Reflexiones sobre el antihéroe.

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Akira, individuos sin valores pueden ser arratrados por situaciones extraordinarias-PFMS-Star Page Images

El antihéroe es un personaje peculiar dentro del universo heroico porque no esta suscrito a ningún lineamiento moral claro. Viven dedicados a satisfacer sus intereses los cuales son divergentes al del colectivo y son volubles si se trata de apoyar una causa. Los antihéroes surgen ante el desgaste de la figura heroica tradicional y los contradictorios mensajes que envía la sociedad contemporánea, que no permiten estructurar correctamente nuevos códigos morales y éticos adaptables a la época lo que conlleva a tener ciudadanos ambiguos o laxos tendientes a la practicidad. Este personaje aprovecha el arcaico estado de la moral vigente para burlar las leyes, es decir, un personaje que sabe reconocer las vulnerabilidades del sistema para “salirse con la suya”.

En la historia humana los antihéroes tienen participación en el desarrollo de grandes acontecimientos, pero sus acciones han sido eufemísticamente catalogadas de “acciones justificables dadas las circunstancias” a pesar de su evidente falta de juicio y de humanidad. Son los más desafortunados protagonistas que construyeron una reputación de “grandes hombres” a costa de terribles sacrificios humanos, movidos por el deseo de encumbrarse de gloria perjudicando a los demás. Desafortunadamente, aunque muchos son evidentes criminales todavía existen grupos de ciudadanos que los exculpan porque ellos representan sus resentimientos hacia la sociedad o su enfermizo deseo de obtener el Poder.

Los antihéroes no son personas aptas para cumplir roles heroicos por su evidente egoísmo, siempre buscan su propia supervivencia sin importarles que deben sacrificar o a quien perjudicar. Hay ocasiones en que son arrastrados por circunstancias extraordinarias e incompresibles para él, obligándoles a reaccionar con rapidez. Pueden ser metáforas de aquellas “victimas” de la descomposición social que carentes de una correcta educación moral e incapaces de desentrañar los engaños de los antivalores optan por crearse un código de conducta que siempre es contrario al bien y el respeto ajeno.

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The Punisher, los antihéroes viven al margen de la sociedad-PFMS-StarPage Images.

Un mito recurrente de este personajes es que siempre prosperan en ambientes dominados por el mal y el crimen, en realidad el antihéroe puede ser cualquier individuo que se considera un “perdedor”, que sufre de alguna carencia interior muy grande, o guarden rencores hacia alguien o hacia un grupo especifico de la sociedad mostrándose solamente condescendiente con personas afines a sus frustraciones o con un pasado similar. En esto último no existe un “patrón de afinidad” porque ciertos antihéroes incluso pueden colaborar con otros totalmente opuestos a su forma de ser. Dada su complejidad interior, puede considerarse –para algunos- personajes “muy humanos” porque no se sienten cohibidos para comunicar ciertas conductas rechazables, más bien, las justifican y alegan que por eso son más “honestos que los demás”.

Son individuos morbosos y abiertos a explorar todo lo que sea prohibido, vanagloriándose de ello “porque se atreven, mientras los demás no”. Siempre serán renegados en abierto conflicto con la sociedad la cual no ven sino como una molestia, quizá se le atribuya el papel de rebelde hasta el punto de iniciar movimientos subversivos los cuales traicionará o corromperá con su egoísmo, es un individualista sin remedio. Algunas veces se permite ciertos actos de nobleza o colabora con el bien por interés, simpatía o para hacer frente a una amenaza en común aunque pasada la circunstancia volverá a su vida errante y díscola. Ellos son seres desarraigados, sin objetivos, viven amparados en excusas y su opacidad moral le causa remordimientos.

Ocasionalmente tomará caminos redentorios para renacer en una persona mejor, menos imperfecta y altruista sin embargo los malos hábitos nunca lo abandonan y apenas se presente la oportunidad volverá a ser quien era. Su mayor impotencia es que la redención no lo regenera sino que actúa como un consuelo pasajero, una ilusión que la engaña para después devolverlo a la realidad viciosa en que siempre vive; si algo demuestra un antihéroe es que el nunca podrá escapar de sus miserias ni de sus culpas. La contradicción será su característica más resaltante.

Vivir al margen es su mayor talento, pueden sobrevivir en cualquier circunstancia extrema y no temen al castigo por sus acciones. No son valientes, sino irreflexivos, sus “hazañas” demuestran que nunca evalúan la realidad que les rodea. Simplemente reaccionan, como bestias asustadas, ante el peligro. Traicionar es otro de sus instrumentos predilectos, nunca tienen relaciones duraderas y sinceras porque él crea el clima perfecto para el engaño y la desconfianza, como consecuencias se sienten aislados, impotentes porque no pueden integrarse y son incapaces de desarrollar el sentimiento de pertenencia.

El antihéroe como arquetipo social demuestra la urgente necesidad de reconsiderar nuestras conceptos de bien y mal, de moral y ética. Sobre todo de cómo formamos a los ciudadanos del mañana, porque los mensajes contradictorios junto con los antivalores, pueden entregarnos individuos alienados y confundidos que consideraran su existencia una angustia interminable.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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