El auge del tecno anarquista.

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Internet puede incubar acciones subversivas-PFMS-Google Images

Aunque la tecnología nos ha acercado a otras realidades distantes, también su desarrollo provoco el renacimiento de grupos marginales quienes tienen la tecnología como apoyo político. Emplean las herramientas disponibles con un fin subversivo, dirigidas a cuestionar la influencia de los grupos de poder político y tecnológico. Pueden hacerlo pasivamente mediante el arte digital, la protesta, actividades comunitarias o “eventos libres” sin restricción de acceso. En otro extremo está los que prefieren la acción directa mediante ataques cibernéticos, protestas en la red, o en casos extremos el robo y filtración de información sensible. Considerarlos como “anarquista” no es porque sean simpatizante de esta ideología, si no por ciertas prácticas adoptadas en sus acciones.

En primer lugar, mantienen una actitud de desconfianza a toda forma de autoridad. Simplemente la ven como un estorbo que limita la creatividad y hasta la libertad personal. Les gusta compartir lo que saben sin esperar nada a cambio, sobre todo con la gente, siempre que ésta muestre un interés en aprender. A pesar de que muchos han aprendido por su cuenta no desdeñan de trabajar en equipo a través de la “comunidad”, las organizaciones jerárquicas no les interesan. Creen que la tecnología es un instrumento creativo con el que pueden experimentar al máximo y por cuenta propia, superando los límites legales, técnicos y hasta éticos.

Persiguen un ideal político de una sociedad altamente intelectualizada, de individuos autosuficientes a nivel técnico y críticos del orden establecido, que comparta el conocimiento sin competencias ni limitaciones donde todos sus integrantes puedan aportar. Se puede decir que son creyentes de un “colectivismo tecnológico” comprometido con el bienestar social, pero sin sacrificar la libertad individual. Por supuesto, los más activos y temerarios creen que la sociedad debe tener el control de la tecnología empoderando a las personas, más allá de lo básico o de lo que saben. A nivel político, son muy críticos y suelen anteponer los valores universales frente a los intereses nacionales. No todos buscan notoriedad y son escépticos de la información que se transmite por los medios de comunicación, muchos de estos grupos prefieren construir sus propias estructuras informativas.

Evidentemente todos estos grupos varían en objetivos e ideales; pero es común en ellos el invitar a sus miembros y a las personas a tomar la tecnología como instrumento de acción política. Al ser la humanidad tan dependiente de la red para casi todo, no es subestimable su actuación ni muchos menos que dentro de ellos surjan organizaciones más radicales que apuesten por la confrontación directa con las autoridades y grupos de poder que integran la sociedad. Muchos internautas terminan integrando sus filas, no tanto por sus ideas sino por compartir su mensaje contestatario y porque encuentra en ellos una guía con la que canalizar su descontento social. Ese descontento también se extiende a la parte tecnológica con internautas disconformes de tener un rol limitado y pasivo.

La disconformidad avivada por las crisis recientes, así como la excesiva respuesta represiva de muchas autoridades ante el reclamo popular, ha obligado a muchos el tener que replantearse el cómo comunicar sus ideas sin riesgos ni usando “canales inseguros” susceptibles de ser controlados. También la censura aplicada por los gobiernos en la red o a los distintos medios de comunicación ha soliviantado a los ciudadanos, quienes han tenido que construir sus propias estructuras informativas al margen del control estatal. Claro que no necesariamente la acción colectiva con fines de protesta, responde a las acciones de un grupo concreto de expertos con ideas políticas, sino a la misma dinámica social del conflicto, pero que puede atraer a dichos personajes para apoyar las acciones colectivas en las calles o la red.

No obstante, las actuaciones activas de estos activistas electrónicos no todo el tiempo provocan un retroceso en la forma de proceder de las autoridades, muchas veces se crean leyes más severas para castigar a quienes actúen contra la autoridad a través de la red. Otras veces se justifica la adopción de tecnologías de vigilancia masiva para mantener el orden o aprueban medidas más drásticas -que atentan contra la legislación internacional en algunos casos- para proteger las comunicaciones del país. Las actuaciones de estos grupos suelen ser un arma de doble filo para la comunidad internauta según las circunstancias.

Hay que tomar en cuenta que, la tecnología como arma política es una consecuencia previsible de los actuales momentos, llevar a cabo acciones concretas utilizándola es algo que ya está integrado al instinto del ciudadano actual. No obstante el crecimiento de acciones subversivas en la red se debe a la pérdida de credibilidad de la autoridad: nadie confía en ella y todos ven “justo” que sus secretos sean públicos ya que se cree que es derecho de la ciudadanía el conocer la causa real de ciertas decisiones incompresibles para los ciudadanos. Las herramientas de subversión política son más fáciles de usar y obtener por lo que cualquier individuo automotivado puede actuar conforme a sus necesidades de información; esto quizá expresa una forma de las personas de tener protagonismo en un tema que antes era exclusivo.

Sin embargo, el convertir la red como escenario de confrontación política es un reflejo de hasta donde estamos dispuesto ha llegar con tal de imponer nuestro punto de vista, lo cual podría poner en riesgo no solo las libertades ciudadanas sino la neutralidad de la red. Bien conocido es la reacción hostil -en la mayoría de los casos- de las autoridades ante los ataques recibidos de grupos políticos a través de la red al mismo tiempo que los ciudadanos ante esta reacción actúan de forma muy desproporcionada porque se sienten “una víctima del sistema”. La red así se convierte en un campo de batalla en donde todo se vale para someter al contrario y ya sabemos muy bien que sucede si la tecnología se usa como instrumento bélico. No es ético ni justo que ambas partes conviertan el ciberespacio en una zona de guerra, al final todos nos sumergiremos en el atraso.

Pero ¿por qué prospera la figura tecno anarquista? ¿por qué los ciudadanos prefieren identificarse con la temeridad de un puñado de individuos? La respuesta no es sencilla, empero podemos decir que nuestra cultura popular e histórica alimenta la idea de que en tiempos de crisis y oscurantismo la sociedad debe invocar la presencia de héroes que defiendan los intereses colectivos de autoridades indolentes. Estos paladines dirigirán al pueblo a conquistar su propia libertad y bienestar social, quienes así lo asumen fácilmente son aceptados por la ciudadanía e incluso les consienten que de ser necesario romper con el equilibrio social -sin medir las consecuencias- con la finalidad de sustituir un “orden decante y corrupto” entonces “valdrá la pena el esfuerzo.”

Desafortunadamente la confrontación nunca permite soluciones civilizadas de los problemas sociales, más bien los aviva y empuja a la ciudadanía a un estado de incertidumbre que descarta la mesura, privilegiando la acción. En los tiempos actuales el uso de la red para influir en la vida política de un país -si no se tiene noción de las consecuencias- puede que avive los deseos de cambios pero también alimentar sentimientos revanchistas de que podrían ser aprovechados por arribistas y radicales, además que podría otorgar un papel negativo a la tecnología en la sociedad lo que conduciría a ser demonizada por peculiares grupos ultraconservadores de quienes se apoyarían los dirigentes políticos cuestionados.

El tener un papel activo y experimentar hasta sus últimas consecuencias con la tecnología, sin que con esto se busque perjudicar ni confrontar, es algo benéfico para su misma evolución, no obstante su empleo indiscriminado para reprimir, destruir u hostilizar en nombre de una causa política -o cualquier causa mal utilizada- nos estanca inevitablemente.

Queda en manos de cada sociedad decidir como va a usar la tecnología.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x

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