Category: Ciencia

La metamorfosis en la ciencia ficción.

 

 

 

serveimage
El rápido avance tecnológico plantea inquietantes posibilidades-PFMS-Start Page Images.

En los hipotéticos futuros ideados por la ciencia ficción se plantea una interrogante: ¿cómo el progreso científico y tecnológico cambiará a la humanidad?; la mayoría de los autores hablan de cambios drásticos que afectan el cuerpo y la mente del ser humano, que si bien pueden mejorar nuestra calidad de vida, también pueden acarrear consecuencias negativas para el desarrollo normal de la identidad del individuo.

Las sociedades llegan a dividirse en posiciones irreconciliables cuando estos cambios se vuelven habituales y la conflictividad social producida pone en duda los beneficios de dichos cambios. Frecuentemente la ética y la moral suelen enfrentarse a intereses mezquinos que quieren monopolizar el progreso humano para su beneficio, o la misma ciudadanía recela de él por el mal uso que se le da y exige más controles que podrían prevenirlo, aunque a veces afecte el avance obtenido.

Sea como fuere, lo inevitable es la transformación que experimenta la humanidad por el progreso, su hábitat artificial ya no concibe una realidad estática, el dinamismo social se acelera a niveles que escapan del control de la especie. Nuestro mundo no se identifica con el humano universal sino con uno artificial, mejorado y amplificado por la ciencia, dejando atrás las limitaciones de la biología que sirvió al hombre en su evolución. Los seres humanos dejamos nuestra fragilidad natural para convertirnos en “dioses” capaces de lograr grandes prodigios o tragedias, según la consideración personal de los autores de ciencia ficción. Sin embargo, existen individualidades renuentes a aceptar lo que creen es, una imposición de una humanidad cegada por su propio avance, es decir, son opositores a dejar alterar su biología entregada por la lógica de la Madre Naturaleza.

Estos individuos, que podríamos considerar naturalistas o universalistas, piensan que el ser humano debe estar por encima del determinismo científico y tecnológico sin perder su papel central en la historia ni su vínculo con la naturaleza. Consideran que la especie humana está gravemente alienada por su propio avance que la conduce a una era decadente y materialista. En ocasiones ésta tendencia tiende a radicalizarse, recurriendo a la violencia y creando una dialéctica con tintes místicos que reniega de la “máquina” -la ciencia, el sistema social, el orden- porque consideran que controla el destino humano sin permitirle escoger libremente.

Su discurso cuestiona las presiones que sufren los individuos por causa de las tendencias sociales que le impiden ejercer su libre albedrío. Estos grupos a veces cambian su postura intransigente, aliándose temporalmente con el sistema que cuestionan, para enfrentar a otros individuos “mejorados” que aceptan los cambios de la sociedad, pero exigen participar en ella porque se sienten marginados. La tendencia común de estos humanos naturalistas es que siempre viven de forma paralela a la sociedad.

Del otro extremo se encuentran los que aceptan el progreso con sus virtudes y defectos, son la realidad dominante que aunque tengan sus críticos, no deja de crecer. La humanidad tecnificada goza de los beneficios del desarrollo científico, viven en sociedades avasallantes, eficientes y contradictorias. En ocasiones suelen estar dominadas por grupos de poder monolíticos o gobiernos con tendencias poco transparentes, empero los seres humanos influenciados por éste entorno no creen que exista una realidad ajena a la tecnología ni creen que una civilización progrese sin la técnica. Han normalizado el ambiente artificial y reglamentado de las sociedades modernas, hasta el punto que únicamente se identifican con ella.

Los individuos que viven en ella lidian con dilemas propios de un entorno que no deja de cambiar aceleradamente: la sensación de vaciedad, la curiosidad que le produce las posibilidades de los adelantos técnicos, la falta de identidad, la incomunicación, los dilemas éticos, morales y filosóficos de la modificación del cuerpo humano y la dudas existenciales. De este entorno, surgen individuos –cyborgs, mutantes, transhumanos– que sirven como metáforas de la complejidad interior con la que se tienen que lidiar en la era moderna porque, si bien su vida ya no se encuentra sujeta a los límites de la biología, sienten que han perdido algo por lo que se embarcan en un viaje metafísico para resolver sus dudas.

La mayoría de las obras ciencia ficción plantean que la metamorfosis del ser humano es un proceso inevitable, con sus aciertos y errores. Nada puede reprimir eternamente los impulsos creativos de la humanidad, su deseo de liberarse de los límites que le impone su fragilidad corporal y vencer los temores que le acompañan como especie gracias al poder de su ingenio. Pareciera que es un reto personal dominar hasta el último aspecto de la vida con tal de surgir como un dios y alcanzar nuevos horizontes que le responda sus interrogantes, sin embargo, si logra ese objetivo ¿qué pasará después?, ¿qué camino tomará?, ¿será el fin de nuestra especie o un nuevo comienzo?

Los opuestos a la metamorfosis y sus adeptos pueden parecernos posiciones irreconciliables, empero ambas posturas tienen puntos en común: el temor a perder lo que nos hace humanos por el rápido cambio tecnológico aún cuando no logran definir ¿qué es lo que nos hace humanos, únicos y especiales?; ninguna de las posturas tienen una respuesta clara, más bien su definición es algo subjetivo, no social. Los opositores reivindican lo natural ante lo artificial, olvidando que desde el primer momento donde los hombres se asociaron para lograr metas comunes y formaron una sociedad, lo artificialidad es lo dominante, nada de lo que funcione en sociedad es obra de la Madre Naturaleza sino de la mente humana, así que su organización también lo es.

Lo realmente opuesto a lo artificial, sucedería si la humanidad renunciase a su creatividad y pensamiento, limitándose a existir para sobrevivir, a competir con otras especies en el domino de un espacio vital y a rivalizar con sus semejantes por los recursos más elementales. Tendría la especie que atrofiarse en su desarrollo civilizatorio de forma definitiva y someterse a los dictámenes de la Madre Naturaleza.

La causa del conflicto entre los opositores de la metamorfosis y sus adeptos radica en, la capacidad de adaptarse a una sociedad en constante cambio, que muchas veces termina por rebasar al individuo quien considera afectado su modo de vida. Un aspecto ignorado por ambas posiciones es que, en el camino de la metamorfosis podrían surgir transformaciones accidentales -epidemias, accidentes industriales, contaminación, experimentos científicos que superan lo previsto-, factores que influyen en la especie humana y la transforma radicalmente sin que pueda contenerse, dichos cambios son imprevistos y muchas veces ajenos a su voluntad.

Muchas obras contemplan que estos factores pueden ser más poderosos que la voluntad humana, atribuyéndoles un papel nefasto, siendo frecuente los futuros donde la humanidad conocida sucumbe ante ellos y surge una nueva sociedad con individuos quiméricos. Dichos individuos conciben la humanidad anterior a la metamorfosis como lejana, extraña. En otras ocasiones la humanidad sobrevive, pero en condiciones muy difíciles, al mismo tiempo que combate a individuos barbáricos que han sufrido cambios físicos y mentales que les ha privado de la razón. Pero la metamorfosis en un escenario como éste, no necesariamente significa progreso, sino degeneración, la especie vive acosada por una amenaza exótica que parte del mismo ser humano.

Otro camino de la metamorfosis es simbólico: la humanidad progresa de forma acelerada sin embargo, los cambios físicos no son relevantes sino se toman en cuenta los mentales. La observación cuidadosa de cómo la mente humana se adapta o rechaza un entorno cambiante, los sentimientos de individuos que tratan de conocer otras fronteras de la realidad física ante el tedio que representa la rutina urbana o cómo evoluciona su identidad al interactuar con realidades virtuales.

Tratar la metamorfosis mental es más complejo, ya que es necesario el símbolo para representar cómo es la psiquis del individuo y con qué lo asocia. El inicio de los cambios es un viaje inmaterial al interior del individuo, quedando descartado lo externo o las personas del entorno. La motivación más frecuente es la búsqueda de una identidad, el querer librarse de la vaciedad que siente frente a un entorno que percibe como ajeno.

Una vez que empieza el viaje, no hay manera de detenerlo, ya que nace en el individuo nuevas sensaciones que desea experimentar, provocando cambios drásticos en su conducta y modo de vida. La experiencia afecta la interpretación que tiene de sí mismo; cambios que le dejan interrogantes: ¿el proceso es real?, ¿el individuo se está liberando o encerrando en sí mismo?, ¿no será todo una aguda expresión de alienación?

La falta de evidencia física que compruebe si lo que experimenta el individuo es real o fruto de una autosugestión profunda, dificulta comprender su punto de vista, quedando a libre interpretación la experiencia.

A pesar de los apoyos y oposiciones lo cierto es que, una nueva humanidad está surgiendo de tantas transformaciones originadas por la influencia de la ciencia y la tecnología…

Cuál será su rumbo es algo que no podemos conocer hasta vivirlo.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

Advertisements

El mito del científico loco.

mad_scientist
La imagen del científico loco es una visión errada-PFMS-Cyberpunk.mforos.com

Popularmente se tiende a creer que quienes tienen habilidades para la ciencia, son individuos extraordinarios, pero predispuesto a usar su talento para el mal. Equivocadamente se cree que los científicos fácilmente son corrompidos por la maldad y se les trata de manera diferente a otro tipo de individuos, porque gracias a la ciencia el mundo moderno es una realidad. Es por ello que la ficción y una interpretación errónea de los episodios trágicos de la humanidad, han alimentado una desconfianza hacia todo descubrimiento científico que puede agudizarse cuando las implicaciones éticas coinciden con momentos de gran polarización política. El arquetipo de científico enloquecido por el poder quien idea aberraciones para esclavizar a sus semejantes o para lograr satisfacer algún deseo reprimido de la infancia; es un estigma que cargan quienes ejercen este rol.

La facilidad que brinda Internet para informarse, permite esclarecer dudas y deshacer ideas falsas, también facilita reforzar la percepción negativa hacia la ciencia o crear argumentos seudocientíficos que terminan por confundir al público. Lo preocupante es que, el científico termina siendo el culpable de todas las calamidades producidas por los excesos humanos, las responsabilidades colectivas, políticas, económicas o militares pasan a un segundo plano. Parece que la humanidad al no aceptar que el mal es una responsabilidad colectiva, independientemente de dónde se viva, prefiere proyectar su negación en un tipo de individuo específico, como sí con eso pudiera resarcir sus culpas como especie.

Mientras se malgasta tanta energía en demostrar la predisposición al mal de algunos, sin evidencias sólidas, los verdaderos mecanismos perversos que convierten a la ciencia en un instrumento de horror, permanecen inamovibles porque el tema se maneja como polémico, carente de objetividad o llegando a los manidos argumentos conspiranoicos que tratan de convencer al público de la existencia de élites todopoderosas que juegan con nuestra percepción de la realidad para protegerse.

Podría decirse que las instituciones científicas tienen el mismo problema que sus pares públicas y privadas: Una grave crisis de confianza ante la incertidumbre que existe hacia el futuro. La tecnología ha demostrado ser muy flexible en cuanto a su uso, empero se destaca demasiado sus riesgos para la vida humana, así como la facilidad con que ésta puede reducir las libertades ciudadanas; en estas circunstancias el debate debería ser el medio adecuado para resolver los posibles conflictos éticos, sin embargo, la reactividad y las más absurdas fantasías tejen redes de opinión deformadas sobre los limites que debe tener el desarrollo científico. Tales controversias facilitan que quienes obran de buena fe vean mermados sus esfuerzos para desarrollarse, no cree que su talento esté al servicio del saber ni de la sociedad.

No se niega que a lo largo de la historia hay quienes han dañado la reputación de la ciencia, pueden considerarse en realidad como contados individuos, que incluso gozan de la complicidad de la sociedad y la indiferencia de la gente que puede evitarlo, para realizar actos abominables. Estos científicos no representan a la ciencia y sus auténticos logros, solo son personas que han sucumbido al mal de la misma forma que cualquiera en otro individuo. La gravedad de sus acciones depende también de cómo el resto de la sociedad actúe, de cómo los mecanismos de control institucional puedan detectar oportunamente cuando se procede de forma anti-ética. Empero las personas todavía piensan que un crimen es un acto de locura, cuando no necesariamente es así, quienes hacen mal uso del conocimiento científico están conscientes de que hacen mal, sólo que se niegan a aceptar que el camino que escogieron para ejercer su profesión es el equivocado.

Las disciplinas científicas no son sencillas, tampoco son imposibles de entender, la ciudadanía debe interesarse por aspirar a un conocimiento objetivo de ellas para no ser engañada, interpretar correctamente la información que recibe así como saber distinguir la ciencia de la fantasía. En este punto, tiende a culpabilizarse a la ciencia ficción de hacerle una falsa expectativa al público sobre las posibilidades del progreso, cuando lo que en realidad falla es la incapacidad que pueda tenerse para delimitar sobre las posibilidades que planteadas frente a la realidad.

Si el público solamente se apega al punto de vista de la ciencia ficción, no estaría siendo objetivo, sino que caería embrujado por una ilusión. La falta de fe en el progreso y el aferrarse a modos de vida caducos, no es necesariamente fruto de mal uso de la ciencia, si no que las personas no han profundizado en su propia cultura científica para contrastar las distintas posibilidades. Al sentir que el futuro no es como “le contaron”, piensa que los científicos le han engaño cuando en realidad no ha considerado los límites inherentes de la tecnología obtenida en el momento.

La ciencia tiende a ser calificada como muy difícil en un mundo que simplifica el discurso, aunque ignore que hay cosas que deben ser tratadas con su complejidad característica, porque puede prestarse a interpretaciones erróneas.

El miedo a afrontar los desafíos de un mundo tan cambiante hace que las falsas explicaciones traten a los científicos como enemigos o dementes que intentan controlar el mundo por medio de actos cuestionables. La realidad demuestra que no es un rol el causante de los males humanos, sino la voluntad de cada quien.

Citando a Jane Austen: “No es lo que decidimos y pensamos los que nos define; sino lo que hacemos”

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

Aspectos simbólicos de la película: Avatar.

20182449
La película Avatar es una metáfora del mundo moderno-PFMS-Start Page Images.

La trama de la película Avatar (James Cameron, 2009) presenta algunos símbolos que retratan las contradicciones de la sociedad contemporánea, que vienen heredándose conforme pasa el tiempo. Los conflictos humanos enfrentan a la moral con la codicia y la fuerza con el respeto a la vida, son retratados en un relato sólido con personajes arquetípicos que definen las motivaciones de cada uno y reflejan las paradojas que carga la humanidad actual:

1. El individuo postrado: el protagonista, Jake Sully, es un hombre resignado a su suerte, que sigue con una vida monótona en una gran ciudad. No tiene muchas opciones, ni ideales ni sueños, sólo un presente repetitivo que luce poco prometedor. Consciente de los problemas del mundo como cualquier ciudadano, se torna indiferente hacia ellos porque vive encerrado en sí mismo, en tratar de seguir con una rutina que carece de propósito. Jake Sully es una metáfora del hombre actual, su paraplejía simboliza el estado en que se encuentra la humanidad: paralizada ante la complejidad del mundo en que vive y ya no comprende. Es un desarraigado, que quiere liberarse de la angustia que representa vivir en una sociedad cada vez más absurda, pero desconoce cómo lograrlo. Rápidamente pierde todo interés en su propia realidad cuando muere su hermano, el único vínculo auténtico que tenía con el resto de la humanidad y que le hacia sentir la Tierra como su hogar. El personaje muestra la imposibilidad de la humanidad de construir un proyecto colectivo esperanzador que no sea corrompido por el egoísmo.

2. El protagonista cuenta su historia: toda la película es narrada desde el punto de vista del protagonista, no tenemos otro para contrastar la veracidad de los hechos ni la lógica de ellos, así que el espectador debe conformarse con confiar en su honestidad. Jake Sully nos aclara desde el principio que no es un héroe, solo un hombre normal que hacia su trabajo.

Sin embargo, al conocer los conflictos de intereses entre los seres humanos y la cultura na’vi (criaturas de gran tamaño que son nativos de Pandora), despierta su conciencia. Se da cuenta que ha pasado toda su vida obedeciendo unas ideas que no son suyas, sino que ha aceptado -sin analizar- la autenticidad de las mismas. Entiende que no puede continuar subordinándose a unos intereses carentes de escrúpulos quienes “en nombre de la humanidad” solo buscan su propio beneficio, sacrificándola sin miramientos. Ya no le sirve excusarse en las órdenes, las promesas de sus superiores ni en la ilusión de solucionar todos los problemas energéticos de la humanidad. Todo es mentira.

La situación exige hacer lo correcto, con la moral más elevada posible aun cuando sea despreciado por sus semejantes, aprovechando los pocos aliados de su raza para acometer una empresa épica de preservar dicha moral. El relato gana más contundencia porque el protagonista acepta ser el depositario de una aspiración colectiva, si bien ajena, completamente legitima según su interpretación. La colectividad y el héroe conforman una retroalimentación indivisible cuando coinciden sus aspiraciones de lograr un objetivo más trascendente a sus limitaciones e intereses personales.

3. La necesidad de una ética más humana: Avatar retoma un tema frecuente dentro de la ciencia ficción: la necesidad de someter el progreso humano a una ética capaz de vencer el abuso. En la actualidad vemos frecuentes polémicas que hacen ensombrecer nuestro avance y temer al futuro. Progresamos muy rápido, pero carecemos de prudencia para evitar hacer daño; permitimos que nuestra inconsciencia tome decisiones que responde a las conveniencias de unos pocos y no actuamos conforme a los valores humanos. Por eso sufrimos, tratamos de calmar nuestro dolor no obrando en función al bien sino evadiendo el problema hasta que es demasiado tarde.

La ciencia, el principal medio de nuestro progreso, termina siendo víctima de los asfixiantes chantajes de intereses mezquinos de los cuales depende para poder trabajar y se convierte en verdugo de seres inocentes. La Doctora Grace Augustine simboliza la desventajosa lucha que tienen que librar aquellos que interponen su ética a las corrupciones del progreso y lo tornan deshumanizante.

4. Una sociedad depredadora: la humanidad de Avatar toma la conquista del espacio como excusa para extender su conducta destructiva sobre el medio ambiente, lo que hace hipócrita sus beneficios para la civilización. El afán por desear más de lo que realmente se necesita, hace creer erróneamente que se merece todo sin importar el respeto que merecen los demás seres vivos. El personaje de Parker Selfridge se ampara en las necesidades energéticas de la Tierra para explotar los recursos de la luna Pandora y justificar el genocidio de los na´vi.

Representa claramente hasta dónde es capaz de llegar la ruindad humana con el fin de satisfacer sus deseos y la conducta depredadora que torna insostenible la sociedad moderna. Pone en evidencia a los “falsos gurús del progreso”, quienes prometiendo una solución, terminan cometiendo abominables crímenes y creando más problemas. La conducta depredadora usa la manipulación, la complicidad, el chantaje y hasta la violencia con tal de lograr sus objetivos, medios a los que recurre Selfridge junto con el Coronel Miles Quaritch, en varias ocasiones. La violencia es evidente en el carácter de Quaritch quien ordena matar, sin distinción alguna, a los na´vi y es indiferente con la suerte de los soldados bajo su mando, a quienes envía a luchar contra un “enemigo” que no existe.

Bajo esa conducta irreflexiva se oculta un carácter débil, cobarde y patético que bien retrata Selfridge cuando es incapaz de cuestionar a Quaritch, en momentos que requieren mesura en vez de fuerza.

5. El viaje del protagonista como medio de liberación espiritual: al llegar a Pandora, Jake Sully tiene la actitud de un turista. Se impresiona con el ambiente natural del satélite, las formas de vidas, los avatares y todo el trabajo realizado por el personal instalado en él. No obstante, el contacto con la cultura na´vi le hace ver las cosas de otra manera: le da un propósito a su existencia vacía, vencer el egoísmo y un “hogar”. El contacto con ellos representa el despertar de una conciencia preparada para escuchar y aprender, deseosa de renunciar a sus debilidades morales para convertirse en un ser responsable de su destino.

Sully al aceptar la sabiduría na´vi entiende que no existen barreras culturales, ni civilizaciones superiores o inferiores. Comprende que las distinciones entre seres inteligentes se deben a que algunos evolucionan más interiormente que otros, siendo probados por la vida para conocer sí han crecido. El protagonista entiende que si vence en este conflicto tendrá el derecho de resolver los misterios de su alma y podrá completar su evolución como criatura espiritual; así el guerrero acepta que su aventura no es una lucha solitaria, sino una comunión con la vida que tiene repercusiones colectivas. Su triunfo es el ascenso del espíritu que derrota al egoísmo, llevando a la gloria a sus simpatizantes.

El ascenso espiritual del guerrero lo podemos encontrar en la Tradición Artúrica, que establece la partida del héroe de un espacio tiempo profano hasta uno sagrado donde todas sus dudas serán resueltas. La liberación total de Sully la obtiene cuando es “encarnado” en su avatar el cual representaría su medio de acceso a la divinidad. El héroe aprende que la igualdad no radica en una ley, una utopía o en los intereses mutuos, sino cuando los seres aprendan a ver sus almas, esto se evidencia en la frase I see you (te veo, traducido al castellano) que le dice en varias escenas Neytiri (Co-protagonista) a Sully.

El acceso a nuevos planos de existencia es otro medio de acceso para evolucionar espiritualmente. Jake Sully debe transformarse espiritualmente en el plano material para sacralizar su vida y existencia, cuando lo consiga tendrá derecho a vivir conforme al espíritu. Lo mismo es representado por la Doctora Grace Augustine, quien desde su llegada a Pandora siempre ha luchado por el bien de los na´vi, aun cuando su interés es científico, no puede evitar empatizar con ellos y rechazar la actitud destructiva de la humanidad. Su muerte, no puede interpretarse con una tragedia sino como el alma que ha comprendido la transitoriedad del cuerpo y gana el derecho de seguir evolucionando en un plano no material (representado en la naturaleza de Pandora) y un símbolo metafísico muy frecuente en diversas corrientes místicas: la vuelta del ser -único e irrepetible- al todo que en la película es la naturaleza de Pandora.

El nombre del satélite donde se desarrolla la trama: Pandora, tiene un doble significado: por un lado representa el lugar en donde toda la maldad se libera con efectos nefastos reflejado en la guerra entre humanos y na´vis, en consonancia con su significado en la mitología griega. Ambas razas exteriorizan lo peor de si misma con tal de conquistar sus objetivos. Sin embargo, a pesar del clima negativo existe la esperanza de tiempos mejores, del surgimiento de una humanidad reconciliada con la naturaleza, con sus semejantes y con las demás criaturas que habitan el Universo (en la célebre Caja de Pandora, queda guardada la esperanza).

6. Un final pesimista: para la mayoría del público la batalla final y escenas posteriores de la película pueden parecer predecibles, recreadas para producir un gran impacto emocional. La conclusión de la aventura del protagonista es una epopeya personal-colectiva, que busca sensibilizar al público de no ser indiferentes hacia el trato que damos a nuestro planeta y sus habitantes. Sin embargo, esta interpretación es demasiado superficial e ignora otras lecturas “oscuras” sobre la naturaleza humana: en ningún momento de la trama la humanidad muestra interés por reconocer la soberanía de los na´vi sobre Pandora ni busca dialogar con ella, más bien provoca el enfrentamiento que la conduce al desastre. Los humanos pierden más de lo que creían que iban a ganar.

La máxima Hobbiana homo homini lupus (del latín, el hombre es el lobo del hombre) se aplica en Pandora sin escrúpulo alguno, haciéndolo extensivo a los na´ vi. Los personajes Parker Selfridge y el Coronel Miles Quaritch no les importa cuantas vidas humanas tienen que sacrificar para lograr sus ruines objetivos y aunque son conscientes de que los na´vi no son una amenaza, igual conspiran para que sus subordinados lo crean. Aunque Jake Sully y sus aliados convencen a los nativos de que no todos los humanos son igual de crueles, sólo ellos son aceptados mientras que el resto es expulsado del planeta sin que se vea la firma de un armisticio o un tratado de paz, lo que deja abierta la posibilidad de que la guerra continúe.

La película muestra la incapacidad de ambas razas de lograr dialogar para dirimir las diferencias, imponiéndose la guerra como único camino. La irracionalidad es tan poderosa que aunque alguien haya pensado en negociar nadie es capaz de aplicarla; el odio puede más que la civilidad. Los que no combaten, tiene que callar, mirando impotentes el horror de la guerra desarrollarse. El protagonista conoce bien la naturaleza intransigente de su raza, sabe que nunca aceptará reconocer la soberanía de los na´vi sobre Pandora por lo que termina tomando partido por ellos y convirtiéndose en su líder, debe renunciar a su humanidad alienada, egoísta y profana para emerger como un nuevo ser reconciliado con el todo.

Tal resurrección es un privilegio de pocos, la humanidad no puede acceder a los secretos de la sabiduría que encierra Pandora, porque todavía es demasiado barbárica. A pesar de sus progresos los humanos según el juicio de Sully, no están listos para acceder al nivel de compresión interior que él y sus aliados poseen. Esto explica la expulsión del resto de los humanos del satélite, más allá de la derrota en la guerra.

La impotencia de Sully, a pesar de su éxito como líder militar, radica en que no puede compartir este conocimiento con su raza, teniendo que mantenerlo contenido en las fronteras de Pandora (otra razón por la que se niega a irse). Además, tiene que cargar con la incertidumbre sobre el futuro de los na´vi y de la soberanía del satélite, porque es probable que la derrota de los humanos, de la cual es artífice, avive los resentimientos de su pares en la Tierra, lo que prolongaría la guerra.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

¿Cuán ético puede ser la transferencia tecnológica por parte de una civilización extraterrestre a la humanidad?

Babylon-5_lithograph
Babylon 5, una transferencia de tecnología extraterrestre podría originar conflictos con otros seres del espacio-PFMS-Start Page Images

Un escenario muy frecuente dentro de la ciencia ficción, es la obtención por parte de la humanidad de tecnología muy superior que le permite conquistar grandes avances. La fuente de dicha tecnología es una civilización extraterrestre avanzada, quienes se han extendido por el Universo, y tiene un vasto conocimiento del mismo. También, es frecuente que la humanidad consiga su ciencia después de una largo conflicto con ellos, quedando un poco relegados otros escenarios; no obstante existe una posibilidad poco explorada: ¿qué pasaría sí una civilización extraterrestre voluntariamente nos cediera parte de su tecnología?, ¿qué consecuencia tendría para nuestro desarrollo?, ¿nos perjudicaría esa decisión?

El primer detalle a considerar es: nuestra cultura; el punto de vista dominante sobre un posible contacto con extraterrestres es el bélico, solemos creer que sí sucediera habría la posibilidad de una confrontación bélica desastrosa. En este sentido, la ciudadanía vería una transferencia de tecnología como un asunto secreto, donde no tendría participación alguna, la sociedad civil podría recelar de los “beneficios” y hasta pondría en duda un uso pacífico de esa tecnología. Probablemente sería necesario un representante confiable de la sociedad civil, que vele porque se cumplan las hipotéticas condiciones de esa transferencia, pero es probable que tal opción no sea bien vista por los gobiernos y las fuerzas militares. Nueva tecnología implica un nuevo poder. En la actualidad no existe una confianza sólida entre los ciudadanos y sus gobiernos, como para creer que un acuerdo de esa magnitud sea respetado.

Habría que considerar cuales son los valores que rigen la sociedad de esa civilización y que tan comprometida esta con ellos. La humanidad siempre ha tenido frecuentes crisis y cuestionamientos de sus propios valores, lo que ha impregnado de escepticismo sus creencias; el conocer una cultura ajena a lo conocido podría trastocar radicalmente el concepto que tiene de si misma. En ese caso tendría que desarrollarse una ética equilibrada entre los valores humanos con los de los extraterrestres y sometida a consideración del resto de las demás integrantes de ambas civilizaciones.

serveimage
Earth: Final Conflict, las rivalidad entre países podría justificar el uso militar de la tecnología extraterrestre- PFMS- Start Page Images

Sin embargo, habría que prever las acciones individuales de posibles opositores radicales, quienes podrían enturbiar la creación de un código de ética, ya sea porque interpretan que este acuerdo supondría el otorgarle más poder a grupos dominantes o quieran usar el tema para proyectar conflictos políticos internos de ambas partes. Las actuaciones radicales supondrían que la tecnología extraterrestre quedaría restringida a individuos especializados y el acceso a la información sobre ella dependerá de su consideración, dejando detalles de su funcionamiento en secreto. Esto generaría malestar en la población que no consideraría transparente la información que recibe, generando un clima de especulación y desconfianza.

La humanidad debería definir en que utilizaría esa tecnología, podría establecerse cuáles problemas pueden solventarse con ella o quiénes podrían ser beneficiados, así cómo verificar que existan resultados tangibles de las investigaciones que se hagan con ella, obligando a lograr acuerdos entre las naciones y los distintos círculos científicos, quienes deberían certificar que es viable su desarrollo, empero tal empresa modificaría la esencia de las sociedades humanas: al tener un elemento común -la tecnología extraterrestre- será necesario una mayor apertura de todas para lograr objetivos comunes, meta que podría originar diferencias en temas como la soberanía sobre la tecnología, la seguridad, y el compromiso de no usarla con fines bélicos.

Las diferencias podrían extenderse al plano diplomático: ¿quién debería recibir y desarrollar dicha tecnología? Es lógico pensar que las naciones más desarrolladas serian la primera opción pero también existe la posibilidad de que la usen de forma abusiva, por ejemplo, podrían obtener medios más sofisticados que beneficiaran sus economías en detrimento de las menos avanzadas lo que supondrían protestas, boicots, aumento de la pobreza, el desempleo, guerras, terrorismo y de la inmigración ilegal.

Sin medios más avanzados sucumbirían al no poder competir, convirtiéndolas en naciones vulnerables. Igualmente las naciones beneficiadas podrían empujar a la humanidad a una Nueva Guerra Fría producto de la rivalidad entre ellas, forzando al desarrollo de nuevos armamentos para mantener el equilibrio de fuerzas o incrementar el poder de algunos existentes, por ejemplo armas cibernéticas más invasivas y sigilosas programadas con lenguajes novedosos que dejarían inutilizados los mecanismo defensivos de los sistema informáticos y de telecomunicaciones, los cuales conducirían a nuevos programas de espionajes masivos, acciones de sabotajes, robos de información o ventajas mayores en escenarios de guerra. Aunque podría existir alguna cláusula que elimine la posibilidad de uso bélico de la tecnología extraterrestre, no existe una garantía de que se cumpla, ni podemos predecir la gravedad de sus consecuencias.

Pero podría presentarse el escenario opuesto: los extraterrestres estarían regidos por prácticas altruistas, considerando mejor transferir su tecnología a las naciones menos favorecidas para ayudarlos a superar sus problemas. La cultura local interpretaría a sus “benefactores” como enemigos y rechazarían la ayuda, podrían aprovecharla pero algunos gobernantes la emplearían para afianzarse en el Poder o los considerarían “dioses”, surgiendo cultos exóticos. Podría darse el caso de que surjan nuevas potencias mundiales, quienes tendrían que lidiar con la gran cantidad de solicitudes de firmas de acuerdos y alianzas por parte de otras naciones que buscarían beneficiarse de su progreso o ser víctimas de conspiraciones de potenciales rivales.

Quizá hasta surgiría una autoridad mixta (un gobierno humano-extraterrestre) o exclusivamente alienígena lo cual podría originar problemas de soberanía nacional y diplomático ya que otras naciones o grupos internos no lo considerarían representativos. Una civilización extraterrestre muy altruista vería ineficaz el sistema gubernamental establecido e impondría el suyo que, de dar resultados, obtendría un apoyo de la población local o el recelo de la misma. No es descartable el surgimiento de una relación de dependencia estrecha que supondría rebeliones o la sumisión de la población, sobre todo en países con modelos de autoridad estrictamente paternalista.

Asimismo, quedaría por resolver la cuestión de la propiedad intelectual de los desarrollos obtenidos con su tecnología: ¿sería exclusivamente nuestro?, ¿tendrían ellos el control total y nosotros solamente un reconocimiento junto con los beneficios?, ¿optarían por un modelo mixto para prevenir malos usos de su tecnología?, ¿se reservarían una parte de la información del funcionamiento de su tecnología para probarnos? O ¿establecerían controles remotos ocultos que se activarían si consideraran que la usamos en perjuicio de nosotros y de ellos? Además queda por saber a quién le tocaría trabajar con ella, la primera opción serían universidades y centros de investigación públicos, aunque también las organizaciones de carácter privado mostrarían interés sin omitir a sus pares del sector militar.

Tal vez el punto más álgido está en el concepto que tendrían los extraterrestres de producción y fabricación, quizás ellos no concuerden con los nuestros y nos condicionen a modificar nuestras prácticas por otras menos dañinas para el medio ambiente. Podrían considerar innecesaria prácticas antiéticas, como la obsolescencia programada; lo que provocaría cambios radicales en cuanto a compra, venta y consumo de bienes y servicios, aunque podría ser lo opuesto, empeorando nuestra conducta depredadora sobre la Tierra.

Frecuentemente, el modelo que tenemos de contacto físico con extraterrestre es que ellos vienen a nuestro planeta en naves ultrarápidas, siendo de sumo interés por parte de agencias espaciales el obtener medios para replicar una tecnología de ese nivel. Si se produjera una transferencia de su tecnología los programas espaciales sufrirían cambios drásticos, posiblemente ya no serían experiencias tan limitantes y riesgosas como en la actualidad, hasta podríamos acelerar nuestro dominio por el Universo conocido. Sin embargo, el extendernos por el espacio exterior implicaría nuevos problemas de soberanía.

El como nos repartiríamos el Universo conocido podría generar a largo plazo disputas por el dominio de un planeta -por ejemplo- o de la obtención de licencias para explotar sus recursos. No se puede omitir que los futuros colonos podrían proclamar su independencia de las autoridades de la Tierra. Ellos se considerarían una comunidad autosuficiente como para formar “una nación” y disponer de su destino, lo cual podría generar tensiones diplomáticas o acciones bélicas. Una situación así podría provocar movimientos separatistas en otras colonias, afectando la política interior de las naciones de la Tierra.

No puede omitirse que el extendernos por el espacio exterior implicaría respetar “los dominios” de los extraterrestres que actúan como nuestros benefactores, ello nos obliga a trazar limites y crear mapas estelares para evitar “invadir su territorio” suponiendo que nos contactáramos con una raza con criterios de territorialidad parecidos al nuestro o todo lo contrario. Asimismo, deberíamos aceptar que si pudimos contactar con una civilización avanzada, pueden existir otras formas de vida inteligente en el Universo, que fuerza a estudiar su situación interna y externa porque podríamos vernos implicados en posibles conflictos o tener una futura relación diplomática. O quizá deberemos evitar todo contacto para impedir perturbar su evolución.

La humanidad podría evaluar todos los escenarios posibles de contacto, pero sobre un posible uso de tecnología exótica quizá tendría que trabajar mucho para evitar el mal uso de la misma. Ya si con nuestros instrumentos existen tantas controversias -muchas de ellas sin ser resueltas debidamente- el obtener medios extraños nos obligaría a cambiar nuestra percepción de la realidad y del concepto que tenemos de progreso.

El factor humano siempre será el que determine todo.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

La ciencia ficción no es un manual sobre el futuro.

futuro do brasil
                             El futuro es algo incierto-PFMS-Start Page Images

Las inquietud sobre cómo será el futuro siempre parte de la rutina que llevamos en el presente. Nos preguntamos cuáles serán las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones, conforme va desarrollándose la historia humana, dado que no tenemos una certeza de que el futuro será como nos los cuentan, si no que tendremos a nuestra disposición, meras posibilidades que pueden ser factibles o no. La mente humana tiende a tomar esa información para imaginar mundos hipotéticos con fines recreativos, críticos y reflexivos. Creamos realidades alternativas para analizar cómo podría el progreso alterar nuestras vidas. Ese, es el fin de la ciencia ficción: explorar escenarios futuros -posibles o no- para comprender nuestro presente.

Sin embargo, actualmente existe una tendencia a confundir los aciertos de la ciencia ficción con la certidumbre de que determinada tendencia actual es el futuro; esa equivocada interpretación de los hechos hace elevar a los creadores del género a la categoría de “profetas”, inhibiendo al público de tener una visión distinta sobre el porvenir, una visión más subjetiva que tome a la ciencia ficción como un punto de partida, no como un hecho tangible inevitable. El verlo de esta manera hace imposible exponer las limitaciones de la visión del autor o la calidad de su obra, más lamentable resulta que dicha confusión ignora que el género no debe imponer un determinismo sobre el mañana, sino estudiar una posibilidad mutable porque somos nosotros los que podemos cambiar nuestro destino.

Si elevamos al creador de ciencia ficción al nivel de profeta, negamos la condición racional y científica de su obra para darle una interpretación mágico-religiosa que deviene en fanatismo. Ya sabemos que dicha actitud, impide el debate equilibrado sobre el futuro y prefiere aceptar posibilidades erróneamente consideradas “infalibles”.

Hay que entender que una obra de ciencia ficción no nos dice cuál es el futuro, sino que refleja el punto de vista del autor sobre el mismo. Sus inquietudes, preocupaciones, miedos y optimismos están evidenciados en ella, por lo tanto debemos mirarlo no como una realidad inevitable, sino como un punto de vista único, sujeto a las mismas probabilidades de acertar o fallar que tiene cualquier ser humano. En caso contrario, caeríamos en su dogmatización y estancamos así el pensamiento, porque consideraremos imposible cambiar nuestro destino, negándonos la posibilidad de decidir de forma distinta por convencernos que toda la realidad es predecible e inmutable, dado que aceptamos un concepto del futuro muy limitante. Además corremos el riesgo de aferrarnos a ideales perniciosos que si podrían representar un serio riesgo para nuestra existencia.

El futuro es sólo una hipótesis, no podemos afirmar rotundamente esto es el futuro porque sería subestimar la inteligencia de los otros y nuestra capacidad de decidir. El pensamiento humano es infinito pero su interpretación sobre las cosas es mutable, no hay ideas infalibles ni inalterables todo esta destinado a cambiar sin importar cuanto se tarde, por lo tanto es una falacia creer que las tendencias más dominantes del presente serán el futuro y eso no cambiará. Más bien dichas tendencias tendrán una repercusión notable en el porvenir, aunque no podremos verlo de inmediato y no tenemos una certidumbre de que se mantenga constantes en el tiempo, probablemente sean abruptamente sustituidas por otras o se transformen en algo diferente.

Al realizar cualquier intento de imaginar el futuro debemos renunciar a la idea de que nuestro punto de vista es una verdad irrefutable, consideremos que todo progreso se obtiene cuando se reconocen los errores y limitaciones. Así el conocimiento objetivo de los hechos nos evita caer en conceptos absurdos sobre la vida humana que pueden generar falsas expectativas alejadas de la realidad.

El futuro es incierto, usar nuestra imaginación para comprender nuestro presente puede darnos claves sobre el porvenir, aunque nunca será determinante. Citando a Jorge Luis Borges “el futuro tiene su propia manera de caerse.”

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

El temor de la humanidad a ser dominada.

half-life-2-orange-box-20070521064838264
Half Life 2, la humanidad tiende a fantasear con la pérdida de su libertad producto de una amenaza externa-PFMS- Start Page Images

La historia humana nos muestra las catastróficas consecuencias de un contacto abrupto entre una cultura más avanzada con una considerada como primitiva. Los valores de ambas, tan distintos, inevitablemente desembocan en un conflicto destructivo para las dos, resultando más perjudicada la de menor desarrollo; culturas enteras han desaparecido ante el empuje de una civilización más avanzada y de su pasado poco ha quedado para la posteridad. Con el pasar de los siglos este escenario todavía permanece, ya no como un problema de “choque de civilizaciones”, sino de la inoperancia de pautas éticas que prevengan los conflictos y cree una vía de comunicación para que ambas partes puedan convivir. Tal dilema ha sido magnificado con la especulación científica sobre un posible contacto con seres extraterrestres, la integración de robots a la sociedad, o la creación de seres artificiales por parte de la humanidad.

Sin embargo, el antropocentrismo domina la mentalidad humana. Estamos convencidos de ser dueños del planeta y que nadie debe quitárnoslo, aun cuando ni siquiera hemos creado un clima mundial de armonía absoluta con los miembros de nuestra propia especie. Existe un temor latente de que alguien desconocido quiere subyugarnos. Al estudiar las distintas corrientes ideológicas, políticas, y nacionalistas, casi todas tienden a caer en el extremismo de concebir enemigos imaginarios con diversos objetivos: todos dirigidos a imponer un dogma y cohesionar a la ciudadanía a mantenerse fiel a una causa considerada justa. Los móviles de esos esfuerzos son el odio y el miedo, tememos perder lo que creemos es “nuestro” por la presencia de otro grupo considerado “invasor”.

Los actos de intolerancia hacia grupos específicos, el rechazo de personas extranjeras o el constante esfuerzo por imponer una forma de vida a otras culturas consideradas “atrasadas”, son síntomas de la mentalidad territorial que tiene la especie humana; de delimitar ficticias fronteras en cualquier parte y disputárselas a sus semejantes.

Con tan lamentable panorama, la necesidad de una prédica que reivindique la hermandad de los hombres por encima de sus diferencias se hace necesaria. Recuperar el ideal de una humanidad unida, altruista, que avance junta hacia el progreso, a alcanzar el esplendor de sus potenciales. Como tal empresa todavía es lejana, la cultura popular aviva los temores comunes del ser humano para lograr ese objetivo, usa el miedo para -artificialmente- unir en una causa común al ser humano. Por ello nos interesamos en historias donde somos atacados masivamente por invasores -del espacio, por ejemplo-, quienes tienen un potencial bélico imposible de contener por una sola nación y la circunstancia impide mantenerse al margen o establecer alianzas de conveniencias transitorias.

Claro está, en ocasiones no salimos triunfantes, los invasores nos someten a un régimen cruel que obliga a los seres humanos a unirse a una empresa épica por alcanzar nuestra libertad y sobrevivir. El “enemigo” no es humano, ni tiene nada en común con nosotros “ni merece nuestra compasión”, puede que existan descontentos en su cultura y aprovecharlos a nuestro favor, empero siempre los veremos como “inferiores” porque nos han hecho daño y han “atrasado” nuestro desarrollo como civilización. Así hemos creado fantásticas amenazas y conspiraciones con un marcado énfasis militarista, para convencernos de que sólo en la guerra podemos dejar nuestras diferencias.  No obstante, siempre surgen las dudas: ¿por qué debemos esperar amenazas extraordinarias para unirnos como especie?, ¿por qué exacerbamos nuestros temores ante una posibilidad irreal?, ¿por qué nuestra hermandad aparece únicamente cuando nos vemos en situación de sobrevivencia?

Las respuestas están en el mismo entorno del ser humano: con el pasar de los siglos nuestros progresos se han enfrentado a nuestras mezquindades y ansias de Poder sobre los demás. El hombre rivaliza contra sus semejantes en una competencia hacia la nada, a alcanzar metas carentes de equidad mirando indiferente el mundo que el creó y heredó. Como no cree en un mejor destino, opta por una autosatisfacción enajenante, que le refuerza la idea de estar sólo, distante de sus semejantes. Vivir en sociedad, no es visto como un éxito de su ingenio, sino una carga esclavizante imposible de eludir, “porque no hay otras opciones”.

En su afán de encontrar un modelo social más humano, empático con sus necesidades interiores ha fracasado en lograr ser como realmente le dicta su corazón. Todas las utopías han sido derrotadas por su egoísmo, así que intentar nuevamente con esa opción es un esfuerzo vano, preferible quedarse con algo “seguro y flexible” a probar un nuevo proyecto condenado de antemano a frustrarse. Alejado mentalmente de sus semejantes por jerarquías, burocracias, prejuicios o intereses opta por escapar de la impersonalidad del entorno con su fértil imaginación quien le alimenta pasiones destructivas, destinadas a romper las distancias mentales entre él y sus semejantes. Crear situaciones límite que obliguen a los seres humanos a imponer su naturaleza gregaria, es el objetivo inconsciente de esa fantasía, pero a costa de renunciar a su condición de ser civilizado

Oblivion_01
Oblivion, la humanidad tiende a culpar a enemigos imaginarios de la pérdida de rumbo-PFMS- Start Page Images

.

Para ello se exacerban los miedos. Las amenazas no son evidentes, pero están allí. El mismo mundo que creó el hombre es repetitivo con sus excusas y peligros. Exigir un esfuerzo para remediar su propia condición de precariedad moral, implica una renuncia de cargas existenciales que lo alejan de la pureza espiritual. Sin embargo, la humanidad no cree en el espíritu porque lo siente lejano. Entiende por renuncia a perder algo, a la anarquía, a la incertidumbre o a la destrucción. En su interior siente que sus expectativas sobre el futuro han sido “traicionadas”. Por ello sus retorcidas fantasías la llevan a realidades alternativas donde monstruos, mutantes, extraterrestres, inteligencias artificiales enloquecidas, entes de otras dimensiones, o seres vivientes artificiales amenazan la seguridad de su mundo.

Aceptar tales posibilidades como tangibles, tiene una finalidad de autocastigo ante su propia incapacidad de construir un mundo mejor. La humanidad considera imposible reprimir eficazmente su propio egoísmo, por ello interpreta que debe ser “amonestada” por una entidad superior dispuesta a arrasar con su obra, con miras a obligarla a sincerarse y unirse contra unas circunstancias que los afecta a todos. Considera que si eso sucediese, si podría construir una verdadera hermandad de hombre y mujeres libres (¿?) porque la sensación de sentirse separados sería -en teoría- destruida por esa amenaza común.

Obviamente la necesidad de autocastigarse con semejante fantasía, no es más que una excusa para desviar en otro su propia conducta barbárica, como consecuencia de su falta de fe en poder cambiar su propio destino.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

La humanidad no cree en un contacto pacífico con extraterrestres.

halo 4 one
Halo, la humanidad acepta fácilmente un conflicto con extraterrestres-PFMS-Start Page Images.

Puede parecer una aseveración muy drástica, casi fatalista, pero hay razones para pensar que en la cultura humana impera la interpretación hostil de un contacto con extraterrestre. En la mayoría de las sociedades, cuando se intenta tratar el tema con seriedad, predomina la idea de un “desastre inevitable” que conducirá a nuestra destrucción, o la interpretación más pesimista donde los aspectos negativos de la humanidad dominarán dicho contacto con miras a obtener un poder absoluto. Irónicamente los escenarios catastróficos son también evaluados por científicos, militares y políticos aunque con más seriedad. Sus conclusiones mayoritariamente tienden a pensar en una calamidad sí dicho acontecimiento sucediera, por lo tanto la humanidad, aún cuando desea un contacto con los llamados seres inteligentes, le teme y hasta rechaza.

Una primera razón para tan lamentable visión, parte de un absurdo complejo de inferioridad latente en la humanidad, inculcado por la cultura popular: tendemos a atribuirle poderes extraordinarios a hipotéticos seres inteligentes, quienes nos superan en habilidades y tecnología -aunque tengan modelos arcaicos de sociedad-, mientras nosotros parecemos impotentes frente a tales progresos, si bien maravillosos, comparados con nuestros logros como civilización parecen insignificantes; tal complejo queda muy evidente en los recurrentes relatos de confrontación bélica con extraterrestres donde la humanidad es inicialmente aniquilada con facilidad por sus adversarios, quedándole pocas opciones para cambiar su suerte. Desafortunadamente este escenario es explotado con fines perversos, empleado como herramienta de propaganda militarista dirigido a crear arquetipos a otros seres humanos como enemigos a través de una aparente ficción inocente.

Queda así, fijado en la mente del ciudadano común, que no podremos hacer nada, seremos destruidos sin remedio, porque nos convencimos con ese complejo de inferioridad de no ser capaces de afrontar un desafío sin graves consecuencias. Quizás influya el hecho de que inconscientemente nos identificamos con los modelos hostiles de extraterrestres, porque los vemos como una “liberación” ante nuestros falencias como especie; el pesimismo hacia nosotros mismos y la falta de fe a que podamos alcanzar un mundo realmente mejor, así como un pleno convencimiento de atribuirnos todas las miserias imaginables, nos ha llevado a ver a los extraterrestres como medios de mortificación y castigo, algo que podemos rastrear en las religiones monoteístas, -por ejemplo- cuando plantean como causa de los suplicios humanos las carencias morales y espirituales.

Como esas carencias no son bien vistas ante los ojos de una divinidad, se nos envían entidades justicieras a “castigarnos por nuestros pecados” para disuadirnos de enmendarnos retomando el camino de la virtud o resignarnos al exterminio definitivo -pensamiento apocalíptico-, éste arquetipo es fácilmente permeable y aceptable si es encarnado en seres extraterrestres, porque tenemos una sociedad científica que estableció su existencia, por lo que sólo podemos aceptar entidades justicieras enviadas por una divinidad “equipadas” con armamentos y tecnologías superiores, algo comprobable si miramos la popularidad de tantas historias de ficción con seres del espacio conquistando sin dificultad el planeta e imponiéndonos tres escenarios: la aniquilación total, la esclavitud o la imposición de un nuevo orden social distópico donde convivimos ambas especies, empero sin posibilidad de ejercer nuestra libertad y diluyendo nuestro identidad como humanos.

En pocas palabras, las impotencias y los resentimientos productos de las flaquezas humanas, nos hacen aceptar a extraterrestres invasores como instrumento drástico de corrección de nuestras conductas autodestructivas. Un desesperado intento de no asumir nuestra responsabilidad para cederle a otros -presuntamente muy superiores- nuestro rumbo, porque nos sentimos incapaces de remediar los problemas que hemos creados, así trasferimos nuestras libertad a un poder superior ajeno a lo humano, pero muy conocedor del mismo, por ello cabe preguntarse: a pesar de nuestros progresos, ¿porqué preservamos el pensamiento de aceptar un proceso de mortificación para corregir nuestras conductas autodestructivas?

También habría que considerar que nuestro antropocentrismo nos ha vuelto vanidosos, no convivimos armónicamente con otros seres no tan evolucionados mentalmente, sino competimos de una forma amoral con ellos, aún cuando nuestra inteligencia nos dice lo contrario. Con un ego tan grande y una cultura guerrerista arraigada, cansada de luchar contra la misma especie -la humana- quiere probarse a sí misma con un oponente más fuerte, pero desconocido, que supere todo lo que hasta ahora creía saber de sus propias capacidades. Paralelo a ello esta el deseo de la humanidad de poner a prueba su valor (¿?) y habilidades para sobrevivir contra una criatura opuesta a su entendimiento, algo visible en la cacería deportiva, es por ello que imaginamos seres monstruosos y violentos con quienes probar quien es el más apto. Los cazamos -o ellos a nosotros- nada más para demostrar cuál es la especie superior, alimentar el deseo de dominio sobre otro, interpretado como inferior.

Demás esta decir el papel fundamental de la tecnología de los extraterrestre en nuestro desarrollo o destrucción. Si bien, podrían existir planes para lograr una cooperación pacífica entre humanos y extraterrestres, no es descartable lo dañino de esa tecnología, si la avaricia humana termina dominándola, aunque son pocos los escenarios que exploren las posibles consecuencias; lo cierto es que, de ser mal empleadas, serían nefastas para la relación armónica entre ambas partes. Probablemente provoque un cese definitivo de relaciones, porque los extraterrestres no nos considerarían lo suficientemente responsables para usarla, hasta podrían surgir conflictos graves entre las dos razas atizados por grupos de poder interesados en mantenerla bajo su control.

Desafortunadamente, un análisis serio sobre el encuentro termina dándonos el mismo resultado: hasta el momento, no somos una especie lo suficientemente civilizada como para contactar seres extraterrestres sin existir alguna calamidad. El factor humano tiene un gran peso más que las limitaciones científicas y técnicas, no sabemos como reaccionaremos, pero si lo que podría pasar en ciertas escenarios si sucediera ese contacto. A lo mejor nos subestimamos demasiado, producto de la negatividad del ambiente social y los prejuicios inculcados por la cultura popular, lo cierto es que todavía la humanidad debe superar otras pruebas para completar una evolución razonable que facilite un contacto sin traumas.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x