad podría perjudicar un contacto con seres inteligentes-PFMS-Google Images.

Plantearnos a los extraterrestres como victimas, es una oscura metáfora sobre nuestra forma de ser y un duro cuestionamiento hacia la vanidad de una raza humana altamente tecnificada, convencida de estar destinada a alcanzar la gloria en la conquista del espacio ignorando las calamidades presentes en su planeta. Una condena al intento vano de utilizar un contacto con seres inteligentes para distraer la atención de sus propios problemas; depositando en ellos las respuestas a todas sus dudas existenciales. Posiblemente dichos seres también están en la misma búsqueda de respuestas o quizá consideran irrelevante tales interrogantes, nuestra costumbre de deidificarlos termina siendo -a juicio del ser humano- “traicionada”, haciendo brotar el odio porque ellos no han satisfecho nuestra ansia de respuestas.

Los llamados seres inteligentes, podrían ver como peligroso nuestra conducta depredadora, queriendo aconsejar al ser humano de cambiar su actitud o tomando medidas, -no necesariamente hostiles- destinadas a protegerse de los excesos humanos. Lamentablemente, tomar esa decisión es detonante para provocar un conflicto absurdo, la humanidad creería ver en ello una declaración de guerra empezando una nefasta carrera armamentista y aumento las convulsiones sociales porque las tendencias pacifistas y militaristas estarían enfrentadas.

Comúnmente, existe cierta incredulidad cuando se plantea esta posibilidad, en parte por excesivo optimismo, por desinterés, o porque no creemos que seamos tan “paranoicos”. Sin embargo, la realidad actual nos muestra una parte de nosotros bastante lamentable: la tendencia del ciudadano promedio a la reactividad, a no construir argumentos sólidos cuando trata de expresar un punto de vista, porque está habituado a un entorno social pobre en lenguaje, coercitivo, y anticientífico. Un entorno donde impera la desconfianza y lo volátil, ya nada es seguro, la incertidumbre nos obliga a actuar sin meditar, ni ver las consecuencias a largo plazo. Privilegiando lo instantáneo, nuestro concepto del mundo está definido por lo pasajero, las decisiones inmediatas y la impaciencia, de esa manera una comunicación entre seres inteligentes carece de autenticidad porque: estamos a la espera de algo que debemos tener urgentemente, sin siquiera preguntarnos ¿para qué lo necesitamos?

¿Realmente necesitamos contactar a otros seres inteligentes?, ¿cuán seguros estamos de que podremos estar a la altura de ese desafío? El dilema siempre nos acompañara hasta que suceda dicho contacto y sería absurdo descartarnos como factor que arruinaría un contacto fructífero con otros seres inteligentes, más aun sí como civilización nos negamos a superar nuestra carencias interiores y mezquindades, así como la nefasta creencia de depositar nuestra fe en algo externo completamente alejado de lo que somos, es decir, no podemos interpretar un contacto con seres inteligentes como un medio de “renovación espiritual” ante nuestra falta de confianza en lograr una cultura realmente objetiva, libre de ignorancia y superchería, factores dañinos hasta para nuestra propia convivencia.

Como es poco probable un contacto a corto plazo con otros seres inteligentes, debería tomarse en cuenta con cuál tipo de sociedad humana estarían contactando. No hay seguridad de que el sistema social existente continúe en el futuro, ni mucho menos de que existamos tal como somos. El progreso -o retroceso- que sufre la especie humana condiciona la forma de ver la realidad. Menos aún tenemos garantizado que la humanidad actué conforme a valores comprometidos realmente con la paz y la tolerancia.

Es fácil hablar de una cooperación entre seres opuestos a nosotros, pero si entre nosotros mismos no lo hemos alcanzado, nada garantiza un resultado positivo con terceros. Necesitaríamos una sociedad global más educada en asuntos científicos, más participativa en tratar el tema del espacio con seriedad y desdeñar de la superchería.

Desafortunadamente tal posibilidad no depende de ninguna gran reforma social, moral o espiritual ni científica, sino de las decisiones de cada uno de las culturas humana de abrazar el conocimiento objetivo, de librarse de la ignorancia y la superchería. Consolidar un modelo de desarrollo realmente pacífico, sustentable y trascendente que les libere de las conductas dominantes, hostiles y belicistas…

Probablemente dicho contacto sucedería cuando superemos nuestras propias debilidades.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

Las redes sociales no son un espacio político.

redes-sociales-quaestionis
Las redes sociales pueden provocar una polarización política peligrosa-PFMS-Start Page Images-

“En los medios sociales por Internet no importan tus parámetros de privacidad, se tomará en cuenta todo lo que hagas. Todo es público”

                                            Ernesto Priego, Editor de The Comics Grib

“No necesitas 5.000 amigos en Facebook para saber que los medios sociales de Internet pueden tener una mezcla notable de rumores, chismes y desinformación”

                                                       Adam Rawnsley, periodista

La política no es un tema fácil, mucho menos debatir equilibradamente sobre él. Generalmente quienes no poseen una preparación adecuada sobre la materia, creen que solamente con imponer su punto de vista se es un “buen estadista” y no es así. La política -como ejercicio- es un tema que requiere mucha concentración, evaluar amplios escenarios y contar con una visión a largo plazo, sobre todo exige un gran esfuerzo para mantener la sensatez en todo momento, -especialmente en los momentos más difíciles- pero también pone a prueba la honestidad del político, quien debe corresponder tanto como pueda con sus ciudadanos.

El debate político siempre está sujeto a reglas claras que todos cumplen y aceptan, porque la política es un acto racional, quienes la ejercen dejándose llevar por la emotividad no pueden ser considerados buenos representantes políticos, necesitan más experiencia hasta que aprendan a dominarse. Desafortunadamente las mismas contradicciones de la naturaleza humana así como los cambios en la historia, pueden trastocar la conducta de los dirigentes y es allí donde un nuevo actor puede cambiar dramáticamente los acontecimientos: las redes sociales. Este invento terminó –erróneamente- siendo considerado un espejo de toda la sociedad, cuando ellas sólo son una pequeña parte de la complejidad mediática del presente siglo.

Sin embargo, su fácil interactividad y grandes posibilidades de ubicuidad, han permitido que muchos estén convencidos de que las redes sociales son la única cara visible de la red en el mundo político. También está el hecho de que la comunicación con ellas se hace más dinámicas incluido el uso de elementos simbólicos –los llamados “memes” o caricaturas digitales, por ejemplo- de gran repercusión social. En este espacio virtual es sencillo marcar tendencias y modelar la opinión pública en torno a un tema, según el estado de ánimo de la “audiencia”. Están más valorados los factores emocionales, deseos y la reactividad de los internautas en ellas que los juicios objetivos y opiniones serias.

En pocas palabras, sólo porque es más fácil interactuar por este medio es sobrevalorado su efectividad para considerarlo como un espacio adecuado para el debate político; una apreciación sustentada en el “efecto de cercanía” que produce las redes sociales en la psiquis, que es potenciado por la posibilidad de que cada actualización está sujeta al tiempo real. Lo anterior es evaluado dentro de parámetros técnicos, empíricos, comunicacionales y sensitivos no políticos, porque un auténtico espacio político está sujeto a reglas que limitan los excesos y constituyen un clima de confianza que permiten valorar las opiniones de los distintas posturas, eso incluye un respeto absoluto a su punto de vista.

La realidad política en una red social es opaca, muy influenciada por la mutabilidad de opiniones que no necesariamente se ajustan a la realidad, porque la mayoría de los comentarios parten de acciones automáticas, emotivas o dirigidas. Son pocas las opiniones que parten del pensamiento, del uso coherente de los sentidos de la mano con la racionalidad, casi todos parten de la reactividad y de tomar en cuenta lo que siente o quieren hacer sentir en el público, no lo que piense. Quien conoce del poder de la palabra puede distinguir cuando “alguien pensó y escribió” de quien no, pero esto es un talento restringido a pocos, porque la mayoría sigue sin comprender que la palabra es pensamiento en acción siendo un instrumento muy poderoso.

Una red social en política actúa como un muro de contención en donde los ciudadanos demasiados apasionados, desahogan sus malestares sin que estos se traduzcan en acciones concretas en el mundo físico y manteniendo intacto al Poder porque todo dirigente sabe lidiar con las pasiones exacerbadas, sin que esto represente gran preocupación para él. Aunque la situación se trasladase al plano físico es fácil para las autoridades conocer de antemano –según las tendencias, datos de geolocalización, frecuencia con que se comenta un tema específico…- cómo esta va a desarrollarse y reducirla sin dificultad o cambiar el discurso inicial por otro aparentemente conciliador o acusador, mientras se traza un plan para aplicar una medida especifica en otro momento más ventajoso.

Esas supuestas “victorias ciudadanas” en algunas circunstancias no pasan de ser un simple retroceso momentáneo. Paralelamente, la política en una red social siempre está fuertemente influenciada por la ausencia del respeto al punto de vista contrario, porque en este medio no hay un mecanismo de control que parta de los administradores que detecte y/o sancione a un infractor, todo depende de una denuncia previa de otro internauta. También se presentan casos donde más de un internauta puede convertirse en cómplice de otro(s) si estos dicen algo con lo que concuerden, aquí tampoco los mecanismos tienen una celeridad para identificar y castigar al infractor, más allá de suspender “una cuenta” en conformidad con el número de denuncias reportadas y que sea coincidente con infracciones de términos de uso de la red social.

Los mecanismos existentes son limitados y represivos, no son contundentes y punitivos porque las mismas limitaciones técnicas, las diferencias culturales, los pocos acuerdos entre las autoridades y dueños de las redes sociales, así como las lagunas legales de sus propias normas hacen complejo poner orden en el espacio social. Con tales dificultades los infractores tienen la sensación de que no hay reglas en las redes sociales, que en ellas son inmunes a las consecuencias, creando un clima de permanente hostilidad para opiniones más moderadas, pero en cambio se aplican las leyes digitales de cada país, que algunos desconocen o pretenden ser inmunes a ellas. Los ambientes adecuados para un debate político, no admiten este tipo de participaciones porque lo que interesa es lo que piensa el político sobre un tema a tratar, ya que de ello depende el bienestar o el fracaso de su gestión.

Asimismo en las redes sociales se maneja la política de manera frívola, como si fuera un tema de farándula y los políticos son tratados como celebridades del momento que se les debe adorar u odiar según lo considere el público. La seriedad con la que debe evaluarse su gestión es reducida, siendo valorado aspectos como su estado civil, la apariencia, los comentarios inadecuados que hizo hacia sus opositores, el cuantificar la cantidad de comentarios que generó su reunión con un homólogo o el presumir que cuenta con gran cantidad de simpatizantes en una red social considerándolo como muestra de ser “muy popular” y con grandes posibilidades de éxito electoral (¿?).

Si el esteticismo y la banalidad determinan la escogencia de un dirigente político, entonces se apoya la mediocridad, descartándose la capacidad de un líder. Los escenarios políticos no se manejan con el inmediatismo y las estímulos automatizados que producen el uso habitual de las redes sociales, requiere una cuidadosa preparación en donde se debe estar dispuesto a admitir los errores y comprometerse a corregirlos, a respetar los protocolos establecidos en el comportamiento político y sobre todo hacer un uso moderado del lenguaje porque el político con su palabra dice quien es, esto último también aplica a quienes opinan sobre política en las redes sociales.

Empero, dentro de la ciudadanía y los mismos grupos políticos existe un desinterés por dejar de polarizar el ambiente político en las redes sociales porque pareciera que es más fácil culpar de todo a los políticos o porque con este medio es más sencillo sacar ventaja sobre el rival. Ambos puntos de vista son errados y carentes de ética, porque el político es un servidor público, un asalariado más dentro de la sociedad, cuyas tareas son muy exigentes y afectan a todo el tejido social por lo que los ciudadanos deben mostrar una actitud equilibrada al igual que los diversos grupos políticos.

Hay que dejar de creer que las redes sociales son la puerta principal de Internet, este medio –si bien muy relevante- es sólo uno de los miles que existen para poder expresarnos y consultar información en la red de redes, cuyo uso está sujeto a las mismas normas del buen comportamiento que aplicamos en la vida real, más aun cuando nosotros consentimos exponernos tal cual como somos. Si vamos a participar con este medio en política debemos ser cautos con lo que decimos porque nuestras palabras también forman parte de lo que somos, un comentario mal intencionado será asociado con nuestra persona y podría ser nefasto.

El aconsejar cautela y moderación no puede seguir siendo considerado como “cobardía” ni “debilidad”, sino como la más elemental de las pautas a seguir en la política y más aún en las redes sociales.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

Los #asteroides, ¿amenaza o futuro negocio?.

Asteroide Eros
Los asteroides vuelven a llamar la atención de la humanidad-Flickr

El impacto del asteroide en Rusia ha demostrado la indefensión de la Tierra frente a estos bólidos cósmicos, dicha indefensión radica en algo simple: falta de información y el subestimar la amenaza de estos objetos. Se puede alegar a nuestro favor que nadie esperaba un hecho así, sumado a lo infrecuente de los impactos en la Tierra de estos bólidos pero desde hace no muchos años los avances científicos sobre la materia ya advertían del riesgo que representaban y la necesidad de desarrollar “contramedidas” para proteger al planeta.

Por fortuna, este suceso demostró lo necesario de lograr una mayor cooperación internacional a nivel científico al mismo tiempo se va tomando más en cuenta aquellos proyectos destinados a prevenir un posible impacto nefasto; las ideas, incluso las más “descabelladas”, deben ser consideradas si se quiere evitar un desastre mayor. Evidentemente los medios de detección temprana saldrán beneficiados en estas circunstancias; si se consolida dicha cooperación internacional la información será nuestra mejor carta frente a los asteroides.

¿Será la colonización de los asteroides el impulso que necesita la industria aeroespacial?-DevianArt

Sin embargo, los asteroides no son solamente peligros para la Tierra, existe mucho interés en sacarle provecho a los posibles recursos contenidos en su superficie los cuáles podrían ser vitales para la humanidad; así como para diversos sectores de la tecnología quienes creen podrían encontrar minerales escasos en la Tierra. Es muy probable que eso impulsara de manera radical la industria aeroespacial, permitiendo una colonización del espacio menos de ciencia ficción y más real. Aunque por el momento muchos proyectos, no pasan de ser algo palpable, lo prometedor de la idea aunado al hecho de los éxitos conseguidos con las sondas espaciales sientan las bases para que dentro de poco tiempo el camino hacia destinos lejanos sea algo cotidiano.

Por ahora, mientras estemos aquí debemos mantenernos alertas, trabajando en definir nuestro destino como especie deseosa en extenderse por el espacio.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.