La responsabilidad ciudadana en el ascenso de un caudillo.

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Los caudillos obtienen su Poder a base de manipular a la ciudadanía-PFMS-latercera.com

Los líderes de una sociedad reflejan la mentalidad de la ciudadanía. Sin importar la época, quienes dirigen un país proyectan las aspiraciones que tienen sus ciudadanos aun cuando mucho de lo que decidan pueda partir de una determinación individual, un gobernante sabe que todo lo que haga tiene profundas consecuencias. No así en el caso de los caudillos, quienes toman el Poder para satisfacer sus caprichos y delirios seudo ideológicos a fines de estar en abierto conflicto con el ambiente social, pero suele creerse erróneamente que la incompetencia del caudillo es culpa exclusiva de él cuando la realidad nos muestra que el gobernar es una responsabilidad compartida tanto de los ciudadanos como de los gobernantes. La ciudadanía marca límites a sus gobernantes a través de una opinión objetiva y civilizada.

El dilema que enfrenta toda sociedad es que los ciudadanos casi nunca asumen su responsabilidad al tratar las decisiones gubernamentales desfavorables, las personas establecen una “distancia cómoda” y amparándose en el complejo de la víctima, prefieren creer que el mal gobernante actúa de esa manera por su propia convicción mientras deshoga su descontento de forma directa y desorganizada. Los ciudadanos creen que el ascenso del mal es obra de una entidad camuflada que “envenena” a personajes clave en la política y no por causa su desinterés por colaborar en fortalecer las instituciones democráticas presentando propuestas alternativas y organizándose dentro de un eje común, que vele por impedir que los menos capaces sean los que gobiernen.

Los aspectos negativos que condicionan la mentalidad de la gente pueden favorecer a que los caudillos las usen a su favor. No es exclusivamente manipular explotando los sentimientos más bajos, si no aprovechar la pobre autoestima y el desprecio que tengan los ciudadanos a sí mismo los que le da posibilidades de avanzar, sacar partido de los momentos de mayor vulnerabilidad. Ciertamente, las necesidades de cada país pueden sobrepasar la limitada capacidad que posee el ser humano para mantener el equilibrio emocional necesario y actuar sabiamente ante los hechos políticos empero, es precisamente el debilitar dicho equilibrio interno lo que también un caudillo usa para vencer. Si una ciudadanía sucumbe a su táctica de desesperarse, limitarse a la queja, distraerse, recluirse al ostracismo cotidiano o aprovechar económicamente el clima hostil que crea el caudillo, será más difícil vencerlo.

Los caudillos no obtienen el Poder sin apoyo, también pueden sobrevivir con él aunque los ciudadanos lo rechacen porque tienen control sobre el sistema y la obediencia de sus funcionarios. Son expertos en convencer de que ellos son necesarios porque parte de la gente guarda resentimientos y deseos revanchistas que hace que se vuelvan sus cómplices, si este apoyo se agotara tampoco sería garantía de que su era sea superada, porque mientras exista deseos de venganza otro caudillo podría aprovecharlos para su beneficio, manteniendo al país en un ciclo pernicioso de luchas interminables por el Poder. Los ciudadanos deben convencerse que un país reconciliado, podrá superar los caudillos, si se mantiene dividido y cada parte atribuyéndose alternativamente los papeles de victima-enemigo, entonces estará atrapada.

En este último punto, hay que recordar que el caudillo cuando detecta que una parte de la ciudadanía acumula rencores la aprovecha para mantener dividida indefinidamente a la sociedad y permanecer en el Poder. Cualquier intento de reconciliación le aterra tanto como perder el Poder porque significaría que su discurso de odio no surte efecto al mismo tiempo que le privaría de la posibilidad de regresar al Poder. Los ciudadanos, a pesar de sus diferencias, deben comprender que todos los miembros de la sociedad son necesarios. Nunca podrán construir un país mejor creyendo que un grupo es superior que otro, eso también es facilitarle al caudillo su permanencia en el Poder porque el caudillo siempre “secuestra” la voluntad colectiva alegando que es él -y nadie más- la encarnación de dicha voluntad por lo que ella no actúa si no lo ordena.

La única manera de que el caudillo sea superado es, que los ciudadanos se sinceren consigo mismos, deben darse cuenta de sus propios errores y corregirlos. No existe un método infalible, pero podría comenzarse con aquellos aspectos derrotistas que a veces suelen mermar la voluntad de actuar –por ejemplo, que nunca se podrá tener un país avanzado porque “somos así”– Hay que dejar de creer que la política es un oficio nefasto, que sólo los más temerarios pueden asumir o relegar el trabajo de hacer política exclusivamente a los partidos políticos. El reducir la política a una especie de “casta selecta” permite a los caudillos conquistar el Poder.

También es necesario entender que las transformaciones sociales son un proyecto a largo plazo, un ejercicio de constancia y paciencia que depende más de la vigilancia ciudadana que relegar exclusivamente a los gobernantes la tarea. Sobre todo un auténtico cambio social será posible si hace desde la reconciliación de todos los sectores de la sociedad, sin emplear la venganza o el arribismo.

El ciudadano debe comprender que su participación no debe limitarse a los periodos electorales, sino que es un ejercicio constante el velar por la solidez de la democracia.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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