Month: March 2016

La metamorfosis en la ciencia ficción.

 

 

 

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El rápido avance tecnológico plantea inquietantes posibilidades-PFMS-Start Page Images.

En los hipotéticos futuros ideados por la ciencia ficción se plantea una interrogante: ¿cómo el progreso científico y tecnológico cambiará a la humanidad?; la mayoría de los autores hablan de cambios drásticos que afectan el cuerpo y la mente del ser humano, que si bien pueden mejorar nuestra calidad de vida, también pueden acarrear consecuencias negativas para el desarrollo normal de la identidad del individuo.

Las sociedades llegan a dividirse en posiciones irreconciliables cuando estos cambios se vuelven habituales y la conflictividad social producida pone en duda los beneficios de dichos cambios. Frecuentemente la ética y la moral suelen enfrentarse a intereses mezquinos que quieren monopolizar el progreso humano para su beneficio, o la misma ciudadanía recela de él por el mal uso que se le da y exige más controles que podrían prevenirlo, aunque a veces afecte el avance obtenido.

Sea como fuere, lo inevitable es la transformación que experimenta la humanidad por el progreso, su hábitat artificial ya no concibe una realidad estática, el dinamismo social se acelera a niveles que escapan del control de la especie. Nuestro mundo no se identifica con el humano universal sino con uno artificial, mejorado y amplificado por la ciencia, dejando atrás las limitaciones de la biología que sirvió al hombre en su evolución. Los seres humanos dejamos nuestra fragilidad natural para convertirnos en “dioses” capaces de lograr grandes prodigios o tragedias, según la consideración personal de los autores de ciencia ficción. Sin embargo, existen individualidades renuentes a aceptar lo que creen es, una imposición de una humanidad cegada por su propio avance, es decir, son opositores a dejar alterar su biología entregada por la lógica de la Madre Naturaleza.

Estos individuos, que podríamos considerar naturalistas o universalistas, piensan que el ser humano debe estar por encima del determinismo científico y tecnológico sin perder su papel central en la historia ni su vínculo con la naturaleza. Consideran que la especie humana está gravemente alienada por su propio avance que la conduce a una era decadente y materialista. En ocasiones ésta tendencia tiende a radicalizarse, recurriendo a la violencia y creando una dialéctica con tintes místicos que reniega de la “máquina” -la ciencia, el sistema social, el orden- porque consideran que controla el destino humano sin permitirle escoger libremente.

Su discurso cuestiona las presiones que sufren los individuos por causa de las tendencias sociales que le impiden ejercer su libre albedrío. Estos grupos a veces cambian su postura intransigente, aliándose temporalmente con el sistema que cuestionan, para enfrentar a otros individuos “mejorados” que aceptan los cambios de la sociedad, pero exigen participar en ella porque se sienten marginados. La tendencia común de estos humanos naturalistas es que siempre viven de forma paralela a la sociedad.

Del otro extremo se encuentran los que aceptan el progreso con sus virtudes y defectos, son la realidad dominante que aunque tengan sus críticos, no deja de crecer. La humanidad tecnificada goza de los beneficios del desarrollo científico, viven en sociedades avasallantes, eficientes y contradictorias. En ocasiones suelen estar dominadas por grupos de poder monolíticos o gobiernos con tendencias poco transparentes, empero los seres humanos influenciados por éste entorno no creen que exista una realidad ajena a la tecnología ni creen que una civilización progrese sin la técnica. Han normalizado el ambiente artificial y reglamentado de las sociedades modernas, hasta el punto que únicamente se identifican con ella.

Los individuos que viven en ella lidian con dilemas propios de un entorno que no deja de cambiar aceleradamente: la sensación de vaciedad, la curiosidad que le produce las posibilidades de los adelantos técnicos, la falta de identidad, la incomunicación, los dilemas éticos, morales y filosóficos de la modificación del cuerpo humano y la dudas existenciales. De este entorno, surgen individuos –cyborgs, mutantes, transhumanos– que sirven como metáforas de la complejidad interior con la que se tienen que lidiar en la era moderna porque, si bien su vida ya no se encuentra sujeta a los límites de la biología, sienten que han perdido algo por lo que se embarcan en un viaje metafísico para resolver sus dudas.

La mayoría de las obras ciencia ficción plantean que la metamorfosis del ser humano es un proceso inevitable, con sus aciertos y errores. Nada puede reprimir eternamente los impulsos creativos de la humanidad, su deseo de liberarse de los límites que le impone su fragilidad corporal y vencer los temores que le acompañan como especie gracias al poder de su ingenio. Pareciera que es un reto personal dominar hasta el último aspecto de la vida con tal de surgir como un dios y alcanzar nuevos horizontes que le responda sus interrogantes, sin embargo, si logra ese objetivo ¿qué pasará después?, ¿qué camino tomará?, ¿será el fin de nuestra especie o un nuevo comienzo?

Los opuestos a la metamorfosis y sus adeptos pueden parecernos posiciones irreconciliables, empero ambas posturas tienen puntos en común: el temor a perder lo que nos hace humanos por el rápido cambio tecnológico aún cuando no logran definir ¿qué es lo que nos hace humanos, únicos y especiales?; ninguna de las posturas tienen una respuesta clara, más bien su definición es algo subjetivo, no social. Los opositores reivindican lo natural ante lo artificial, olvidando que desde el primer momento donde los hombres se asociaron para lograr metas comunes y formaron una sociedad, lo artificialidad es lo dominante, nada de lo que funcione en sociedad es obra de la Madre Naturaleza sino de la mente humana, así que su organización también lo es.

Lo realmente opuesto a lo artificial, sucedería si la humanidad renunciase a su creatividad y pensamiento, limitándose a existir para sobrevivir, a competir con otras especies en el domino de un espacio vital y a rivalizar con sus semejantes por los recursos más elementales. Tendría la especie que atrofiarse en su desarrollo civilizatorio de forma definitiva y someterse a los dictámenes de la Madre Naturaleza.

La causa del conflicto entre los opositores de la metamorfosis y sus adeptos radica en, la capacidad de adaptarse a una sociedad en constante cambio, que muchas veces termina por rebasar al individuo quien considera afectado su modo de vida. Un aspecto ignorado por ambas posiciones es que, en el camino de la metamorfosis podrían surgir transformaciones accidentales -epidemias, accidentes industriales, contaminación, experimentos científicos que superan lo previsto-, factores que influyen en la especie humana y la transforma radicalmente sin que pueda contenerse, dichos cambios son imprevistos y muchas veces ajenos a su voluntad.

Muchas obras contemplan que estos factores pueden ser más poderosos que la voluntad humana, atribuyéndoles un papel nefasto, siendo frecuente los futuros donde la humanidad conocida sucumbe ante ellos y surge una nueva sociedad con individuos quiméricos. Dichos individuos conciben la humanidad anterior a la metamorfosis como lejana, extraña. En otras ocasiones la humanidad sobrevive, pero en condiciones muy difíciles, al mismo tiempo que combate a individuos barbáricos que han sufrido cambios físicos y mentales que les ha privado de la razón. Pero la metamorfosis en un escenario como éste, no necesariamente significa progreso, sino degeneración, la especie vive acosada por una amenaza exótica que parte del mismo ser humano.

Otro camino de la metamorfosis es simbólico: la humanidad progresa de forma acelerada sin embargo, los cambios físicos no son relevantes sino se toman en cuenta los mentales. La observación cuidadosa de cómo la mente humana se adapta o rechaza un entorno cambiante, los sentimientos de individuos que tratan de conocer otras fronteras de la realidad física ante el tedio que representa la rutina urbana o cómo evoluciona su identidad al interactuar con realidades virtuales.

Tratar la metamorfosis mental es más complejo, ya que es necesario el símbolo para representar cómo es la psiquis del individuo y con qué lo asocia. El inicio de los cambios es un viaje inmaterial al interior del individuo, quedando descartado lo externo o las personas del entorno. La motivación más frecuente es la búsqueda de una identidad, el querer librarse de la vaciedad que siente frente a un entorno que percibe como ajeno.

Una vez que empieza el viaje, no hay manera de detenerlo, ya que nace en el individuo nuevas sensaciones que desea experimentar, provocando cambios drásticos en su conducta y modo de vida. La experiencia afecta la interpretación que tiene de sí mismo; cambios que le dejan interrogantes: ¿el proceso es real?, ¿el individuo se está liberando o encerrando en sí mismo?, ¿no será todo una aguda expresión de alienación?

La falta de evidencia física que compruebe si lo que experimenta el individuo es real o fruto de una autosugestión profunda, dificulta comprender su punto de vista, quedando a libre interpretación la experiencia.

A pesar de los apoyos y oposiciones lo cierto es que, una nueva humanidad está surgiendo de tantas transformaciones originadas por la influencia de la ciencia y la tecnología…

Cuál será su rumbo es algo que no podemos conocer hasta vivirlo.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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