Los caudillos de la red.

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La red permite crear identidades subversivas- DevianArt.com

La figura caudillesca, siempre ha sido vista como un elemento nefasto en el devenir histórico de la humanidad. Ha ganado -con buena razón- esa imagen por los distintos actores que han encarnado este arquetipo y no está demás agregar, que por su “legado” desastroso, muchos tengan repulsión a este tipo de liderazgo. No obstante, con la llegada de Internet, muchos actores y grupos relevantes ha construido una imagen no muy lejana al de un caudillo; diferente al concepto “clásico” y pernicioso que tenemos dado que las motivaciones y momentos históricos del presente siglo divergen totalmente al de épocas anteriores. Si estos caudillos existen ¿cómo son?, ¿qué nexo tienen en común con dicha figura?…

Los caudillos de la red, aparecen en momentos controversiales o cuando se presumen que se está atentado contra la naturaleza abierta de Internet. Surgen de forma imprevista, con cautivantes discursos que sobrevaloran las bondades del ciberespacio, siempre ubicándose del lado del internauta. Están en abierta hostilidad con aquellos sectores que representan una amenaza para Internet y pueden caer fácilmente en la más absoluta intransigencia, no necesariamente son los típicos hackers que se atribuyen el papel de protectores de una red abierta y neutral; en realidad puede ser cualquier persona que tenga la habilidad suficiente como para atomizar a los internautas a su favor. Su móvil será el ciberespacio y todo lo relacionado a él. Podrían ser etiquetados de “adictos” a la red, pero en realidad son individuos disconformes, carismáticos con una interpretación particular del mundo digital.

Algunos eruditos creen que estos personajes, no son más que los obvios “contestatarios” de siempre cuya singularidad está en que sus herramientas son ordenadores y mucha información. Las promesas de utopías sociales, no tienen cabida en sus intereses, les estimula las búsquedas creativas de soluciones a todo tipo de problemas, pero apelando a la red, de cuya dependencia es casi total. Aunque no se puede decir que son reacios a trabajar en equipo, son selectivos, ya que quieren conservar su independencia; rechazan cualquier persona limitante u oportunista. Si el ambiente y las circunstancias lo permiten, resaltan como lideres absolutos de cualquier iniciativa relacionada a la red con la que muestren interés. Por supuesto, en su ideario personal la figura de autoridad no suele tener una imagen positiva, la considera incomoda  y arcaica. Algunos llegan a tener aspiraciones políticas, esgrimiendo discursos alternativos a los postulados por los políticos tradicionales, apoyando la idea de tener “gobiernos abiertos”, que no estafen al ciudadano con promesas ni utopías sino con soluciones transparentes y respetuosas, enmarcadas en una ética y moral personal con tintes universalista. No creen en un mundo aislado, sino conectado como un todo omnipotente próximo a lo que sería la red.

Los rasgos caudillescos de estos personajes, suelen ser accidentales en muchas ocasiones, ya que es la misma comunidad internauta quien termina por considerarlo como únicos lideres de toda controversia relacionada a Internet; rápidamente pueden convertirse en referentes obligatorios de cualquier tema tecnopolítico, descartándose otros puntos de vistas. Nunca desaprovechan, la oportunidad de participar en cualquier acción solidaria del mundo digital y la gente terminan por ceder -naturalmente- la dirección de la “causa” a él, sin cuestionar. Todos confían ciegamente en su honestidad.  Al igual que un caudillo, puede tener conflictos con otros líderes que estén a la par de él pese a que luchen por los mismos ideales, porque considera más adecuado su forma de hacer las cosas que “complementar” su visión con la de otros.

Es bien sabido de que muchos de estos caudillos tienen contrafiguras que les cuestionan, la mayoría disidentes del movimiento que lideran. Estos disidentes siempre se quejan de que su antiguo compañero de lucha,  actúa de manera absolutista, absorbente, se vuelve maniático de mantener el control total sobre los demás integrantes del movimiento que encabezan. Dichos disensos internos, hacen aún más compleja su figura ya que muchos no entienden cómo es que una persona que se muestra “colaborativa y abierta” puede al mismo tiempo ser intolerante.

Sin embargo, con todo y sus escándalos, no dejan de ser personajes construidos por la misma vorágine actual de disponibilidad de medios. Quizá tanta atención atraída, les traiga alguna morbosa gratificación personal que prefieren disfrutar en solitario, controlando cuidadosamente el esfuerzo colectivo a su servicio. No obstante, a estos caudillos de la red siempre les será útil una retórica rebelde, de subversivo incansable que lucha por una “libertad de información” que está amenazada y de las cuales él ofrece su “voluntad desinteresada” para preservarla. Es notable su capacidad para configurar fácilmente una imagen de opositor extremo que difícilmente pasa desapercibido, tomándose como parábolas altamente verídicas todas sus declaraciones.

¿Cómo podría catalogarse este fenómeno de los caudillos de la red?, se podría decir que es la consecuencia directa de la misma “sociedad de la información”, tratan de llenar ese vacío que dejó el desencanto ideológico del siglo pasado. Es una desesperada reacción inconciente de la gente de no perder la fe en los héroes que vendrán a salvar a la sociedad en tiempos oscuros. Encarna el típico “ideal romántico” de rebeldía adaptada a nuestra era digital, donde un individuo “genial” pone en jaque a un sistema viciado usando la tecnología de forma poco ortodoxa. Trata de ser un anarquista atípico y complejo que ha hecho del ciberespacio su morada y su bandera ideológica en un tiempo donde los dogmas ya no funcionan. La misma simpatía que despierta, lo convierte en catalizador de cambios, por su apoyo irrestricto a ideas progresistas nacidas del universo digital. Tampoco es descartable que influya mucho en su materialización el estilo contestatario y su apología a lo tecnológico del género Cyberpunk, quienes han servido de inspiración a muchos de estos rebeldes contemporáneos.

En vista de lo anterior, ¿estos caudillos terminaran sucumbiendo a las tentaciones del poder?, sólo el tiempo dirá si dichos personajes harán un bien -o mal- a la sociedad de la información; por lo pronto conviene saber que ellos existen…     

Saque usted sus conclusiones.      

Pedro Felipe Marcano Salazar

@C1udadan0x.

                

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