Los antihéroes adolescentes.

Kick-Ass, ejemplo de “héroe” adolescente-Devianart.com

Dentro del mundo del entretenimiento contemporáneo, ha surgido un nuevo tipo de “héroe” peculiar; estos nuevos personajes buscan un público más joven, no tan “maduro”. Que refleje el estilo de vida actual de los adolescentes, especialmente, de aquellos concentrados en las grandes urbes. Estos nuevos ídolos son construidos sobre la base de tramas oscuras, diálogos mordaces, con jergas juveniles, empleo de palabras obscenas o propias del habla popular de ciertos círculos sociales y constantes referencias al mundo digital. Son héroes más cercanos al público, dotado de realismo con el que se pueden identificar cualquier mozo ávido de aventuras que alimenten su imaginación.

Estos héroes también rompen esquemas. Ya no interesan tanto los superpoderes sino que sean capaces de resolver cualquier situación “extrema” que sólo un héroe puede enfrentar, operan bajo una “moral y ética” subjetiva, simplista, nada compleja. No se omite la inspiración de héroes consagrados pero tampoco se hereda sus aspectos positivos, los valores y virtudes humanas no son tan relevantes ni se transmiten por medio de ellos. Se emplea, lo bizarro y el reducir la “causa heroica” como una simple lucha donde “los buenos deben acabar con los malos”. Los medios para vencer a los villanos, no están sujetos sobre alguna base moral equilibrada, dependen de la situación y lo que sienta el héroe hacia el malhechor, es decir, el aspecto emocional negativo es un recurso válido pasando por encima del respeto a la vida de ese enemigo a vencer. Es muy poco la evaluación racional sobre las acciones delictivas del villano en la historia, salvo para elaborar un plan con el que podrá derrotarlo.

 Los nuevos héroes, son hasta hedonistas con su faceta. Ni siquiera cuando se asocia con otros paladines se identifican como héroes sino como “vigilantes”, más propio de una tribu urbana o un grupo parapolicial. Son transgresores y dejan en ridículo a las autoridades quienes lucen incompetentes para todo. Este modelo de “paladín de la justicia”, también busca reconocimiento social al mismo tiempo invita a los ciudadanos comunes a imitarle; cosa muy opuesta del los héroes consagrados. Como personas normales, cuidan su identidad secreta, pero sus actividades heroicas más parece una forma de huir de la vida real que una entrega desinteresada de servir a la gente. No busca un mundo mejor, solo busca eliminar a todo esos individuos despreciables que abundan en la sociedad, al margen de la ley y del respeto de los derechos que tenga los villanos de turno.

Si tenemos estos héroes, tan realistas o próximos a la vida cotidiana de los jóvenes; ¿qué clase de ambiente social les rodea para que la industria del entrenamiento construya tales personajes?. Principalmente, los adolescentes se encuentran en un mundo altamente mediático, dominado por la técnica y la ciencia. Son escépticos e individualistas, no creen en “grandes discursos” ni tienen un ambiente social que les marque una pauta moral “correcta”, los valores transcendentales del hombre no son parte de su mundo mediático y si toma partido por una “causa” esta debe afectarle muy profundamente, siempre y cuando intervengan los medios en el proceso. Los domina el consumo global, del marketing digital, junto a la hiperinteracción facilitada por las redes sociales. Los juegos de video, las teleseries vía Internet, la literatura de fantasía con altas ventas, la facilidad de idolatrar con celeridad a cualquier celebridad, de la mano con la publicidad sublimada condiciona su concepción de la realidad. Tienen una imaginación muy activa.

Viven en un mundo demasiado acelerado, volviéndolos mutables en sus ideas. No tienen el suficiente contacto humano, por parte de sus padres ni demás familiares y si tienen amigos suelen tender a la tribalización, situación que puede provocarles dependencias emocionales muy agudas. Tienden a evadirse de la realidad por medio de la tecnología, la cuál entienden mejor que su mundo circundante. Son complejos, no tienen muy claro como interactuar con el  “mundo adulto” al cuál se rebelan ferozmente, pero sin dejar claro el por qué. Heredan el desencanto social imperante en el siglo, la falta de fe en el progreso, las contradicciones sociales actuales y una búsqueda casi obsesiva de una identidad que le de sentido a todo, para tener en sus manos ese equilibrio interno que les permita entender cuál es su papel en el mundo.

¿Qué les brinda estos héroes?, les da una voz con la que comunicar su visión de las cosas, que no suelen ser fáciles. Un personaje distinto, ante el agotamiento de los héroes tradicionales; también una sensación de “poder” para enfrentar las carencias o contradicciones cotidianas y un espejo detallado de su realidad, alejada de ficciones exageradas o fábulas morales que no satisfacen sus intereses. Puede que les sirva de guía en un mundo complejo como el actual, aunque depende de lo que busque cada quién.

Si es así de complicada la situación de un joven de este siglo y sus héroes sirven de escape ante la incertidumbre de la propia existencia, ¿Qué podríamos identificar de “antiheroico” de los paladines actuales?; en su concepción no se toma en cuenta valores morales elevados, propios de todo héroe que se aprecie de serlo, no se construye una filosofía de vida que resalte lo positivo de sus acciones o aclare cuál es su intención frente a la sociedad.  El protagonista tiende a reducir su gesta de buscar el “bien común”, la satisfacción de alguna necesidad interior, exclusivamente emocional.

Puede alegarse lo contrario citando las acciones de otros héroes más experimentados, pero estos tenían un componente racional, sustentado en principios y valores concretos transmitidos al público, más que emotivos. No tienen arraigado el respeto por la vida ni la integridad de los demás, mucho menos por la suya. Ven su lucha como una “guerra a muerte” contra el mal exponiendo una violencia y agresividad exagerada, la que se edulcora con un humor muy bizarro. Toda figura de autoridad, incluida la familiar, es insignificante e incapaz  por lo que se convencen que la sociedad los necesita ganándose su afecto y connivencia, porque simplemente vive bajo una moral laxa, ávida de aceptar mitos populares urbanos, por su reprimido interés de romper con el orden establecido a través del héroe. Es una marioneta de unas masas insatisfechas de todo, incapaces de asumir sus carencias con sinceridad.

¿Cree usted que un héroe debe ser el mensajero de los valores más nobles de la humanidad o un amorfo alienado que solo consuela, temporalmente, los vacíos y quimeras juveniles?.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

 Nota: el autor recomienda los siguientes libros con el fin de profundir este y otros temas que sirvieron para la redacción de la presente entrada.

  • Orellana, José. Los derechos del niño y la salud mental. Caracas, Venezuela. Monte Ávila Editores Latinoamericana, C.A. 1997.
  • Palant, Victoria. Cómo hacer de tu hijo un fascista. Madrid, España. Altalena Editores, S.A. 1978.
  • Varios autores. La soledad del hombre.Caracas, Venezuela. Monte Ávila Editores, C.A. 1980.

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