La sociedad zombificada.

Guerra-Mundial-Z1
El actual comportamiento humano, no se diferencia al de un zombi-PFMS-Lukol Images.

“Veo humanos, pero no humanidad”

                                     Extraído de una protesta en España.

“Puede que el hombre haya sido hecho a la imagen de Dios, pero la sociedad fue hecha a imagen de su antagonista”

                                     Glen Bateman, The Stand.

Resulta asombroso que el hombre contemporáneo, con todas las ventajas que posee para construir un mundo mejor, se aleje de ese ideal común. Pareciera que el ideal no está en tener ese mundo mejor si no en imponer un modelo personal del mundo; un mundo de pesadilla en donde los “fuertes” ya no les sirve someter a los “débiles”, sino que deben destruirlos totalmente para estar “cómodos”. Las denominadas masas alineadas no tienen más voluntad de luchar sino en preocuparse por sobrevivir o buscar alivio existencial en evadirse con vicios disfrazados de placeres. Quizá protesten y reclamen, quizá no oculten su malestar pero al carecer todos de un sincero deseo interior de modificar el estado de cosas, irremediablemente caerán en la contradicción. Seres sin alma, vacíos, deambulando sin más interés que en lo inmediato, lo pasajero e intrascendente. Ellos conforman la sociedad. Y lo peor de todo es que niegan su propia vacuidad.

Las tendencias es que la mayoría sea quien decida el rumbo de todo. El individuo tiene que enfrentar el desafío de resistir las presiones de una mayoría siempre insatisfecha, tendiente a imitar lo peor de si misma y sofocar con el poder omnipotente de su voluntad cualquier atisbo de coherencia personal, incluso ese individualismo producto de la descentralización de la información, no es otra cosa que otro colectivismo camuflado porque será una tendencia imitable y globalizable que todos desean poseer, lo que nos resta autenticidad como seres humanos. Esa masa uniforme es ingobernable porque resulta impredecible, cargante y muy “confusa” para la sociedad el inculcarles valores, porque niega su propia necesidad de ser orientada hacia un rumbo trascendente y universal. Con el pasar del tiempo su conducta desacralizada diluye los deseos de libertad -que parten del interior del ser, no solamente de un “contrato social”- y cualquier cambio político termina siendo una forma más de compactar su voluntad.

Del refinamiento del lenguaje y su uso cuidadoso, pasamos a la chabacanería y el insulto impulsivo. Destruimos con una crítica maliciosa e irreflexiva pero eufemísticamente llamada “constructiva”, no importa si no hay argumentos sólidos lo que se valora es la ofensa más grotesca hacia el otro. El uso desmedido de la descalificación, del juicio sin fundamento y la distorsión de la realidad es lo que acostumbramos a ver en la cotidianidad; nos habituamos a vivir amargados y a culpar a todos de lo que sea… no nos responsabilizamos de nuestro destino porque no tenemos ninguno. Lo que nos rodea, esa aparente estabilidad de la sociedad -aún cuando sea muy corrupta- es frágil sin embargo estamos dirigidos por una inercia colectiva que nos vuelve poco cuidadosos; creemos que lo que sucede en la sociedad no es nuestra responsabilidad, pero si una consecuencia de un individuo con poder al que hay que odiar, al que hay que someter con la fuerza de la “mayoría”. La humanidad de nuestro ser social es una selectividad de conveniencias e injusta.

Para la mayoría algunos son más humanos que otros, algunos deben ser reconocidos como tales, otros no. Esos “excluidos” pueden ser cualquiera, pueden mutar en culpas atribuibles, no tienen derechos y el escarnio público es el castigo que se merecen. La burla es la bandera que sustenta las “luchas ciudadanas”, el irrespeto el modo más práctico de hacer política y dirigirse a los ciudadanos por no hablar de la profanación cotidiana de lo sagrado, que hasta se justifica como vehículo de “protesta”, de rebeldía legítima contra las “ideas ortodoxas”. Las mayorías consideran cobardes a quienes no compartan su impulsividad, su falta de mesura y su enfermizo odio, sobre todo a quienes de buena fe tratan de explicarle sus yerros. “No, tenemos la razón porque somos muchos y todos pensamos, nos inspira un mismo ideal”.

“No queremos mentes sabias ni justas, defendemos los antivalores que nos proyectan como sano entretenimiento”, lo que interesa es lo más comentado, la tendencia más “popular” aunque sea perjudicial. Parece más fácil aprobar un vicio -pero mantenerlo dentro de lo legal- porque nuestro desinterés por una sociedad más iluminada, ha mermado todo motivo en una vida virtuosa, no eso es para los héroes y mesías, no para nosotros los ciudadanos comunes… es decir, la mayoría.

La putrefacción moral la ocultamos para después quejarnos. Es más “práctico” maldecir y reclamar airadamente. “El camino fácil es nuestro medio y fin, la visión a largo plazo es un estorbo o una necesidad de algún ingenuo”. Poco a poco nos volvimos contradictorios, difíciles y absurdos. Nuestro progreso apoya lo banal, desdeñando lo prioritario, vivimos de la imitación y no de la búsqueda de lo original… al final, no parecemos humanos, ya no sentimos la vida en nuestro ser… todo lo dejamos ir, desperdiciamos nuestra vitalidad en divinizar lo material reduciendo la vida a un tiempo finito, donde no existe la eternidad.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s