La industria de la tecnología se devora a si misma.

La industria tecnológica presenta profundas contradicciones- Google Images

El mercado actual de la tecnología no es comparable al de otras épocas, es más acelerado y todo lo que creíamos “nuevo” ya es obsoleto en un parpadeo; sin embargo, esa velocidad termina por sofocar a la misma industria y a aquellos que quieren competir en ese mercado.

 Los emprendedores, tan socorridos en esta crisis mundial, si bien son tomados en cuenta con sus ideas y propuestas, no pueden por mucho tiempo tener un espacio propio en este mundo, motivado a la competencia de compañías ya consagradas quienes prefieren comprar invenciones ajenas para garantizarse una posición ventajosa en un nicho del mercado a costa de retener a los clientes ya conquistados por estas innovaciones; la “gloria” se la llevan la compañía mientras el creador termina pasando a segundo plano, pero bien pagado.

 Al final del ciclo, todos los dependientes de estas creaciones terminamos por confluir en el mismo ecosistema de las compañías y aceptar sus políticas, aún cuando no estemos de acuerdo con ello. Esto de por sí no es malo, porque el creador puede disponer de sus inventos como desee, pero se va creando una centralización excesiva que con el tiempo terminará siendo perjudicial para quien quiera un camino distinto: a corto plazo si usted crea e innova y no tiene amparo de alguna compañía influyente, con interés de desarrollarse de forma independiente o con colaboración de otros pero manteniendo el “control sobre la obra”, es probable que se quede al margen y sea sofocado.

 ¿Entonces se podría hablar de un monopolio?, en parte si. Es el monopolio de las oportunidades y de las ideas, algo quizá no contemplado en las leyes por que es ya una rutina que se ha camuflado bien. Se confunde la compra de determinada innovación con una anexión de potenciales nuevos clientes que beneficiarían al comprador, no tanto al creador o a sus adeptos. No hablemos de beneficios económicos, sino que el cliente se encuentra yendo a los mismos sitios, solo que con una imagen distinta.

Vemos así, que la tecnología es dominada por unos pocos. La participación se limita a las posibilidades brindadas por los “nuevos dueños” y siempre queda la sensación de “ya no es como antes”. Muchos clientes quizá vean con resignación o con beneplácito esto porque se cree que la innovación será mejor con el apoyo de más capital y personal, otros en cambio no lo ven así y siempre se puede encontrar la posición extremista de “todo es por dinero”. Queda la duda de sí se innova por gusto o por fama; queda la sensación de que no será necesario buscar en otra parte porque los ya consagrados lo “inventaron”.

 Los más férreos opositores a esta costumbre hecha práctica, plantean opciones que igualmente resultan positivas y equilibran la situación: tenemos los freelancers, el crownfunding, las licencias Creative Commos, el Software Libre, el movimiento Open Source, el cooperativismo de programadores, la participación comunitaria en cuanto a la tecnología….muchos de estas iniciativas, ya son unas más conocidas que otras, están haciéndose un espacio. Han logrado la simpatía, incluso de grandes compañías, y han sido capaces de ser un fuerte competidor para empresas con muchos recursos: el mejor ejemplo esta en el equilibrio de fuerzas que tuvo la suite ofimática de Microsoft con su par de código abierto Open Office; la situación se repite con otro competir, también de código abierto, Libre Office quien con la actual crisis económica esta ganando mucho terreno.

Cierro la siguiente entrada con un fragmento extraído del artículo  “Cinco ideas desde las que pensar la tecnología hoy”, cortesía del sitio web eldiario.es:

“Hemos glorificado la innovación como el factor determinante para el desarrollo, la única vía de forjar un modelo de crecimiento no especulativo. Sin embargo, la innovación tecnológica que posibilita disrupciones en múltiples industrias no es moral ni políticamente neutral. Cada vez son más las voces que avisan, por ejemplo, de que la industria tecnológica está siendo uno de los factores claves en el desaforado crecimiento de la desigualdad a lo largo de las últimas tres décadas, fomentando que se concentre una cantidad de capital cada vez mayor en un número menor de manos. No hay mejor ilustración de esto que los mil millones de dólares que Facebook empleó en comprar Instagram, una compañía con trece empleados.”

 Saque usted sus conclusiones.      

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

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