Análisis del “héroe de acción”

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Los héroes de acción tienen una gran aceptación dentro del público contemporáneo-PFMS-Start Page Images

Tradicionalmente, las sociedades suelen construir un modelo de héroe que protagonice aventuras imaginarias, con miras a distraerse o para engrandecer su figura. También lo hacen por el deseo inconsciente de tener un depositario de sus esperanzas e ideales, alguien en quien confiar y aferrarse para no sucumbir ante las dificultades que puedan presentarse. Sin embargo, los tiempos modernos han creados modelos de figuras heroicas, completamente alejadas de los grandes ideales humanos. Más bien, son individuos atípicos, habituados a la violencia, envueltos en truculentas tramas donde se resalta la miseria moral, la crueldad y un sentido del humor inhumano. Personajes descontentos de una vida sosegada, llevan una vida en la cual pueden saciar su sed de violencia, porque gustan presumir de su fuerza y temeridad, trasladándose a lugares extremos donde las reglas no existen e impera el lenguaje de la brutalidad.

Son individuos entrenados en la lucha, el combate, la pelea; aunque hay los que desarrollan habilidades para tal cometido por alguna circunstancia extraordinaria. Marcados por un pasado tormentoso, el deseo de venganza, la búsqueda de alguien importante, el cumplir con una misión o porque reaccionan ante circunstancias imprevistas. El héroe de acción adora la violencia, si llega a negociar será brevemente, porque igualmente usará su fuerza para presumir de su carácter dominante. No cree en la paz sino en la guerra, recalcándolo en frases simples e ingeniosas, reflejo de su poder así como del desprecio que siente hacia sus enemigos. Es individualista por convicción, siempre subestima a sus compañeros y trata de impresionarlos con su “ingenio” para matar e imponer su personalidad, salvo cuando alguno de ellos logra demostrarle sus errores.

Posee un gran ego, un convencimiento pleno de no existir ninguna persona más letal y capacitada para lograr una misión sino él. Narcisista incorregible, adora que lo adulen e idolatren, siempre trata de llamar la atención, ya sea a través de su persona, demostrando su violencia, o por medio de actos temerarios. Le satisface que los otros le teman, -confundiendo el miedo con respeto- y sientan dependencia hacia su poder, porque sin él ellos estarían “vulnerables ante una amenaza” (¿?)

Quienes dependen de él, son personajes físicamente poco agraciados, muy torpes, cobardes, demasiados ingenuos o fácilmente aterrorizables. Dicha dependencia es psicológica, porque el individuo no se siente seguro ni ve apoyo alguno en la autoridad, aceptando la brutalidad del héroe de acción aunque vaya en contra de su moral; en el fondo también desea romper con lo establecido, pero esta inhibido por las convenciones sociales, mientras el héroe de acción no teme a las consecuencias ni le importa las normas sociales, porque lo único que entiende es su propia iniciativa que carece de límites, siendo un perfecto troglodita.

La gente le cataloga de “héroe” porque realiza hazañas increíbles, mientras los medios de comunicación magnifican su figura excepcional, aumentando su vanidad, no obstante no es un héroe porque no está depositado en él un ideal, una esperanza, o valores morales. Más bien, representa los deseos reprimidos de la gente de vivir aventuras peligrosas, de identificarse con roles belicistas y amantes de la violencia, sin necesidad de asumirlos en la realidad, de tomar la justicia por sus propias manos, el ansia de ser tomados en cuenta y las dependencias psicológicas hacia figuras barbáricas.

La enorme aceptación del héroe de acción, evidencia el enorme placer que causa el destruir, una fascinación enfermiza por aniquilar a quienes son considerados enemigos, el convertir la violencia en algo trivial, e inculca un peligroso culto a las armas. Un héroe de acción, siempre posee un arma y la emplea para casi toda circunstancia cotidiana, es la perfecta extensión de su violencia desenfrenada, actúa como un fetiche imposible de prescindir. Paralelamente, debe tener un cuerpo físicamente perfecto, atractivo porque sus aventuras le exigen mucha preparación física.

Desafortunadamente, sus condiciones físicas son una clara muestra de narcisismo, de proyectar una imagen imponente, cautivante e intimidante, además de servir de insólito símbolo de masculinidad con el cual realzar su atractivo sexual. Los héroes de acción no aman, ni necesariamente son caballerosos, ven a las mujeres como algo que deben conquistar para saciarse. Tienen relaciones pasajeras para presumir de sus dotes como “conquistador”, las mujeres para ellos siempre serán inferiores, trofeos a ganar gracias a su atributos físicos, poder de intimidación y un ficticio carisma.

Sin embargo, existen algunos quienes no muestran interés en ellas, las ven como un incordio. Una molesta compañía a la cual tratan mal con expresiones machistas o siendo indiferentes a sus necesidades, llegando al extremo de agredirlas para someterlas. Son personajes antisociales, no tienen capacidad para comunicarse de forma armónica con otras personas siendo bastante molestos y considerados desagradables. El rechazo a su actitud los vuelve solitarios, no poseen relaciones auténticas ni amistades sinceras, sino aliados para “compartir” temporalmente su violencia o porque la complejidad de la aventura le obliga a solicitar ayuda. Tiende a vanagloriarse de su capacidad de sobrevivir y juega con la idea de ser indestructible, glorifica la muerte, porque siente placer matando, nunca rechaza sus impulsos violentos, al contrario se entrega a ellos.

Actualmente, los héroes de acción han sufrido cambios, ya no son personajes con roles próximos a la realidad -policías, militares, mercenarios, delincuentes-, sino personajes renegados cuyo papel es confuso. No tienen un código moral concreto, parecen más cómodos actuando conforme a lo que creen conveniente estando a veces con el bien u otras con el mal, valorando solamente sus intereses. Siguen siendo violentos y sanguinarios, pero se permiten cierto uso de la razón para solventar las dificultades presentes en sus aventuras; han “aprendido” a trabajar en grupo aunque tienden a rivalizar con sus integrantes y siempre es el líder, pues no sabe actuar en equipo sino en “escuadras”, donde él tiene el mayor rango. Han cedido a las mujeres cierto papel protagónico, empero siguen siendo víctimas de su machismo y ansias de poseerlas.

El arquetipo de héroe de acción estrictamente masculino, ha cedido un poco ante su par femenino, ahora tenemos mujeres capaces de protagonizar su propias aventuras sin necesidad del respaldo masculino. En cierta forma, replican mucho de sus pares masculinos salvo que las heroínas agregan elementos novedosos: son más independientes e individualistas, algunas veces muestra clemencia con sus oponentes, suelen ser más analíticas en vez de temerarias, son más agresivas, y no tienen tantos problemas para trabajar en equipo, porque saben comunicarse mejor si comparamos con sus contrapartes masculinas.

Las heroínas de acción, son una consecuencia cultural lógica ante los cambios sociales donde las mujeres adquieren roles protagónicos en la sociedad y tienden a emanciparse. Frente al desgaste del machismo del héroe de acción, la pérdida de interés en sus historias sin suficientes sustento, el rechazo a su mentalidad chovinista que degenera en un cursi discurso patriotero, las heroínas aparecen para renovar el género de acción y expresar el sentimiento de emancipación de las mujeres, entregándoles personajes con los que identificarse para reafirmar su identidad ante el patriarcado encarnado en su contraparte masculina.

No obstante, sin importar el género, el héroe de acción es un mal ejemplo porque sigue invariable su gusto por la violencia y la destrucción, la glorificación a la muerte, el desinterés por encontrar soluciones pacíficas a los conflictos, el considerar banal la violencia, el resaltar el culto a las armas, a su actitud sádica, y a que la única solución radique en la aniquilación de su contrario. Son personajes sanguinarios, nefastos, representantes de la vaciedad de discurso, del siglo contemporáneo, porque no tienen ideas, ni una moral integra, sólo cuentan con odio.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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