La educación determinista: Resultados y conclusiones (cuarta parte y final).

ignorancia
Una educación que enseña la ignoracia del ser, no ayuda a desarrollar los potenciales humanos -PFMS-Duck Duck Go Images

La sociedad no puede existir sin el individuo, pero tampoco funcionar si éste no es educado. En la lucha por el poder la ignorancia ha sido usada como arma para dominar a los demás, con trágicos resultados. No obstante el uso de la ignorancia como instrumento no es inherente del triunvirato individuo-educación-sociedad, es decir la misma sociedad promueve su uso para conquistar las mentes más vulnerables. Se puede creer que la ignorancia es solamente ausencia de información y el desarrollo de destrezas necesarias para desempeñar un oficio, -si lo consideramos dentro de un punto de vista funcional- en realidad esta definición es una parte de un realidad más aterradora, porque el ser humano vive en la ignorancia del ser -por muchas cultura que presuma- ¿Quién soy?, nadie responde esa pregunta porque todos quieren una resolución, no el aprendizaje que encierra el descifrar ese acertijo. El aprendizaje es lo que importa, no nada más la respuesta.

La respuesta es fácil de obtener con la información, sin embargo si no aprendes ¿cómo puedes pensar sin autoengañarte? terminas repitiendo lo que dicen los otros, lo que todos aseguran es verdad, viviendo atrapado en un cliché y pensando como las tendencias imponen. Un pensamiento original, una actitud creativa es un reflejo de que aprendiste algo valioso, porque nadie lo posee previamente pero eso es un acercamiento tímido al aprendizaje que encierra el resolver el enigma de ¿Quién eres realmente? La educación no está construida para despertarnos del letargo, fue concebida para repetir monótonos ciclos con miras a mantener funcionando lo que conocemos; irlo ampliando y “mejorando” sin salirse del funcionamiento básico de existir para permanecer -supervivencia material- opuesto al existir para transcender -desarrollo de la conciencia espiritual como garantía de la inmortalidad del ser- Nada de lo que hacemos es transcendente, es repetitivo porque fue concebido para una existencia exclusivamente material.

La alienación en que vivimos sumergidos comienza con la imposición de un yo unidimensional, un yo implantado por la sociedad cuyo propósito es ser reconocido como miembro de ella. Ese yo es útil para el funcionamiento de ella, empero niega el yo interno que todos poseemos, por eso nadie sabe quién es realmente ni se preocupa en averiguarlo. Individualmente sería tolerable esta carga, si no fuera por el hecho de que la sociedad satura la mente de otras identidades asociadas a objetos, personajes históricos, ejemplos o antagonistas. El infante vive siendo abarrotado de modelos alternativos del yo social que niegan su yo interno -su identidad- para poder ser aceptado como miembro de la sociedad. Por eso es que muchos individuos colapsan, sucumben a la terrible presión de tener que cumplir el rol que escogió y satisfacer las expectativas de la sociedad. Al tratarse con alienados lo más frecuente es escucharles decir “no sé quién soy, no me conozco lo suficiente”, pueden entregarse al delirio de aferrarse a un yo social irrealizado -reflejo de una gran frustración por no ser lo que quería- o someterse al tedio de una rutina odiosa, que es una mentira piadosa

Así todos queremos ser lo que otros quieren que seas, no lo que tú realmente quieres ser. Y sí somos conscientes de ello, eso implica una “pérdida” -en realidad una renuncia- a como vemos las cosas, con quienes nos relacionamos; el dilema radica en que se nos inculcan que si cumplimos un rol debemos relacionarnos con individuos de esa categoría porque son necesarios para nuestro progreso social -ningún ser humano avanza solo- no obstante, cuando queremos crear una vida opuesta a lo establecido, necesariamente debemos “romper” con las interacciones que impedirían nuestro progreso como seres transcendentes. La sociedad sabe eso -peor si es muy represiva- y para prevenir “descarrilamientos” apela a la presión del grupo: la burla, la crítica destructiva, el trato despectivo, el manejar como una tragedia que se abandone un modo de vida seguro y amoldado, o el abierto rechazo -con abandono incluido-

Mortificar es la respuesta de los homeostatos sociales a un cambio, el ser atormentados por atrevernos a ser sinceros con nosotros mismos. Las escuelas siempre en un constante dilema si valorar más el esfuerzo individual o el grupal, los entendidos a veces apoyan uno u otro extremo. Lo cierto es que no se ha creado un equilibrio entre ambas posturas, porque en el funcionamiento social y educativo establece relaciones de dependencias recíprocas que pueden terminar siendo perniciosas para el buen desempeño académico, así como para el espíritu meritocrático que debe existir en el ambiente escolar.

El mejor ejemplo de ello es que, algunos profesores o alumnos mantienen una relación de enemigos, empleando al grupo con el objetivo de atacarse. Profesores que sienten como una amenaza -aunque cueste creerlo- a ciertos alumnos destacados, usan las evaluaciones grupales o al grupo para mutilar su potencial. En la posición opuesta, el alumno puede entorpecer el desarrollo de la clase, porque considera también al profesor como una amenaza, e igualmente usa al grupo para humillar al docente. En ambos casos, comparten un temor hacia el otro y ocultan sus carencias usando al grupo, es decir, el yo unidimensional acorde al momento -el profesor déspota, el alumno gamberro, la clase irremediable, el grupo de rezagados- Si empieza allí y nadie le pone reparo, tarde o temprano terminará repitiéndose en otros ambientes sociales, sin remedio aparente.

  • Escenas de la película El Entrenador Carter/Juego de Honor 1 y 2.

La educación, debe superar el funcionalismo. Está demostrado que alguna vez hemos cuestionado lo que somos, porque el ser humano no es nada más pensamiento y cuerpo, es también esencia y espíritu. El dueño de un enorme potencial absurdamente ocioso, porque ignora que es él, es un desconocido que desde la infancia vive autohipnotizado y que no necesita que lo engañen, ya vive engañado por si mismo. La inercia social lo sofoca, la inacción lo contrae y la represión lo ata. Lo cierto es que, la única manera de crear sociedades realmente libres es que respeten al ser humano como es, como vino a este mundo material: puro, libre e inocente, deseoso de saber y comprender, de curiosear las posibilidades del entorno.

Si la educación respeta al ser humano como es, la sociedad también lo hará y el mundo será otro. No con falaces utopías, ni con materialismo el ser humano se elevará, sino resolviendo cuál es su naturaleza, cuya respuesta está en el ser no en el modelo social. Todas las posibilidades las tiene la humanidad, la sociedad no, porque ella es nuestro instrumento, no nuestro dueño. La sociedad es una máquina y debe estar a nuestro servicio, sin embargo le hemos dado demasiado poder a ella, hasta el punto de volvernos esclavos de nosotros mismos. Ella sólo nos da los grilletes.

Una educación que piense en el ser, es la clave para hacer brillar todos los potenciales del mañana con autenticidad.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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