La responsabilidad individual en Internet.

responsabilidad
Responsabilidad, algo muy necesario en la red-PFMS-DuckDuckGo Images.

Lamentablemente, se está volviendo común el no evaluar las consecuencias de lo que se dice o hace en Internet. Muchos piensan que su uso irresponsable es una forma de ejercer su libertad de expresión, creen que las distancias físicas y el aparente anonimato es una inmunidad a cualquier secuela producto de sus actos. No obstante, la realidad demuestra lo contrario. Una sociedad tan mediatizable como la actual, lo que se expresa tiene efectos en la realidad física, puede moldear la opinión y más delicado aún, determinar el curso de los acontecimientos. Lo cotidiano es también parte del mundo virtual, lo que parece rutinario y simple termina siendo tema de conversación de millones de individuos. Rápidamente lo banal y profano se difunde por todo el mundo; muchos ni saben qué pasa realmente, pero igual participan. Es el tema en el tapete digital.

El asunto más penoso es que en medio de esa vorágine de disquisiciones, existe el morbo, el insano deseo de participar en tendencias improductivas que menoscaban el respeto y engrandecen la discriminación. Así como se defiende la necesidad de expresarse, otros están refugiados en la autocensura por la simple razón de que la falta de autocontrol de los demás le hace considerar más seguro el silencio y la cautela. Puede que opinen miles empero resta preguntarse ¿qué valoración puede dársele a quienes saturan la red de infamias?, ¿realmente todos los internautas tienen bien definido lo qué es crítica e insulto?, ¿por qué es constante la queja de que pasamos de tener una Internet colaborativa a una destructiva?

Obviamente, subyace una errada práctica de considerar la red como un objeto de Poder. Ya sabemos que tenemos un concepto equivocado de esta palabra –salvo honrosas excepciones- siendo la tendencia el abusar de ese supuesto Poder. También sabemos que la red acorta distancias, aunque ha creado otras, no por el invento en sí, sino porque los mismos internautas las forman: nos alejamos de quienes juzgamos “distintos”, de quienes no son fanáticos en momentos de crisis, de encontrar un entendimiento con las autoridades o de quienes ejercen su derecho a expresarse en el marco del respeto mutuo.

Distancias que a la larga perjudican la convivencia social, porque la exclusión no basta para quienes presumen de tener razón absoluta, llevarán más lejos su deseo de imponer su punto de vista: la violencia cotidiana aumenta por eso, los disturbios y la postura antiautoridad -tan común en estos momentos- es aprobado como medio de lucha política, el acoso y la humillación… todo comienza por la red para prolongarse en la realidad física. No es tampoco sensato culpar a Internet como la incubadora de todos los males de la sociedad; sino a aquellos internautas que multiplican los mismos por su falta de autocontrol. Urge educar en lo ético y lo moral, a todos los internautas, no como un castigo sino como una solución. Debemos entender que aunque sepamos utilizar la red, también hay que comprometernos a evitar comportamientos destructivos a través de ella.

La mejor manera de prevenir los males que imperan en la sociedad, es haciendo consciente a los ciudadanos de su existencia y brindarles las herramientas morales para rechazarlos. También hay que vencer esa mentalidad narcisista que dicta que tecnología digital es domino de los jóvenes y los profesionales. Eso es un error. Vivimos en una sociedad que depende casi exclusivamente de ella para poder funcionar, los procesos sociales son cada vez más automatizados y la participación humana en ellos es menor. De alguna manera nuestra rutina la moldea la tecnología, así que escudarse en un papel pasivo no es más que una excusa; especialmente los padres que creen estar en desventaja frente a sus hijos en esta materia.

Los jóvenes pueden ser hábiles con la tecnología, pero carecen de experiencia de vida suficiente como para diferenciar el bien y del mal. Son todavía mentes en formación por lo que dejarlos a su suerte puede tener consecuencias nefastas, esto obliga a los padres a supervisar, a involucrarse con el entendimiento de la tecnología y compartir experiencias con sus hijos. Así como el adulto debe tener noción de que como es ejemplo en el mundo físico para las nuevas generaciones, también es tomado del mismo modo en el mundo digital, por ende su responsabilidad es aún mayor.

La mejor manera de evitar que Internet siga siendo tema de controversia, es enseñando su buen uso y comprometernos -como internautas- en crear las condiciones ideales para que todos puedan participar en este ambiente virtual, sin miedo y principalmente con respeto mutuo.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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