Una mirada al hombre lobo.

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Los hombres lobo son una forma de fragmentación del yo -PFMS-Start Page Images

 

El hombre lobo o licántropo (de las palabras griegas lycos = lobo y ánthropos = hombre), es uno de los monstruos más curiosos del imaginario colectivo. A simple vista, parece un individuo corriente que ha sufrido alguna clase de “maldición”, que en las noches de luna llena lo convierte en una criatura asesina. Sin embargo, el hombre lobo representa un temor muy evidente del ser humano: el perder dominio de si mismo, sucumbir a los instintos más destructivos y no ser capaz de asumir la responsabilidad de sus actos. Como seres racionales, nunca hemos podido comprender nuestra parte opuesta -la irracional- simplemente la atribuimos a un acto de locura temporal; más la experiencia muestra que las circunstancias y los deseos oscuros que yacen en el interior de cada uno pueden apoderarse del alma del ser humano. La tan temida bestia asesina oculta en nuestro interior aparece para dejar muerte y destrucción a donde quiera que va.

Esa bestia asesina tan temida puede surgir fruto de desequilibrios emocionales severos: las frustraciones, el odio, la falta de confianza en sí mismo o el resentimiento social, puede incubar a esa criatura. El individuo incapaz de autocontrolarse, de interiorizar en su propia conciencia, considera al mundo como culpable de sus malestares y sucumbe ante la bestia que representa una fragmentación del yo. La metamorfosis en lobo simboliza la pérdida de racionalidad, el triunfo de la violencia más desenfrenada y que no puede se contenida por el individuo, la bestialidad. El hombre convertido en lobo mantiene una relación consigo mismo de víctima-victimario: es víctima de su propia conducta autodestructiva, que ha rebasado su capacidad de contenerse o someterse a las normas sociales, humanas y éticas.

Y victimario, porque destruye todo lo que tenga vida o que desea pero no puede poseer. Aunque la leyenda del hombre lobo tiende atenuar un poco sus crímenes al atribuirle el no poder recordar sus actividades mientras estuvo en metamorfosis, una interpretación psicoanalítica nos muestra que esa incapacidad es una forma de represión hacia su conducta perniciosa. Es decir, aún sin recuerdos de sus actos sabe que ha obrado mal. Su inconsciente se lo revela mediante los sentimientos de culpa o satisfacción, según sea su interpretación de lo que ha hecho.

La mente consciente trata de reprimir inútilmente a la bestia mediante el aislamiento social o la mortificación. En el peor de los casos el individuo recurre al suicidio, pero el hombre lobo desarrolla una simbiosis perfecta que termina “normalizándose”, ambas partes forman un mismo ser así que es indivisible. Sólo cuando el hombre someta a la bestia o lo que es lo mismo a sus instintos insanos el lobo será derrotado, el mismo individuo debe aceptar que tiene un problema que debe superar. No obstante, la leyenda establece un destino trágico para el hombre lobo: para la gente corriente esta criatura es una aberración, no tiene cura ni puede ser reprimido, de manera que sea controlado como un criminal común. La amenaza del hombre lobo es excepcional por lo que debe ser destruido. Tal situación pone en duda la racionalidad de la gente quien olvida que bajo esa bestia hay un ser humano desesperado y complejo, a quien hay que rescatar de sí mismo, empero el miedo y la supervivencia, aspectos emocionales vinculados a los instintos humanos, pueden más que su propia racionalidad por lo que tanto hombres corrientes como hombres lobo tiene un nexo común: la irracionalidad -unos más expuesto que los otros-. Algunas historias tratan la licantropía como una enfermedad que tiene cura. Ya sea la ciencia, la fe, la magia o el amor más desinteresado quien trate de curarlo, el hombre lobo debe reconocer que tiene un problema si quiere librarse de su metamorfosis nocturna, entender que su parte de hombre debe ser quien gobierne su alma.

El hombre lobo es una bestia, actúa por instinto, persigue a su víctima y gusta de vivir en entornos que faciliten su cacería de seres vivos. Lo único que lo distancia tanto de los hombres como de los animales son sus motivaciones: es malicioso, cruel, selectivo, gusta de acosar a sus victimas, disfruta con el acto de matar despedazando a quien cae en sus manos e interpreta sus atrocidades como un acto de reafirmación de su yo fragmentado. A diferencia de otros monstruos él no tiene más interés que el destruir y matar, a fin de cuentas como hombre es un fracaso, porque es incapaz de aceptar una convivencia armónica con sus semejantes.

El individuo susceptible a sufrir la metamorfosis es el perfecto arquetipo de criatura autoexcluida, aislada e incomunicada. Poseedor de una personalidad difícil, vive luchando contra sus impulsos asesinos, el placer que éstos le causan y la culpa de sus actos. La alienación que sufre oscila entre la represión y la culpa, la mortificación de su conciencia que censura sus crímenes y su vulnerabilidad emocional. La falta de un equilibrio interno, que le impide tener una identidad definida le hace buscar consuelo en otros monstruos que puedan suplir sus carencias o reflejen sus aspiraciones de encontrar un sentido a su vida. Lamentablemente, los demás tienden a aprovecharse de su pena para sus propios fines, volviéndolos personas manipulables, aun cuando se transformen en lobo.

Son seres que ejemplifican perfectamente la máxima Hobbiana homo homini lupus (del latín, el hombre es el lobo del hombre), porque la bestia que sale de noche a matar no tiene un origen exótico, es un hombre e incluso cuando sufre una metamorfosis, es él quien asesina. Las sociedades cuando sucumben a la oscuridad tranquilamente se convierten en tales criaturas, al flexibilizarse las normas y la moral propia las bestias se adueñan del entorno, exteriorizando sus impulsos asesinos.

Los hombres bestializados no son extraños a nuestra esencia, son advertencias del peligro que representa la ausencia de luz en nuestro interior, la angustia de perder el control de nuestras vidas y actos cotidianos que termina por aislarnos del mundo.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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