Análisis de un villano.

 

 

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Popularmente, el villano es una persona maléfica-PFMS-Star Page Images

El villano es, un personaje maléfico dotado de un genio muy peculiar, es un personaje antagónico que tiende a tener una relación muy personal con el héroe, desarrollándose una co-dependencia psicológica entre ellos. Representa una metáfora sobre la rivalidad entre el bien y el mal, la dualidad que mantiene al ser humano en constante confrontación con sí mismo, haciéndole reflexionar sobre su propia condición ética y moral. Aunque no necesariamente algunos individuos son villanos, se tiende a atribuir ese rol a ciertas personas cuyas conductas nos parecen peligrosas o anormales, personas que toman decisiones drásticas que pueden no ser aprobadas por otros. También solemos considerar así, a quienes temen del talento de otros y tratan de imponer sus dogmas a los demás, aunque no sean efectivos.

Para la mayoría, el villano no tiene nada de humano, personifica la mayor irracionalidad concebible, a pesar de que no sufra ningún desequilibro psíquico evidente, pero sus ambiciones son exageradas, superan todos los límites y nunca declina en su empeño en satisfacerlas. Es un vivo ejemplo de cómo las carencias interiores que sufre un individuo a lo largo de su vida, terminan por corroerlo, considerando insignificante otras motivaciones distintas a las suyas. Su individualismo es peculiar, puede flexibilizarse para trabajar con otros pero siempre que éstos se amolden a sus metas. Para un villano los demás no son importantes, salvo para cumplir sus objetivos, siendo frecuente que no lamente la pérdida de un aliado.

Pocas veces el villano se da cuenta de lo errado de sus ambiciones y aunque se arrepintiera de sus actos, nunca renunciaría a su hábito de intrigar. Cree ciegamente que debe conquistar algo, una meta superior, un objetivo supremo que le dé sentido a sus esfuerzos, si no se sentirá vacío, volviéndolo irritable y extremadamente competitivo, porque piensa que los otros tratan de controlarlo.

No cree en otra cosa más que, en su propia ambición. Puede justificarla amparado en un ideal, una venganza o algún resentimiento hacia la sociedad, pero lo que realmente desea es sentirse superior a los demás, demostrar que los otros son inferiores porque no tienen su misma agudeza mental, volviéndose arrogante e insensible. Esa falta de empatía hacia sus semejantes lo torna frío, calculador, hipócrita, manipulador y hasta sádico, puesto que nunca piensa que sus acciones sean dañinas, sino que todas tienen un propósito superior y de las cuales hay un beneficiario -el villano-, quien lo merece, porque “es más listo que los otros que no piensan en grandes objetivos”.

Hay ocasiones en las que el villano no es una persona abiertamente maléfica sino que alguien toma una decisión considerada injusta o tiene una actitud retrograda, lo que lo hace ser considerado como tal. Consideramos que sus acciones son amorales o su conducta desagradable, por lo que nos resulta imposible no pensar que es un egoísta o un demente, nuestro juicio de la forma de ser de otro, crea un villano, a pesar de que no exista como tal. Sólo se trata de un desacuerdo de cómo otro entiende la realidad, mas eso no indica que sea un potencial villano, sin embargo para nuestro juicio lo es, porque creemos que coincide con ese rol; esa percepción crea villanos virtuales que ponen en duda nuestra interpretación de cómo nos relacionamos con otras personas.

Curiosamente la gente detesta al villano, mas no puede evitar sentir una morbosa curiosidad por conocerlos, idolatrarlos, hasta sentir simpatía por su “causa” llegando a justificarla. Desde hace algún tiempo se ha inculcado erróneamente que el villano es una encarnación del mal y como el ser humano no ha derrotado el mal, entonces él debe seguir existiendo hasta que el bien absoluto triunfe; estableciéndose como una utopía el alcanzar ese bien absoluto, porque pareciera que queremos seguir viviendo con el temor de la amenaza del villano, generando la ilusión de que el bien tiene que reafirmar su existencia sólo con la presencia del mal, encarnado en un villano.

El clima social actual promueve una atmósfera negativa que prevé un futuro nefasto para la humanidad, el concebir que pueda existir un compromiso auténtico con el bien nos resulta absurdo, por lo que se nos quiere convencer de que el villano es una “medida de control” para equilibrar el orden social -así como es necesario el bien lo es el mal-, siendo imposible escapar de ese dualismo.

Las ambigüedades morales, le permitan al villano tener cierta impunidad pero los resultados de sus acciones no escapan del juicio del bien y el mal; así que la sociedad está obligada a evitar que se desborde el mal, aunque tenga que recurrir a él para preservar el bien, es decir, “se vale consentir recurrir al mal sí se puede contener una amenaza mayor.”

Con ésta premisa se pretende justificar la imposibilidad de que en algún momento de la historia humana, el bien absoluto logre vencer el mal, que el ser humano se reivindique consigo mismo y construya un mundo realmente justo.

Por eso el mayor triunfo del villano y su permanencia en la cultura popular está en, que hemos dejado de creer en la candidez del bien.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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