La ciencia ficción fomenta la cultura.

Car Trouble
Imagen extraída de Deviantart.com

“La imaginación es más importante que el conocimiento.”

                                                                        Albert Einstein, físico alemán

Existen sociedades que tienen la errónea creencia de que la ciencia ficción es un género menor creado con fines lúdicos, relegándolo de la literatura  formal. No así, ciertos países quienes no excluyen a la ciencia ficción, admiten que por este género, mucho de los inventos que consideramos cotidianos han podido ser realidad; además reconocen que sin la ciencia ficción la gente no tendría interés por las ciencias formales ni dispondrían de un espacio para reflexionar sobre nuestro presente tan dependiente de explicaciones científicas de la realidad. Irónicamente esos países son los más avanzados e influyentes del mundo.

Las sociedades que no toman en cuenta a la ciencia ficción no reconocen que detrás de cada historia hay una dedicación intelectual exigente, en este género es fácil determinar cuando se esta mintiendo y cuando no. Al igual que la ciencia formal; lo que carece de coherencia e incurre en el mero efectismo no trasciende. Dichas sociedades no logran consolidar un desarrollo social sin conflictos porque apartan las soluciones prácticas, cuidadosamente elaboradas que ofrece la ciencia formal debido a que su población y gobernantes no se hallan preparados para comprender una concepción de la realidad de forma científica.

Están convencidos de que la ciencia está para curar enfermedades, construir ciudades o solucionar problemas inmediatos; más las aspiraciones de superar limitaciones latentes del ambiente social que exige ya no solamente a buscar solventar problemas específicos sino de construir mundos o de explorar todas las posibilidades del conocimiento humano; es algo que se tilda de utopía. La ciencia ficción tiene el potencial de corregir esa mentalidad limitante si se le da una oportunidad, porque esta comprobado que la ficción puede ser un medio valioso para estudiar la realidad e interesar a la gente por temas complejos.

La ciencia ficción y la ciencia formal siempre han ido de la mano; cuando la segunda cree que lo ha descubierto todo la primera mediante la imaginación le muestra el camino para explorar nuevas posibilidades. Esa retroalimentación permite que el mismo progreso humano se sostenga con el tiempo y las sociedades avancen. Grandes mentes científicas han escrito libros sobre ciencia ficción y no por eso dejaron de ser eminencias al contrario gracias a ello la divulgación científica ha tenido un mayor alcance, abriendo espacio para el debate equilibrado sobre el papel del ser humano en una realidad racionalizada como la nuestra. La ciencia ficción, como erróneamente argumentan sus detractores, no pretende sustituir a la ciencia formal del interés de la gente sino facilitar el acceso al conocimiento científico en un lenguaje comprensible.

La ciencia ficción también invita a la reflexión sobre la ética adoptada por la sociedad e involucrarnos en mejorarla, indaga en construir vías más justas para que el progreso sea benéfico para el ser humano. Es un excelente medio para la denuncia social a través de sátiras ingeniosas que nos obliga a estar concientes de que nuestros excesos pueden ser destructivos incluso para nosotros mismos. A final de cuentas la ciencia ficción, con sus hipotéticos escenarios, estimula al estudio crítico sobre nuestra realidad, trata de explorar nuestros temores y carencias, refleja las posibilidades y desafíos que tenemos como especie civilizada. Catalogarlo de “escapista” es anacrónico,  el género no rehuye de la realidad sino que la redimensiona para comprendernos.

Un logro de la ciencia ficción es, que crea la necesidad de tener un vocabulario científico, a pesar de usar términos ficticios algunos de ellos facilitan la comprensión de las expresiones usadas en la ciencia formal incluso algunos de los vocablos provenientes de alguna obra de ciencia ficción han sido adoptados por la ciencia formal al ser estos el más acertado en clasificar algún invento o fenómeno. Quién creería que el término Ciberespacio, tan utilizado en la actualidad,  surgió de la novela Neuromante (1984) del escritor William Gibson quién a pesar de admitir que no estudió Informática sentó una de las bases necesarias para la creación de Internet o que el viaje a la Luna lo predijo en su libro De la Tierra a la Luna (1865) el escritor Julio Verne, obra de la cuál muchos científicos posteriores tomaron en cuenta para la creación de la tecnología aeroespacial.

En conclusión, la ciencia ficción si bien no es un remedio milagroso para que la gente muestre más interés por la ciencia formal, es un excelente vector en la  formación de una cultura científica sólida y despertar el deseo de explorar las posibilidades que otorga el conocimiento humano. Puede cimentar las bases para que futuros ingenios y descubrimientos puedan ser materializados, rompiendo las barreras del imposible tan propio de mentes arcaicas.

Fomenta la observación crítica y analítica de nuestra época mediante escenarios alternativos que no son sino ingeniosas reinvenciones de la realidad a través de la unión de la imaginación y el conocimiento, al final necesitamos como seres pensantes tener una brújula que nos indique a donde vamos y la ciencia ficción es un buen medio para saberlo.    

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

 

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