Análisis de la mentalidad conspiranoica

obey_dees
La interpretación conspiranoica cree que la realidad cotidiana es una manipulación-PFMS-Start Page.

En la vida moderna suele crearse historias a partir de sucesos reales en donde muchas cosas no quedan aclaradas; hay misterios cuyas respuestas no existen o no se consideran comprensibles para el público, optándose por el silencio. La opacidad gubernamental ha mermado la confianza de la ciudadanía y afectado al resto de las instituciones, lo que lleva a algunos individuos a buscar nuevas creencias al margen del sistema social, como guía ante el desgaste que sufren las creencias aceptadas, es en esta etapa donde la mente de estas personas son susceptibles a aceptar ideas fantásticas que revelan una “verdad oculta”, que “explica” las causas de la inestabilidad presente en el mundo.

Esta “revelación” muestra que el mundo no es lo que parece, unos pocos son el “poder real” y que todo lo que creemos es falso. Quienes manejan dicho poder son los auténticos culpables del envilecimiento de la humanidad, viven al margen de la ley y están muy bien protegidos. La humanidad es esclava de estos personajes y todo la sociedad que nos rodea no es más que una medida de control diseñada para mantenernos ignorantes, los acontecimientos mundiales no suceden por explicaciones razonables, sino por obra de esa élite críptica quienes deciden provocarlos; paralelamente existen también grupos opuestos que “han despertado del letargo” impuesto y se atribuyen el papel de “libertadores de la humanidad”, siendo la contrainformación su principal herramienta para exponer a ese poder oculto.

La realidad así tratada nos muestra un submundo de bajas pasiones donde todo vale para perjudicar a los demás, obtener el poder, imponer un punto de vista y mantener una estructura mundial injusta. La humanidad no es dueña de su propio destino, sino que oscuros mecanismos y conspiradores tratan de mantenerla sometida siendo las instituciones gubernamentales, los medios de comunicación, los grupos de presión conocidos e incluso los partidos políticos marionetas de voluntades maléficas.

Una acción de masas que los detenga no es factible, porque estarían manipuladas y responderían a la influencia de esas voluntades siniestras; siendo imposible conquistar una libertad auténtica que garantice un mundo realmente justo, así se justifica una posición nihilista hacia todo. Este nihilismo duda de todo, desconfía de cualquier explicación oficial y siempre está en constante conflicto con el entorno, prefiere mantenerse en una suerte de clandestinidad social que evita exponerse ante opiniones que considera sesgadas y aprobar aquellas que cuestionen a los grupos de poder más influyentes. La mentalidad conspiranoica no cree que las causas de los problemas de la sociedad sean fruto de sus hábitos, mentalidades y creencias erróneas arraigadas en la colectividad, sino que han sido deliberadamente introducidos por agentes externos para obtener un beneficio.

Es evidente que el mayor problema de la modernidad está, en que creer cuándo la mutabilidad de nuestros pensamientos es cada vez más acelerado ante la vorágine de información y la rapidez con que se desgasta los conceptos que se consideraban inmutables; las contradicciones evidentes y el desencanto generalizado hacia una cultura considerada empobrecida por unos influencia mediática impaciente, sedienta de nuevas audiencias a quienes entretener hace dudar sobre la objetividad con que se difunden las informaciones. Contrastar con puntos de vista menos apasionados en la actualidad no es responsabilidad exclusiva de profesionales, sino que se comparte con el público que debería ser más cauto pero que tiende a la reactividad e inmediatez.

Para ciertas personas, ambas actitudes demuestran que el ser humano está perdido, no tiene rumbo y es fácil de manipular, como si ellos mismos no fueran vulnerables a ello aunque como lo notan piensan que son superiores, sin darse cuenta que todo es causa de un fuerte descontento ante lo externo; ese rechazo hacia seguir las tendencias y la falta de una explicación más simple que defina las causas de todos los comportamientos irracionales humanos posibilita el aceptar supuestas “verdades ocultas”.

Tales verdades repiten el manido discurso de culpar a algo externo, a atribuirle ser la causa de todos los males de la humanidad e invitan a rebelarse contra ello, nunca admiten que los males de la humanidad responden a motivaciones más complejas y depende de la suma de voluntades individuales, así como de lo difuso que puede resultar la naturaleza humana. El deseo de llenar ese vacío, ese espacio que impide encontrar conclusiones más sólidas sobre las contradicciones del funcionamiento del mundo actual, desespera a almas que no saben cuál lugar ocupan en el mundo, cuando sienten que no forman parte de él, que prefieren mantenerse al margen de pasiones que ya carecen de sentido y lucen desgastadas, mentes que muestran signos de hastío ante la unidimensionalidad de puntos de vistas repetitivos y a su juicio alienantes.

Son individualidades que se aventuran a explorar otras posibilidades, pero comenten el error de pensar que todavía es necesario una nueva confrontación -esta vez silenciosa- entre individuos “despiertos” contra una casta de tiranos crípticos quienes “programan” a la humanidad para que sea esclava. Piensan que el egoísmo humano terminará cuando el sistema sea extinguido, porque a él le atribuyen su origen cuando la realidad nos muestra que dicha característica es interna, fruto de una decisión, no necesariamente de una influencia externa además que tienden a conservar dos pensamientos contradictorios: por un lado presagian un futuro de esclavitud y miedo al mismo dicen que la humanidad presente esta despertando para liberarse de sus opresores.

La mentalidad conspiranoica prospera porque no sabemos en que creer ni en quien confiar , conocemos demasiado de los demás que nos horrorizamos ante la posibilidad de convertirnos en ellos especialmente si se comportan de forma destructiva; es una evidencia de negarse a admitir que el único punto de vista que no queremos abandonar -independientemente de que creamos- es el excusarnos en no admitir nuestros propios errores y flaquezas, en rechazar pensar cuáles son nuestras verdaderas prioridades y el no reconocer que somos criaturas que nos sentimos impotentes ante un mundo que quisiéramos cambiar, pero no sabemos cómo hacerlo sin dañar a nuestros semejantes.

Esa impotencia, no nos impulsa a ser creativos sino a aislarnos en nuestras propias consideraciones, a rechazar que a pesar de todo sí podemos hacer algo diferente en beneficio de los demás y nos burlamos de esos pequeños detalles que hacen especial el compartir con nuestros semejantes. La angustia de creer sentirse apartado de los otros, de pensar que si hacen las cosas de manera distinta significa que debemos luchar contra presiones sociales, que nos considerarían una amenaza es propio de una percepción autoexcluyente que desafortunadamente aceptamos y territorializa las relaciones sociales.

Vemos la realidad, no como algo mutable sino como un engaño y que debemos ser “despertados” para luchar contra un enemigo que nos esclavizo porque nos odia; una visión simplista que muchos emplean como excusa para ocultar sus resentimientos, insatisfacciones, miedos y falta de confianza en que las cosas puedan cambiar. Puede decirse que la mentalidad conspiranoica adolece de arrogancia porque piensa que su verdad es auténtica o porque si vive de forma diferente se es mejor que los demás, tal postura subestima la inteligencia de los otros y hasta niega que exista otras personas que piensen distinto.

Desafortunadamente, la mentalidad conspiranoica forma parte de ese cúmulo de distracciones que agotan al ser humano y le impiden pensar con claridad en como alcanzar una vida plena, cómo hacer las cosas sin necesidad de menospreciar la inteligencia de los demás ni hacerles daño. Otra forma sublimada de dar por ciertos temores fantasiosos con base a hechos mal interpretados, una desesperada tendencia a aferrarse a una creencia que haga pensar que jamás seremos como los demás que consideramos “esclavos de un sistema explotador.”

Esta mentalidad niega que haya soluciones, voluntades sinceras que quieran hacer el bien y un empeño absurdo de negar que lo bueno y lo malo de la raza humana sea su entera responsabilidad, no de una voluntad extraña e invisible.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

Registrado bajo el código Safe Creative 1602216657079

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s