Category: Filosofía

La ciencia y la filosofía deben reconciliarse.

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Aunque estas dos ramas del saber tienen una historia común y un nexo irrenunciable, con el pasar del tiempo se han distanciado. El enorme progreso científico hace pensar que no existen otras realidades que no se puedan comprobar y cuantificar, al mismo tiempo la dinámica social ha focalizado la atención de las personas en otros aspectos de la cotidianidad más triviales e individuales. Las grandes interrogantes parecen estar relegadas a areópagos de sabios aislados que quieren desentrañar los misterios del Universo, pero parecen olvidar aquellos relacionados al hombre, al papel trascendente de su existencia y su futuro no únicamente como ser inteligente, sino como espíritu. La humanidad frecuentemente olvida su naturaleza espiritual al sucumbir ante la vorágine del materialismo contemporáneo, lo que acarrea dolorosos aprendizajes.

La filosofía es una forma de desentrañar en los misterios del Ser, de mantener a la humanidad centrada en que su esencia es infinita, por lo que debe comprender que el mundo material es un reflejo de esa infinitud. Mientras que la realidad social es fruto del empleo que le da ha dado a dicha infinitud; el ser humano enfrenta el dilema de no ser una criatura perfecta, para que lo sea debe realizar grandes esfuerzos que incluso pueden llevar mucho tiempo. La construcción de sociedades más complejas y difíciles de entender nos ha llevado a reducir nuestra conciencia a completar metas finitas, en tanto consideramos la existencia como angustiosa porque hemos atrofiado nuestro interés por saber más de nosotros mismos. Siempre creemos que conocerlo es ponernos a superar pruebas, cuando lo único que tenemos que hacer es preguntar.

La ciencia nos ha servido para resolver muchos enigmas, ha permitido vencer la ignorancia y ha ampliado nuestros horizontes. Ya estamos en un momento donde podemos afirmar con seguridad todo es posible; sin embargo los descubrimientos científicos han deslumbrado a la humanidad y la han obligado a confrontar con su propia naturaleza infinita pero imperfecta. Ese todo es posible puede tener un trasfondo aterrador, porque la humanidad atrapada en el materialismo no dará un uso trascendente a ese saber, sino que se perderá en la alienación y la ilusión.

No sería culpa del conocimiento -sea filosófico o científico- tal situación, al contrario sería a la tendencia del ser humano de considerar que lo que descubre es una verdad absoluta cuando es un camino para llegar a la naturaleza de un enigma. Es cuando confronta la innovación y los dogmas, lucha que no está exenta de dolorosos episodios, incluso pudiendo evitar el dolor los individuos se dejan arrastrar por las pasiones más violentas. Las mezquindades humanas nos confrontan con nosotros mismos, situación que podría ser utilizada para superarnos como especie más no siempre se mira así, preferimos creer que es un mal causado por las tentaciones de un Demiurgo maléfico. En este punto la filosofía y la ciencia rivalizan ferozmente, cuando se trata de resolver el por qué la humanidad sucumbe a la tentación de la ilusión, siendo necesario que trabajen juntas en resolver tan complejo acertijo.

Ambos saberes reclaman un papel protagónico, en la que cada una ofrece una visión razonable de la realidad sin embargo, tal rivalidad no necesariamente busca crear nuevos paradigmas para comprender y resolver los acertijos de la existencia humana; al contrario algunos de sus protagonistas parecieran aspirar en imponer un punto de vista, y dominar a los demás -situación que nos devuelve al escenario del dogma-. La pluralidad hace al mundo, porque la creatividad humana no es limitable. La imposición de dogmas no se reduce al pensamiento, también comprende el modo de vida de los individuos que inevitablemente provocan enfrentamientos y disconformidades violentas; ya que estamos demasiados convencidos de que nuestro existencia es exclusivamente mental y material, omitiendo la espiritual.

En este último aspecto han surgidos dogmas que se apoderan del necesario debate sobre el espíritu: la creencia excesivamente religiosa sobre su naturaleza, la visión mesiánica que la define como signo de audacia y valentía y la concepción contracultural que la mayoría de las veces deviene en charlatanería. Dichas tendencias, si bien muy opuestas, coinciden en que el espíritu esta en abierta confrontación con el excesivo dominio de la razón y la técnica, siendo su autoatribuida tarea “despertarlo”, pero inevitablemente sucumben a la falacia de concebir de que no pueden existir una armonía entre razón, técnica y espíritu, sino que es necesario confrontar con el orden establecido.

Es aquí cuando la filosofía termina siendo mal utilizada por intereses mezquinos y mercenarios que aprovechan tal controversia para vender una utopía, que como ha demostrado la experiencia, degenera en tiranía. Por ello, es lógico pensar que la humanidad prefiera una vida acomodada y segura -renuncia de la profundidad de su pensamiento-, mientras aumenta sus posibilidades creativas con la ciencia, sin embargo esta consideración responde al miedo de perder su libertad personal. Paradójicamente son muchos los individuos que sienten su entorno agobiante, contradictorio y hostil, aunque se tengan amplias libertades, es curioso que la humanidad tenga una visión pesimista de su propia existencia, que no recae nada más sobre su propio destino, también sobre si realmente es lo suficientemente sabia para asumirlo.

Ante este desafío, la humanidad tiene una gran desazón, siente que sus posibilidades para reconciliarse con el mundo y su interior son finitas, alejándose más del espíritu que contiene las posibilidades de lo infinito. En este escenario, el ser humano termina comprendiendo la necesidad de encontrar una nueva inspiración que le devuelva la profundidad a su pensamiento, conduciéndolo a la senda del espíritu que le llevará a la infinitud. El alcanzar esta cima es una de las tareas pendientes de la humanidad.

La sensación de vaciedad y disconformidad que poseen muchos individuos hacia el mundo, no será resulta ni con el placer estrictamente material -esto nos lleva a la ilusión- ni entregándose a la irracionalidad más grotesca, tales opciones tan comunes en el mundo moderno, son meros consuelos pasajeros -muy lucrativos para ciertos intereses- que terminaran destruyendo la identidad del individuo y alejándolo del Ser.

Resulta necesario alejarnos de los elementos que nos llevan a la corrupción del espíritu y nos hacen sucumbir en la ignorancia. La ignorancia de quienes somos.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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Reflexiones sobre el “destino”.

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Avalon, las urbes actuales sofocan la conciencia humana- Google Images.

El concepto de “destino”, siempre está asociado a una meta trascendente,  revestido de cierta fatalidad en la mayoría de los casos. También se le vincula, al “conflicto” entre el libre albedrío del ser humano y el funcionamiento de un cosmos que pareciera estar gobernado por fuerzas ajenas a nuestra voluntad; cuya compresión nos resulta ajena. La pregunta primordial en estos tiempos es: ¿Qué concepto tenemos del “destino”?, ¿Cómo en una época donde todo parece explicado tiene cabida este concepto?, la respuesta a estas preguntas no suelen ser fáciles, en parte, porque su significado ha sido banalizado por diversas figuras seudomágicas y esotéricas, quienes creen que el destino de una persona depende de un intrincado conocimiento sobrenatural del cual ellos son “portadores”.

Junto a ello, nuestra sociedad contemporánea tiende a restar importancia a la función a conquistar metas futuras. El pasado, se reduce a mera información y la trascendencia del espíritu humano queda reducido a una anécdota filosófica. Habría que recordar que el destino, en su esencia, se refería a resolver la duda sobre cuál es el propósito real de nuestra existencia. Los sabios aspiraban encontrar ese conocimiento para responder nuestras preguntas interiores, si lo conseguían, dotaban de sentido a la vida. Serian recompensados con la adquisición de una valiosa erudición que permitía comprender mejor la realidad; abriendo las puertas al progreso. Como los objetivos eran conquistar el entendimiento y el conocimiento, se concluyó que eso era el destino.

Sin embargo, el concepto fue alterado por la influencia de corrientes de pensamiento espirituales que consideró al conocimiento como una herramienta para “abrir la mente” a un entendimiento superior;  cuya naturaleza era infinita. Es próxima a la divinidad e irremediablemente todos llegaríamos a ese nivel, de allí pues los profetas, maestros e iluminados, construyeron unos intrincados conocimientos, repletos de símbolos directos que facilitaran a los “alumnos” el despertarle interés por el autoconocimiento. Así surgieron escuelas, que premiaban la entrega total de sus alumnos a lograr conocerse así mismo, establecieron jerarquías que reflejaban hasta donde podía llegar cada uno -como recompensa de sus esfuerzos por lograr su propio autoconocimiento- y desprenderse de la reducida visión materialista.

Se premio virtudes como la humildad, la compasión, el compartir y la renuncia de todo aquello que “aletargara la mente” como símbolos de avance interior.  El conocimiento era un regalo de la divinidad, para el bien de los seres humanos que -obligatoriamente- debía ser compartido a fines de extender la “luz divina” entre todos y facilitar la renovación del entendimiento humano, porque se pensaba que así funcionaba el universo, es decir, en una constante proceso de transformación inevitable, al cual debe someterse sin resistencia. La trascendencia espiritual era el “destino” que toda persona debía cumplir; cuando llegase el momento. Si bien, las corrientes espirituales coincidían en muchos aspectos con las estrictamente filosóficas diferirían en el medio para transcender: la filosofía consideraba el pensamiento como el medio para cumplir dicho objetivo, mientras las ideas espirituales privilegiaban la meditación y la observación silenciosa de la realidad.

Pero los tiempos avanzaron, la necesidad de civilización obligaron a los hombres a buscar nuevos conocimientos que resolvieran los problemas de la misma. El alma humana paso a un segundo plano, y el autoconocimiento quedo relegado a círculos menores, los adelantos técnicos se volvieron más importantes que saber quienes somos y este proceso se ha heredado hasta hoy. Quienes rechazan esta deslocalización del alma en los procesos históricos e individuales, emplean el sincretismo como medio para dotar de un sentido autentico la existencia humana: la cuestión fundamental para resolver los enigmas de nuestra existencia, es recuperar el equilibrio entre el alma y la materia. Para ello, se buscan los aspectos comunes de todo el conocimiento humano hasta constituir un concepto único, mutable y capaz de adaptarse a los cambios que de un carácter transcendente al libre albedrío.

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The Matrix, el libre albedrío como solución a los enigmas de la existencia- Google Images

 En estos tiempos, el libre albedrío, es el autentico  medio que podría resolver el conflicto sobre cual es nuestra autentica naturaleza: si es exclusivamente material o espiritual. Partimos del hecho, de que muchos sienten que su vida es vacía y carente de significado; persiste el hastió ante la rutinización que impone las urbes, por no hablar del desgaste de los valores aceptados por la sociedad. Ante este panorama, muchos creen que nuestro problema es que estamos demasiados acostumbrados a “pensar” como simples humanos, convencidos de los conceptos materialistas. Nos olvidamos de nuestra alma y debemos reaprender a “pensar” como espíritus que “usan” un cuerpo para desplazarse en el mundo material. El “pensar” como espíritus, consisten en desprenderse de expectativas, de imposibles y superar los limites de la cultura nacional, mucho lo definen como dar “un salto cuántico”, que nos invite a ver las cosas de otra manera más simple.

Este entendimiento espiritual de la realidad, es lo que descubrieron las mentes más brillantes, no obstante, hemos malinterpretado esta parte de sus conocimientos.  Pero lo hemos ido recuperando, poco a poco abrimos los ojos a esta dimensión del conocimiento y un síntoma de ello son los convulsos cambios que sufre el mundo actualmente; aunque esos sucesos nos parezcan terribles, nadie puede negar que todo forma parte de un proceso que está obligando a la humanidad a tener que cambiar drásticamente. Hemos tenido que reevaluar todo lo que creíamos correcto. Esto es un síntoma que nuestro espíritu exige su participación en el desarrollo histórico de la humanidad, resistirse no evitará que dicha conciencia prospere.

No está demás preguntarse entonces ¿es nuestro “destino” evolucionar ahora en el nivel espiritual?, sólo nuestras decisiones nos responderán esa pregunta.

Saque usted sus conclusiones.      

Pedro Felipe Marcano Salazar

@C1udadan0x.

               

Una mirada a las tecnocracias distópicas en el cine.

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La dictadura es una forma terrible de gobierno- Google Images

Una tecnocracia distópica, tiene como referente histórico los regimenes totalitarios que azotaron a la humanidad como la Unión Soviética, la Alemania Nazi, las dictaduras de extrema derecha, o los gobiernos “progresistas” de los dictadores venezolanos Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez. Gobiernos que muchas veces se aprovechan de periodos de anarquía para ascender al poder; bajo la promesa de solucionar los agudos problemas que enfrenta la sociedad en un determinado periodo histórico, sin embargo, terminan siendo una tiranía terrible cuyo soporte es el uso abusivo de la ciencia y la técnica para reprimir. Son evidentes, las terribles secuelas que dejan a largo plazo estos gobiernos cuya sola mención provoca las más inesperadas reacciones. El cine muchas veces, a modo de sátira o crítica, ha tomado elementos de estos gobiernos para cuestionar algunos abusos en los que incurren las autoridades.

Son hipotéticos gobiernos los que recrean los cineastas en sus películas, algunos cargados de excentricidades, para mostrar más que futuros pesimistas, un punto de reflexión en los que la gente analice su papel tanto ciudadano como humano. En una sociedad como la actual, donde “pareciera” que los gobiernos no están para servirnos sino para defenderse así mismos; la opinión de muchos es que nos dirigimos a algún tipo de autocracia mundial porque las autoridades, incluso de naciones democráticas, han tomado direcciones casi totalitarias. Para “justificar” dichas cambios, nada democráticos, se apela al mediatismo, la creación de enemigos ilusorios, al alarde del poderío militar o el convencernos de que equis medidas podrán “mantener a salvo al pueblo” de algún cataclismo cercano.

En este escenario la tecnología y la ciencia juegan un papel interesante. Las tecnocracias distópicas ya no dependen de una “figura mítica” para imponerse, apela a grupos reducidos de individuos especializados quienes crean una falsa figura con la cuál esclavizar al pueblo mediante el culto o justifican la malversación de recursos científicos para someter cualquier disidencia. La ciencia se usa para garantizar el orden interno y vigilar a cualquier opositor sin grandes esfuerzos o en el peor de los casos; aniquilar sistemáticamente a individuos considerados como posibles amenaza. Ningún avance se destina con el fin de mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos; su empleo se destina para mantenerlos distraídos y oprimidos. Mientras, tanto quienes dirigen crean un mundo aparte, celosamente protegido, beneficiándose del esfuerzo colectivo. El deber de todo cineasta que toque el tema, es denunciar los rasgos maléficos en la sociedad que podrían conducirnos a tiranías peligrosas.

Las grandes obras cinematográficas que retratan estas sociedades, nos muestran tramas difíciles, los héroes no existen y si los hay no encarnan los “altos valores” con los que estamos acostumbrados a modelarlos, en cambio, se nos ofrece protagonistas complejos que sólo reaccionan a una serie de circunstancias confusas en las que se ven envueltos sin quererlo. Nos muestran terribles minorías de hombres, quienes metódicamente desarrollan poderosos medios sugestivos para “idiotizar” a la gente y así mantenerse en el poder. En algunos casos su dominio es directo y destructivo caso contrario, es sutil infiltrándose en las mentes de las personas a través de mecanismo aparentemente inofensivos. Otros prefieren construir “realidades ideales” como medio de control y ocultar la verdad. A veces, como metáfora de  deshumanización, es atribuido a seres artificiales o exóticos el papel autoritario y manipulador a esta forma de gobierno.

Las sociedades así constituidas, enfocan las aspiraciones humanas hacia metas ilusorias y colectivistas, nunca se respeta los reales deseos de los ciudadanos reprimiéndose cualquier tentativa individual distinta al determinismo del sistema. Construyen falsos ideales plagados de contradicciones, orientan el esfuerzo colectivo a las más bajas pasiones, conciben las más surrealistas amenazas con el fin de reforzar el control, obligan a la gente a vivir en la precariedad o fomentan deliberadamente “conflictos controlados” para sofocarlos y mostrarse ante la opinión pública como “benefactores del pueblo.” En estos gobiernos hipotéticos, siempre va a existir personas “desechables” individuos que por capricho de la dirigencia son vistos como “estorbos”, los más comunes son los disidentes políticos, o aquellos que tengan alguna característica “especial” que para las autoridades resulta amenazante, así su influencia sigue intacta y el miedo paraliza a la gente.

Otro rasgo notable de estos gobiernos maléficos es que a través de ellos; se advierten las terribles consecuencias de los excesos humanos sobre el medio ambiente. Destruimos el delicado equilibrio del planeta hasta quedarnos sin recursos, llevándonos a un periodo de anarquía que impulsa la necesidad de tener una autoridad severa para restablecer el orden. Y si no es lo anterior, otros factores “extraordinarios” facilitan la toma del poder de una elite autoritaria que mediante la fuerza y los más terríficos instrumentos tecnológicos; nos reduce a la esclavitud. También se usan estas películas, para denunciar las “falsas rebeliones y héroes” quienes derrocan al régimen gobernante para tonarse peor que el anterior; sin grandes distinciones del gobierno depuesto.

En la actualidad, las tecnocracias distópicas vuelven al cine con puntos de vistas contrapuestos, puesto que algunos estudios cinematográficos no parecieran estar tan interesados en el aspecto reflexivo y crítico que este tipo de películas debe tener, sino en la taquilla o en explotar la máximo una franquicia. Algunos cineastas, por el contrario, prefieren conservar el aspecto didáctico y reflejar las inquietudes de la sociedad a fin de saber “hacia donde vamos”. El caso es que podemos identificar películas de tramas accesibles, sin grandes recursos simbólicos o discursivos, que delimitan al gobierno tiránico como “malo” al cuál se oponen unos “héroes idealizados” que nacen incluso del seno del mismo sistema. Pero en sus tramas no se retrata de forma profunda el sufrimiento de la gente por el gobierno, se omite el clima de “paranoia” y desconfianza imperante en la sociedad. Las contradicciones y conflictos internos que pueden existir en el interior de los “héroes” que aspiran a un cambio, son sustituidas por insulsos “romanticismos” y “sentimentalismos” que contrastan con el ambiente deshumanizante y cruel que les rodea.

Otros se decantan por una línea argumental crítica, se prefiere retratar con crudeza las desigualdades que existen bajo gobiernos como estos, a veces con tramas accesibles o complejas. Dependiendo de los creadores, podemos oír elaborados diálogos y notar ingeniosas metáforas o contemplar un relato asequible pero honesto; en cuyo desarrollo no quede la menor duda del peligro de un gobierno totalitario. Siempre la intensión de los creadores, en este caso, es el de buscar que el espectador reflexione y “despierte del letargo”. Algunas muy al contrario, prefieren obvias tramas de acción, simplistas, llenas de morbo cuyo soporte sean rimbombantes efectos especiales y actores “taquilleros”, que reducen la historia a un predecible enfrentamiento entre unos “héroes atípicos” y “villanos todopoderosos”. Evidentemente, la reflexión no existe en una película así.

Sea como fuere, el cine distópico no es un simple retrato pesimista de la condición humana ni debe encasillarse en la mera crítica. Debe ser un espacio para la meditación y el debate sobre el destino de la humanidad; tomarse como una poderosa advertencia sobre que consecuencias podría tener nuestros excesos. Es también valido que se emplee como medio de protesta, ante la indiferencia e incompetencia de las autoridades que dirigen a las naciones y de despertar en la gente la necesidad de luchar por una sociedad mejor. No se puede reducir este tipo de historias, a meros efectivos sin sentido o apelar a esteriotipados “amores imposibles” en sociedades represivas. Hay que respetar al espectador e invitarlo a pensar sobre su propia situación y como puede cambiar en lo cotidiano, para bien, la negatividad imperante en el ambiente social.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

        

Nuestro presente, ¿una novela de #Cyberpunk?

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El futuro es una preocupación humana-Comunidad Futugrama

El Cyberpunk, es una de esas visiones del futuro que logra darnos la sensación de que esa realidad no es lejana; muchas veces se le cuestiona por presentar una visión “pesimista del mañana” y de negar las características benévolas del ser humano, lo cierto es que este subgénero de la ciencia ficción representa una advertencia muy contundente de hacia  donde podríamos dirigirnos si seguimos consintiendo ciertos desaciertos producto de nuestro progreso.

El retorno de las distopías Cyberpunk. 5 ejemplos actuales muy populares en la cultura – See more at: http://elisabetrosello.blogspot.com/2013/08/el-retorno-de-las-distopias-cyberpunk-5.html#sthash.mYyHoDuy.QxZtKMXe.dpuf
El retorno de las distopías Cyberpunk
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Gran parte de la realidad actual, coincide demasiado con lo planteado en las novelas de este género lo que ha llevado a importantes estudiosos a considerar su valía como medio para entender la sociedad contemporánea. Sin embargo, la principal  virtud del Cyberpunk es el haber delineado perfectamente el perfil del hombre del siglo XXI: es un ser abrumado por un mundo cambiante, dependiente de la tecnología y de la ciencia, sintiéndose perdido en un universo del que no posee ninguna referencia fiable, extasiado por las infinitas posibilidades  del ciberespacio, contrariado por el contraste entre culturas que abrazan el progreso para cambiar y las que continúan ahogadas en el atraso…un Adán que arrastra la pena de no poder encontrar el “paraíso perdido” en el ambiente que creó para sí mismo.

 Ante tal situación el sentimiento de disconformidad lo invita a la acción, a crear con la ayuda de la red un mundo a su imagen y semejanza cosa que consigue a veces; pero que no logra sino mejorar la lógica del sistema imperante sin apreciarse cambios significativos. La disconformidad continúa, el sistema permanece dirigiendo a la sociedad  más el gran cambio que le devuelva dicho paraíso nunca se manifiesta; esto se plantea como medio para retratar con claridad nuestro poco compromiso por aspirar a una sociedad más justa.

 Teniendo en cuenta lo anterior analizaré algunas aristas de la realidad actual vinculables a este género y queda de parte del lector considerar las premisas planteadas:

 1.  La permanencia de las desigualdades sociales, los personajes de los relatos de Cyberpunk muchas veces surgen de los estratos sociales más pobres, se rigen por su propio código moral opuesto al establecido y su ethos es la supervivencia. No tienen muchas esperanzas, ni trazan planes para el futuro no teniendo más opción que aprovechar cualquier situación oportuna.

 Actualmente con la ayuda de la red nos hemos dado cuenta de los numerosos grupos de seres humanos que viven sumergidos en la pobreza y como se las ingenian para sobrellevar la vida; rodeados de contradicciones e incrédulos de las promesas que siempre les llegan de mejorar su situación material. Han formado microcosmos gobernados por sus propias reglas, divergentes a las  leyes establecidas, construyendo una compleja red de lealtades y traiciones, de códigos de conducta que parecen ir más allá del bien o él mal mirando desconfiados el futuro. Sólo creen en su propio esfuerzo para sobrevivir.

 2.   El descontento social,  muchos de los personajes de Cyberpunk  viven en ambientes sociales conflictivos en permanente tensión que impiden una sana convivencia entre las personas; esto se evidencia en la hostilidad dominante en el ambiente. Megalópolis superpobladas o ciudades derruidas gobernadas por burócratas indiferentes provocan revueltas, anarquía e inspira a una mentalidad antisistema.

 El resurgimiento del activismo político conectado a la red es buen ejemplo de cómo esto encaja en nuestra realidad, los movimientos sociales prescinden de los líderes sesudos y carismáticos, auto-organizándose para exigirles a sus dirigentes siendo estos rebasados por el poder de esta rebelión. La Primavera Árabe y sus réplicas alrededor del mundo, las acciones del “hacktivismo”, el activismo político venezolano, entre otros nos revelan que la sociedad no esta siendo bien dirigida, que urge un cambio de la forma de gobernar basado en la apertura en contraposición al hermetismo en las estructuras del poder. A este reclamo se suma el no querer una sociedad donde tener derechos y acceso a los servicios sea un privilegio de pocos.

 3.   La violencia, los futuros retratados en el Cyberpunk nos muestra que la fuerza se impone a la razón, una contradicción enorme en una sociedad cuyo progreso se debe a lo segundo, la violencia termina por ser el medio más práctico para avanzar en la vida y el que no este preparado sucumbirá, nadie quiere ser débil ni mucho menos terminar siendo una víctima. El temor hacia el otro obliga a estar debidamente armado.

 Los desafortunados tiroteos producto de pistoleros solitarios en los EE UU, así como el controvertido debate sobre la posesión de armas, nos muestra el terrible éxito que ha tenido la inescrupulosa mentalidad del miedo imperante en nuestra cultura que empuja al colapso de la convivencia armónica entre individuos. Paralelo a lo anterior esta la arremetida del crimen organizado, la especialización de los criminales comunes, los sanguinarios ataques del terrorismo, el surgimiento del acoso escolar o el aumento de los feminicidios no nos alejan mucho de lo propuesto por los autores del género, más bien nos obliga a tener que repensar nuestros conceptos sobre que es ser humano en un mundo hipertecnificado y contradictorio como el actual.

 4.      La vorágine de la infornografía, en las obras de Cyberpunk la red y la información son un bien muy apreciado porque toda la sociedad vive permanentemente conectada. Ningún dato es desestimable, cualquier secreto esta circulando en la red esperando ser encontrado y revelado a todo el mundo mientras la virtualidad se apodera de la vida de las personas; creando realidades atractivas e interpretaciones radicales sobre la existencia humana.

 La sociedad de la información nos evidencia lo anterior, el avenimiento de nuevos medios para conectarnos a la red nos vuelve dependientes de la información para entender el mundo. El mundo real parece languidecer frente a lo virtual, ya es un hábito cotidiano que aquello que desconocemos primero lo consultamos en la red antes que en un libro que era nuestro vinculo con lo real. Los “grandes de la red” se han vuelto nuestros centros de datos predilectos para recolectar información y estos no se conforman solo en ofrecer medios prácticos con los que acceder a ella, quieren mostrarnos experiencias más allá de nuestro entendimiento ordinario, sumergirnos de una vez en la virtualidad para explotar al máximo el poder de la tecnología. Quizá el nuevo nivel de evolución humana ya no sea biológico ni mecánico, sino virtual.

 5.   Uso no ético de la tecnología, a pesar de que la ciencia crea los más fascinantes artilugios para el bien del ser humano las mezquindades y escepticismos de nuestra especie terminan por darles un uso irresponsable. Los  personajes del Cyberpunk, a veces cuestionan el como usan la tecnología al notar que sus acciones terminan siendo perjudiciales al emplearla.

 El avenimiento de Internet desató los temores más profundos de nuestra especie, todos los días somos testigos de un datagate  por causa del cibercrimen y el cracking sumándose a esto la posibilidad más cercana de sufrir las catastróficas consecuencias de una ciberguerra global, que nos dejaría en poco tiempo vulnerables.  El desarrollo de la biotecnología y la manipulación de genes prometen curar nuestra dolencias para obtener calidad de vida empero, todo lo bueno que nos prometen estos avances se ven ensombrecidos por el bioterrorismo, el desarrollo de armas de destrucción masiva por parte de gobiernos renegados o la manifestación de consecuencias negativas no previstas por los investigadores que afectarían el medio ambiente o al ser humano.

 En esta misma dirección controversial esta la robótica militar, los ingentes recursos que reciben los ejércitos para el desarrollo de autómatas no esta libre de críticas, muchos consideran deshumanizante el empleo de los mismos en un conflicto. El soporte que encuentran dichas críticas esta en los ataques hacia bases terroristas protagonizados por drones en algunos países a los cuales se acusa de provocar la muerte de civiles. Ni se puede dejar de lado el gran interés de muchos lideres militares en desarrollar Inteligencia Artificial lo suficientemente ágil para manejar grandes ejércitos de robots que apoyarían a sus soldados en caso de guerra…o podrían ser sus más letales enemigos…nadie sabe que tan lejos llegará semejantes engendros pero es innegable que su uso no es cosa de ficción.

 Visto los puntos anteriores y cuidadosamente analizados surge las preguntas: ¿estamos listos para enfrentar las consecuencias de nuestros actos?, ¿le daremos un vuelco definitivo a nuestra civilización de modo que no se vuelva peligrosa incluso para sí misma?, ¿dejaremos a un lado lo banal y nos pondremos a debatir sobre las posibilidades éticas de nuestras invenciones?, ¿no cree que la desigualdad social es una de las causas de nuestro conflictos y nos dirige a una distopía sin esperanzas ni ideales?…

 Hay que recordar, que el Cyberpunk es una posibilidad entre miles sobre el futuro o mejor dicho sobre el presente, nuestro destino como especie no descansa en las decisiones de un grupo sino de la suma de todas las voluntades, depende de ellas si nos dirigimos a un mundo nefasto o de recuperar el “paraíso perdido” que tanto se promete para volverlo una realidad palpable en el cual todos los esfuerzos humanos se orienten hacia el bien común.

 Queda de parte de usted, amigo lector, decidir lo que desea como futuro. 

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

 

  

 

 

El mundo reducido a una pantalla.

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¿Nuestro progreso técnico nos esta alienando?-Devianart.com

En el siglo pasado, ante la presencia de la televisión y los primeros pasos de la “multimedia” muchos intelectuales preocupados de la influencia de estos nuevos actores en la vida social humana, dedicaron buena parte de su vida al estudio de los mismos. A las conclusiones que llegaron, nos vaticinaban un mundo desconcertante: la especie humana ya no seria una especie que entendería el mundo a partir de sus sentidos y experiencias, sus sentimientos serian enfocados a cosas de valor simbólico de características irreales, el entendimiento subjetivo de la realidad seria seriamente condicionado por terceros quienes “le presentan” aquello que quiera conocer, una humanidad deformada y alterada hasta sus últimas consecuencias a causa del enorme poder de la tecnología, especialmente de las telecomunicaciones, quienes modelarían el mundo o la interpretación de él conforme las necesidades sociales. En pocas palabras una humanidad más dependiente de elementos todopoderosos, ubicuos, cuyo centro referencial no seria la materia, sino la virtualidad.

Parte de estas conclusiones parecen que se volvieron reales en muchos aspectos, el surgimiento de Internet nos facilita que cualquier duda nos sea resuelta brevemente más aún si hablamos de su extensión por medio de la tecnología móvil. La información es la realidad y quien no la tenga esta en desventaja, el tiempo real no es algo que podemos comprobar estando en el sitio sino a través de máquinas que presumimos son confiables, le creemos a ellas porque nos sirven. Pasamos más horas interpretando millares de estímulos provenientes de una pantalla y nunca pensamos si en verdad todo eso parte de una causa honesta, el mundo nos parece demasiado difícil por lo que averiguar la vida ajena se ha vuelvo un placer morboso que calma nuestras angustias. Si esto le parece exagerado, solo vea de donde radica buena parte del éxito de las redes sociales; millares de personas en este instante viven distraídas cuestionando las actividades ajenas aún cuando sea un hábito efímero.

Infinitas fuentes de información están a nuestra disposición provocando la descentralización del conocimiento y sin embargo parece imposible aceptar que todo eso no depende de nuestro esfuerzo, sino de terceros que crean herramientas no físicas para el “beneficio colectivo” pero sin admitir que todo es en función de sus intereses, de criterios ajenos que determinan como debe funcionar la sociedad dejando de lado la participación de ese “colectivo a quién buscan satisfacer” ¿esto es exclusión? no, solo se trata de ceder nuestro poder a otro con más medios para resolver nuestras necesidades, así no tenemos que esforzarnos tanto porque esa entidad invisible puede hacer eficientemente algo que nos costaría mucha dedicación; exponiéndonos al fracaso.

 Muy pocos parecen advertir que ya se materializó una matriz, intangible que sustituyó la realidad que hasta el momento creíamos única. Un submundo superpuesto en nuestra realidad sensitiva participa en nuestras vidas, su presencia es psíquica e hiperreal, quizá demasiado, pero esta allí. No ha tomado conciencia todavía porque el ser humano apenas si esta entendiendo como funciona esta entidad, hay niveles del conocimiento técnico que se requieren acceder para darle vida ha esa matriz y poder interactuar con ella como si fuera un ser vivo.

Algunos científicos creen que la inteligencia artificial sería el “alma” de esa matriz, el mejor medio para lograr relacionarnos con ella empero, la duda y el temor nos asalta ¿aceptaría seguir siendo nuestro sirviente como siempre ha sido?, ¿encabezaría una rebelión?, ¿simplemente se resignaría?, o ¿no pasaría de ser una precipitada mala interpretación de algo irreal, que nunca existió, una mera especulación? La ciencia ficción y los científicos concuerdan que las máquinas en los años venideros podrán igualar o superar al hombre, por lo que nos sustituirían.

 Algunos en cambio, no creen que sea necesario esperar tanto, ya para ellos es un hecho que la humanidad vulnerable y sensible desapareció cuando surgieron los electrodomésticos, los teléfonos móviles, los ordenadores…todo un sin fin de artilugios que utilizamos cotidianamente y con los que nos identificamos como humanos civilizados. Nacidos en un mundo heredado y ordenado por la razón, el cálculo y el conflicto, la incertidumbre del progreso dio paso a la matriz mencionada, ahora este personaje es otro ciudadano más con quién compartimos nuestro mundo, anhelos y sentimientos solo hay que oprimir el botón adecuado para que con sumisa eficiencia cumpla nuestros deseos. Es la era de la posthumanidad, la raza que creció en compañía de esa matriz.

¿Como definir esa matriz?, no es sencillo si nos atenemos que es más bien algo más propio de la filosofía que de la ciencia, definirla requiere subjetividad pero la post-humanidad no es así, se ha vuelto una mezcolanza perfecta donde convergen lo real y la matriz que como se sabe es virtual. Diremos pues que es la consecuencia inconciente del progreso humano, la transmisión de todas las fantasías y anhelos de trascendencia a una máquina intangible quién roba nuestra atención al extasiar nuestros sentidos, una pesadilla existencial en donde ocultamos y materializar algo que nos gustaría ser pero no somos…si seguro pensaría en los avatares de los videojuegos o los “perfiles alternativos” que existen en las redes sociales. Un simulacro en potencia.

En el año de 1989, cuando se dio a conocer las primeras máquinas de realidad virtual, algunos periodistas consideraron que estas tecnologías podrían convertirse en un “LSD electrónico” poderoso capaz de seducir al usuario impidiéndole abandonarla; una idea que muchos catalogaron de absurda porque en aquel entonces no se creía posible… ¿podemos decir lo mismo ahora?, le hago las siguientes interrogantes: ¿es usted capaz de dejar de usar su teléfono móvil?, ¿sus hijos no dejan de pasar largas horas con los videojuegos, cada día más “reales” e inmersivos?, ¿cree usted que la imagen en alta definición es demasiado atractiva que cautiva totalmente su atención?, ¿la realidad aumentada le seduce?… en el fondo quizá todos somos ya adictos a nuestra “droga electrónica personal”

Detrás de toda esta situación ¿cuáles serian las consecuencias? no muy distintas las predichas por los intelectuales del siglo pasado: la identidad lo que nos define como seres únicos en el mundo se esta diluyendo ante un bombardeo intenso de “subidentidades”  prefabricadas creadas por publicistas, creadores de videojuegos y teleseries, estereotipos estéticos mediocres, seudo héroes mediáticos entre otras arquetipos que buscan “avergonzarnos” de quienes somos para convertirnos en algo artificial, en una persona irreal.

 Muchos místicos, de comprobada sabiduría, consideran que en este siglo se libra una batalla entre quienes incuban la inconciencia, la falsificación del ser con propósitos mezquinos y los que buscan crear conciencia, reconciliar a las personas con lo que son realmente que se haya en el fondo de si mismas. Empero,  ¿como saber quién dice la verdad entre uno u otro punto de vista?;  una cosa es cierta: parece que es mucha la gente que no le gusta ser quién es, se ha vuelto costumbre desdoblarse, crear un ego alternativo que refleje lo que no podemos mostrar a otros.

La incomunicación humana aumenta de forma alarmante, es frecuente que a donde quiera que vamos nuestros aparatos adsorban nuestra atención, el silencio tan incómodo que esto genera nos prueban el cambio. Nadie parece gustarle comunicarse de forma “natural” y si lo hace es de forma improvisada haciendo ininteligible lo que se desea decir; muchos niños y jóvenes han perdido la capacidad de relacionarse normalmente fuera del medio digital desarrollando comportamientos antisociales, falta de confianza al tratar de hablar con otros y excesiva dependencia de la tecnología. Muchos padres en parte son cómplices del “deterioro comunicacional” de sus hijos al ser permisivos y descuidados con el uso de las actuales tecnologías.

A pesar de todo lo anterior, el ser humano puede y debe salir de esa situación de exagerada sobrecarga mental. Si no desea terminar en la enajenación más absoluta, se hace necesario desde la infancia crear un criterio crítico y participativo sobre la tecnología y sus consecuencias, así como establecer sentido de la responsabilidad sobre ellas para no sucumbir a la tentación del abuso. Atrás ha quedado esa visión “politiquera” de la técnica, las sociedades que conservan esa idea se sumergen en dramáticos conflictos irresolutos; solo una correcta formación que explore la ética y moral de la tecnología sin limitarse al saber usarla nada más podría frenar tantos efectos negativos que el uso no ético de ella ha ocasionado.

Sin embargo, queda de parte de cada quién remediar voluntariamente los problemas que el abuso de la tecnología puede ocasionar; de lo contrario quedaríamos tan hechizados con nuestros inventos que podríamos ser esclavos de nuestra inconciencia; peor aún, seriamos testigos impotentes de cómo las nuevas generaciones preferirán conocer el mundo por medio de una pantalla, en la más absoluta pereza e indiferencia, sin poder desarrollar pensamientos propios. 

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

 Nota: el autor recomienda la siguiente literatura con el fin de profundir este y otros temas que sirvieron para la redacción de la presente entrada.

  • Orellana, José. Los derechos del niño y la salud mental. Caracas, Venezuela. Monte Ávila Editores Latinoamericana, C.A. 1997.
  • Varios autores. La soledad del hombre.Caracas, Venezuela. Monte Ávila Editores, C.A. 1980.
  • Como seremos en el futuro. Artículo de la revista Muy Interesante año 17, número 193.
  • ¿Matrix puede ser real?. Artículo de la revista Popular Mechanics, número 56/11 Noviembre 2003.