Month: January 2015

La ciencia necesita equidad.

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La ciencia progresa en la medida que se comporta el conocimiento-PFMS-StartPage Images

Desde tiempos remotos siempre ha existido controversias sobre el cómo debe llegar el conocimiento a la gente y de cómo puede mejorar su calidad de vida.‭ ‬No obstante,‭ ‬la principal causa de que el conocimiento no llegue a todos los seres humanos está en la falta de equidad en su acceso‭; ‬se habla de una‭ “‬sociedad del conocimiento‭”‬,‭ ‬pero no se escatiman mayores esfuerzos para que la educación realmente cumpla con su papel social de brindar las herramientas necesarias para que los individuos sean útiles.‭ ‬Siempre se cuestiona infatigablemente al sistema educativo más son pocos los que proponen nuevos medios para que la educación sea transformada.‭ ‬La educación,‭ ‬por si sola no puede vencer los obstáculos que imponen los grupos sociales relevantes,‭ ‬ni mucho menos estancarse por ciertas posturas ultraconservadoras.‭

Más dificultoso es que la educación no tome en cuenta que el mundo actual está siendo modelado por el conocimiento científico.‭ ‬Es necesario para el equilibrio de toda sociedad que se tome en cuenta la necesidad de hacer evolucionar la educación,‭ ‬una educación que considere la objetividad como principal baluarte de su estructura y que desdeñe de la improvisación y el prejuicio.‭ ‬Si bien la evolución de una sociedad hacia estadios superiores de pensamiento es algo que depende de sus propios ciudadanos,‭ ‬no puede negarse que el progreso humano ya no es exclusivo de los actores tradicionales que lo encarnen ni mucho menos creer que los actuales retos que enfrenta la especie humana es responsabilidad de unos pocos.‭ ‬Urge entonces,‭ ‬dejar a un lado las ideas erróneas y concentrar los esfuerzos por lograr una educación que interese a los alumnos en la ciencia y que supere el prejuicio de que la‭ “‬ciencia es difícil‭” ‬o exclusivo de‭ ‬-y para-‭ “‬genios‭”‬.

‭ ‬La equidad también debe ser considerada seriamente,‭ ‬para que la ciencia no sea excluyente al mismo‭ ‬tiempo que debe convencerse a los ciudadanos,‭ ‬que esta disciplina no es exclusiva de mentes privilegiadas,‭ ‬al contrario,‭ ‬mientras más personas se interesen por saber cómo es este conocimiento más fácil es superar los mitos e ideas erróneas que se tengan de ella.‭ ‬Por eso,‭ ‬la educación en todos los niveles de la sociedad debe estimular el debate,‭ ‬la discusión civilizada sobre temas‭ ‬científicos y demostrar cómo éstos guardan relación con el entorno inmediato.‭ ‬También hay que estimular el talento local,‭ ‬apoyar las invenciones propias de manera que las sociedades no continúen con los ciclos de dependencias y puedan planificar su propio desarrollo sostenible en el tiempo,‭ ‬así como las innovaciones constantes.‭

Esto obliga‭ ‬a superar modelos sociales y mentalidades populares caducas,‭ ‬de lo contrario,‭ ‬las sociedades estancadas sucumbirán ante la innovación,‭ ‬esto último no es un acto de fe,‭ ‬sino un hecho demostrado.‭ ‬Las naciones más desarrolladas e influyentes del mundo no sufren traumáticos procesos históricos para adaptarse a los cambios,‭ ‬porque tienen en cuenta siempre las tendencias que marcarán el fututo cercano y trabajan‭ ‬en función a ellas.‭ ‬Sin embargo,‭ ‬dichas naciones también tienen claro que nunca deben sacrificar su propio avance por una utopía,‭ ‬por eso prefieren modelos debidamente planificados que se apoyen en la ciencia‭ ‬así como de sus mejores talentos para mantener una posición privilegiada en la historia.‭

La misma ciencia tampoco puede aprobar el seguir siendo una comunidad cerrada,‭ ‬debe reclamar su papel social como benefactores del progreso humano.‭ ‬Debe aceptar que tienen una gran responsabilidad y estar al servicio del bien común‭; ‬independientemente de las fronteras nacionales.‭ ‬No existe un conocimiento‭ ‬exclusivo de un país,‭ ‬todo el conocimiento parte de los mismos fenómenos e inquietudes humanas,‭ ‬lo único que cambia es el interés de cada nación de avanzar o rezagarse.‭

Únicamente,‭ ‬el‭ ‬sincero interés de los ciudadanos por avanzar en la senda del saber‭; ‬será garantía de un futuro más prometedor.‭

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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Reflexiones sobre el fenómeno OVNI.

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El fenómeno OVNI, erróneamente se le vincula con la vida extraterrestre-PFMS-StartPage Images.

Desde que la especie humana desarrollo medios técnicos para escudriñar el cielo y el espacio con miras a responder sus dudas sobre la naturaleza del Universo, siempre ha surgido la misma pregunta: ¿somos los únicos seres inteligentes? Se hacen grandes esfuerzos para resolver esta interrogante, aunque no tengamos ninguna prueba de que no estamos solos, tampoco podemos estar seguros de sí lo estamos. En este delicado tema las hipótesis terminan siendo nuestra única aliada, nuestra esperanza de que la búsqueda de otros seres inteligentes no desfallezca. No obstante, podemos decir que algunos creyentes en la vida extraterrestre, ceden a la impaciencia y adoptan ideas erróneas, perjudicando la seriedad que merece el tema.

El fenómeno OVNI tiene una imagen tergiversada, ya que el término refiere a todo objeto aéreo que no puede ser identificado por un testigo (Objeto Volador No Identificado). La incapacidad de no poder reconocer algo puede deberse a desconocimiento, o porque su naturaleza rebasa el entendimiento del testigo, más eso no quiere decir que no se pueda desentrañar su naturaleza y ofrecer una explicación coherente. Todo está en cómo empleamos el pensamiento y de cómo interpretamos los hechos. Nuestra ciencia ha demostrado que cada fenómeno tiene una causa perfectamente investigable, que con una adecuada metodología puede comprenderse y hasta controlarse en nuestro beneficio. Nada para la inteligencia es “inexplicable” si se concentran los esfuerzos en resolver una interrogante de manera objetiva.

El gran conflicto del ciudadano actual está en que hace con la fe cuando parece que todo esta explicado mediante la razón. La fe se asocia exclusivamente al ámbito de la religión, cuando sabemos que también ella es una convicción profunda que nos motiva a lograr cosas extraordinarias. El hecho de que tengamos ciencia, por ejemplo, es fruto de una fe profunda de personas que estaban convencidas en que el ser humano podría librarse del yugo de la superstición, la ignorancia, el instinto, y el ocio para expresar la grandeza del pensamiento a través del conocimiento objetivo. Por lo tanto, la fe parte del interior y no necesariamente depende de un dogma religioso.

Sin embargo, un mundo tan contradictorio como el que hoy tenemos, el principal objeto de interés por el que luchan tantos grupos de poder es el dominio del creer en, es decir, lograr que el mayor número de personas acepten una creencia y la defiendan. Dichas creencias por el grado de complejidad social no están limitadas en lo religioso, también abarcan campos como el político, económico, legal, místico, ideológico y hasta sectario. Grandes maquinarias de propaganda tratan de convencer a alguien de que su idea del mundo es la correcta. Nuestros sentidos están abrumados por aceptar, rechazar y nuevamente decidir en que creer, incluso el no creer en nada socialmente aceptado ya es creer en algo, porque el creer es adoptar una posición en la vida.

Así que decir que toda idea es exclusivamente nuestra, es un algo inexacto, siempre un elemento externo nos influyó a la hora de moldearla. Esta consideración colectivista de las cosas hace que algunos pongan en duda su individualidad: ¿soy realmente dueño de mí ser?, ¿por qué debo pertenecer a una comunidad?, ¿es negativo no sentirse a gusto con la comunidad en la se vive?, ¿y si no me siento a gusto con nada de lo que no conozco?…. Personas con éstas dudas son propensas a iniciar una búsqueda sólo que algunas se equivocan y se convencen que más allá de las fronteras de lo racional así como de la fe, está su respuesta. Idean seres fabulosos que gozan de mayor sabiduría de la que conocen, quienes en un acto altruista les revelaran sus secretos.

Este simple pero poderoso pensamiento es lo que convence a muchos a desarraigarse de la lógica, de la razón y de la objetividad para promover un seudo sistema de creencias mágico que supuestamente resolverá las dudas de un hipotético creyente, con la promesa de devolverle las “riendas de su vida” para no seguir siendo una víctima de un colectivismo deshumanizado que decide por él haciéndole creer que decide por si mismo. Como nadie criado en sociedad puede suprimir los recuerdos y hábitos de ese entorno porque es allí cuando empezó a desarrollarse como individuo; entonces tratan de anexar a sus creencias mágicas un conocimiento seudo científico que no contradiga ni niegue este nuevo credo.

Fue así como la seriedad que debe tener un fenómeno como el de los OVNI termino siendo erosionado, un simple conflicto de creencias que sumado a una sociedad de masas demasiado emotiva, adulante de lo externo, hostil a la objetividad y al intelecto, fuertemente influenciada por las ficciones que se difunden por los medios de comunicación, concluyó que cualquier cosa que esté en el cielo y “no se pueda explicar” es algo extraordinario. Si hay intentos de ofrecer un punto de vista opuesto y racional, es rechazado, porque contraria la falsa sensación de que está libre de las convenciones sociales, pareciera que en el interior de muchas personas existe tal disconformidad hacia la sociedad que el adoptar creencias seudo mágicas es su forma de eximirse de sus responsabilidades como individuo.

Influye mucho el hecho de que la impersonalidad, las hipocresías en las relaciones sociales, la desacralización y las interminables crisis de valores que se predica facilita que permeé la convicción de que el ser humano es incorregible, que mejor seria convivir con otros seres -de preferencia no humanos- menos conflictivos y falsos. Los individuos que piensan así evocan inconcientemente, ese recuerdo infantil donde se creía en seres mágicos e inocentes que los hacia sentir bien, seguros y ajenos al mal. Traslada ese recuerdo y lo fusionan con creencias mágicas-seudo científicos para explicarse así mismo –en etapa adulta- la causa de su malestar hacia el entorno.

Como en la etapa adulta no se cree en seres mágicos porque quedaron en la infancia, termina por recurrirse a seres civilizados -como el creyente- pero portadores de conocimientos morales superiores, que prometen y promueven una sociedad “más sincera”. Una sociedad donde el adulto no sea acosado por la sublimación de los deseos, ni deba ser “sometido” a la presión de cumplir con funciones sociales más exigentes que rebasan sus posibilidades. En este punto brota la idea utópica de construir una sociedad mixta donde el ser humano aceptará sin discutir la autoridad de criaturas fantásticas quienes le entregarán un conocimiento “superior” para dominar habilidades paranormales.

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They Live, la interpretación extraterrestre del fenómeno OVNI ha alimentado absurdas historias de conspiraciones gubernamentales-PFMS-StarPage Images

Sin embargo, esto nunca se concretará porque la realidad termina por imponerse. Previendo ese escenario, los creyentes esgrimen la manida historia de una “conspiración gubernamental para ocultar la verdad” en colaboración con otros seres fantásticos de intenciones siniestras, tejiendo una especie de batalla apocalíptica entre ellos -que se atribuyen el papel de “salvadores de la humanidad”- y las autoridades -a quienes interpretan como el mal, entidades satánicas que quieren esclavizar a los seres humanos- Evidentemente, la negación de admitir que se tiene ideas erróneas, son un ejemplo de cómo lo alienante de nuestro entorno social puede favorecer el asenso de creencias ajenas a la objetividad, que inevitablemente serán destructivas.

Lo común termina siendo que la razón se imponga, no las fantasiosas creencias de orígenes infantiles que revelan algún tipo de frustración o rechazo a los conocimientos aceptados por el progreso científico y que no es debidamente tratada. Aunque distraerse con fantasías -de vez en cuando- puede ser benéfico para nuestro rendimiento mental, no es sano obsesionarse con ellas y ese es el mayor conflicto que tiene el ser humano con su propio entorno: ese ambiente le ofrece ilusiones magnificadas con promesas de “satisfacción inmediata” o de alimentarle falsas ideales supremacistas.

Ante tan trastocado ambiente la objetividad pierde valor, quedando la reactividad y la ingenuidad que se confunde con la fe. Optar por una utopía social alternativa a lo existente demuestra que no soluciona la alienación del ser humano por lo que queda demostrado que el problema no está afuera sino dentro. Si hay algo que curar es la interioridad del ser humano, porque está frecuentemente maltratada por las presiones externas e internas que afligen al individuo.

El ser humano es el único que puede cambiar su propio mundo social, no la aceptación sumisa de una autoridad extraña proveniente del Espacio Exterior ni muchos menos atribuir la causa de un fenómeno a factores sobrenaturales.

El reto es resolver cuáles creencias realmente nos son benéficas para avanzar y cuáles debemos dejar atrás porque nos perjudican.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

Nota: el autor recomienda la siguiente literatura con el fin de profundir en este tema y que sirvieron para la redacción de la presente entrada.

  • Hay algo en el cielo. Artículo de la revista Popular Mechanics, número 62/04 Abril 2009.
  • Supuestos “ovnis invisibles”. Luces en el cielo. Artículo de la revista Muy  Interesante. Septiembre de 2012, número 9. (edición mexicana).
  • Extraños Fenómenos Celestes. Caprichos del cielo. Artículo de la revista Muy interesante. Año 28, número 2. (edición mexicana).

Las distopías no son un manual de política

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Las distopias plantean posibles escenarios del futuro-PFMS-DuckDuckGo Images

Aunque los relatos distópicos tienen una finalidad crítica con el entorno social que rodea al autor, es un absurdo considerarlo como una guía para entender la política contemporánea; porque una narración de este tipo no está limitada a una parte especifica de la sociedad, incluso su visión integral permite profundizar en el subconsciente de ella y conocer sus aspectos más complejos; aspectos que suelen magnificarse dentro de una óptica fantástica, pero nunca lejana de la realidad, siempre buscando acercar al lector a confrontar con su propia naturaleza ciudadana.

La mayoría de las distopías prefieren partir de una crítica hacia los excesos científicos, pero terminan tocando todos los aspectos -incluyendo los más incómodos- de la sociedad porque sus componentes guardan estrecha dependencia entre sí y su actividad afecta a todo su entramado. La política es la más relevante, porque en ella las decisiones que se tomen determinarán el funcionamiento de la sociedad, además de que expone cuán correctos son los valores o deseos de progresar en paz. No obstante, las contradicciones de la naturaleza humana hacen difícil determinar hacia donde va realmente la humanidad y que desea para sí misma.

Por ello la literatura recurre a la distopía, para saber hacia dónde vamos, a qué atenernos si seguimos una tendencia social y qué futuro modelamos, todo dentro de una visión oscura, enigmática y crítica. A veces pesimista, pero sincera. Nos recuerda del peligro latente de aspirar a una utopía social -y sobre todo moral- si seguimos siendo criaturas que no se han librado de sus contradicciones internas, porque si no las consecuencias serian desastrosas. Paralelo a ello el género distópico trata de recoger y exponer los temores humanos para que el lector reflexione críticamente sobre ellos, temores que pueden ser fruto del progreso técnico y científico, la política, la incertidumbre cotidiana, la moral y ética adoptada por la sociedad y sobre el rol del ciudadano en el presente.

Tantas aristas presenta éste género que condensarlo es pernicioso para el mismo, porque pierde el sentido critico y analítico, exponiéndose a ser un relato estéril con fines esteticistas más que auténticamente literarios. Actualmente, los convulsos tiempos que vivimos reavivó el interés en conocer hacia dónde nos dirigimos, empero muchas obras distópicas han cometido el error de no ser agudos en su visión critica del presente, si no que terminan siendo meros panfletos seudo políticos que invitan a la “rebelión” sin aclarar por qué o hacia qué, a simplificar burdamente tramas románticas mezcladas con gobiernos opresores que deben “derrocar porque cuartan la libertad” sin presentar una alternativa política a la existente.

Son historia que se inspiran en fórmulas orwellianas sin llegar a ahondar en sus propios argumentos. Su único cometido es utilizar futuros desesperanzadores para introducir la manida hostilidad entre héroes y villanos, donde estos últimos se caracterizan por sus excentricidades, torpeza y maldad. El héroe es tratado como “el remedio” para liberar a la sociedad de sus opresores, algo absurdo en este género, sin embargo, forzosamente este personaje están involucrado en situaciones extremas en donde no hay espacio para reflexionar si no para actuar, es un sujeto de acción no de ideas y su atractivo radica en sus “hazañas” destructivas para “derrocar un sistema corrupto y opresor”.

Historias que nunca van a explorar la esencia de por qué la sociedad ha perdido la libertad o por qué las personas aceptaron ese modelo social. Peor aún es que nunca exploran el perfil psicológico de los personajes, cómo el entorno les influye o por qué toman las decisiones que desarrollan la trama. Estos relatos también son muy limitados, porque sus autores creen que una distopía es solamente un futuro terrible con políticos opresores, cuando eso apenas es uno de los miles temas que se pueden tratar en este género. Las historias distópicas tienden a tratar de reflejar la complejidad social del ser humano moderno a través de personajes que actúan como metáforas de nuestras ideas y reflexiones acerca del entorno, no limitarnos a identificarnos con ellos por mera circunstancia.

Estos relatos no plantean visiones criticas ni analíticas, perpetúan la conflictividad entre seres humanos con el argumento simplón de que algunos desean poder y otros ser libres. Sin embargo, ¿cuál concepto de libertad tienen los opositores?, ¿es viable esa libertad que proponen?, ¿no se trata de un “malestar juvenil” que empuja a los opositores a rebelarse, una mera disconformidad mal encausada que parte de la emoción en vez de la razón?, ¿por qué los personajes principales no dan una explicación coherente de sus motivaciones políticas? Responder a estas preguntas requeriría replantear la trama, para evitarlo, entonces se propone que el protagonista es una “víctima de las circunstancias” incapaz de tomar partido por algo o de interpretar como le afecta dichos acontecimientos.

La trama así es “resuelta” y el autor se libra de la necesidad de explicar por qué el personaje se ve enredado en esos acontecimientos. Tampoco hay que ignorar que el discurso político empleado resulta curioso: un discurso que llama a rebelarse porque “esto está mal”, a la confrontación entre los ciudadanos y el sistema sin opción a diálogo ni de proponer vías democráticas, una completa ausencia de civilidad o de reconciliación de la memoria histórica de la sociedad, y una aceptación simplista de la violencia como único medio para conquistar el Poder. Por eso cabe preguntarse: ¿por qué los opositores creen que defienden ideales superiores a los del sistema, si precisamente hacen lo que el sistema espera, es decir, que alguien lo ataque violentamente?, ¿por qué nunca se toma en cuenta la opinión de los adeptos al sistema?, ¿es que están tan esclavizados que les es indiferente quien gobierne y se resignan a cumplir un rol establecido?

Esta visión simplista de las distopías no es buena literatura, son relatos para entretenerse y olvidarse, no hay interés por proponer ideas que aspiren a una sociedad mejor ni mucho menos a inspirar una reflexión del entorno social y trata de evadir las críticas hacia su falta de profundidad argumental con discursos seudo políticos, sin dar muestras sinceras de conciencia social o se decantan por un vacío discurso filosófico que carece de un origen interno, de una preocupación individual honesta. Además ¿por qué se limita éste género a una inevitable guerra entre un gobierno opresor y una fracción de ciudadanos descontentos? La mejor manera de escribir sobre éste género es inspirándose en la realidad, en las preocupaciones humanas del presente.

Los relatos así planteados terminan siendo vacuos, sin aportes valiosos a la literatura contemporánea, explotan argumentos repetidos sin darles ningún aire novedoso, pareciera que buscan un fin propagandístico y subversivo a costa de estimular una disconformidad sin forma ni discurso, terminan siendo historias improvisadas que deforman la realidad crítica de una distopía. Ni siquiera los relatos plantean qué pasará después, porque no tienen ideales con visión hacia el futuro sino inmediatista. Aspiran a ser un baluarte político sin sinceridad ni ejercicio intelectual convirtiéndose en un mero objeto mediático rentable, pero que deforma la capacidad de pensamiento objetivo y correlacionarlo con la realidad social del lector, es decir, dejar que el lector ajuste la obra a sus parámetros culturales para descubrir una nueva dimensión de la realidad.

La causa de estas distopías banales, la podemos hallar en varias contradicciones graves de la sociedad contemporánea: tenemos facilidades para acceder al conocimiento, la cultura y la información, pero tememos a enfrentar la complejidad de nuestra propia existencia, creemos que la profundidad del pensamiento humano es obra de prodigios incomprendidos que adulamos y cuyas ideas las recitamos como un monótono ejercicio de mnemotecnia, estamos convencidos que ser diferentes es sinónimo de marginación o de rebeldía optando a escondernos en la monotonía y el uniformismo.

Estamos disconformes, pero no sabemos por qué ni trabajamos en nuestro interior para descubrir la causa, admiramos más a quienes promueven el hedonismo y las acciones irresponsables, somos apáticos en trabajar en nuestro intelecto -que enriquece nuestra alma- prefiriendo rendirle culto a una imagen que no nos dice nada valioso, que no nos aporta herramientas para aspirar a la grandeza creativa si no para satisfacer placeres inmediatos. La realidad humana es demasiado rica e interesante como para caer en falacias reduccionistas. Creemos que no somos capaces de entender fronteras más amplias de nuestro entendimiento; eso nos vuelve inseguros y vulnerables. Presas fáciles de falsos mensajes grandilocuentes al que apelan los arribistas.

El objetivo principal de toda obra literaria que aspire a la transcendencia y que desee exponer las complejidades del ser humano contemporáneo, es buscar que el individuo conozca esas realidades que se oculta en esa vorágine de mensajes e imágenes en que se ha convertido el mundo actual. Hay que brindarle herramientas al lector para poder comprender la realidad que le rodea y verla de manera distinta, sobre todo debe buscarse que se interese en pensar, en reclamar para sí una cultura que valore el intelecto y la solidez de argumentos, una cultura que parta de la profundidad del pensamiento humano, pero que ésta sea comprensible y cercana al lector.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x