Month: February 2013

Los robots militares y la ciberguerra.

Los fondos para desarrollar robots militares son multimillonarios- Google Images

La mayoría de la literatura de ciencia ficción nos habla de letales máquinas capaces de eliminar seres humanos con propósitos bélicos a “bajo costo y máxima eficiencia”; la pregunta evidente es: ¿esta la humanidad de verdad dispuesta a incluir a los robots en la guerra? Me temo que la respuesta es afirmativa.

Ciertamente, sin importar el enemigo que se vaya a combatir la presencia de robots en los campos de batalla no haría menos terrible la guerra, más bien la convertiría en un videojuego, la tecnología en la materia ha avanzado para tener en la actualidad robots teleoperados cuya eficiencia es indiscutible. Pero esto pone en entredicho la ética científica además de dejar empañada la imagen de la robótica ante la opinión pública, quién ya se convence que los robots no tienen un uso constructivo ni benéfico para la humanidad.

Lejos de aminorar la polémica, estos aparatos hacen surgir otra duda: si en una operación militar empleando robots mueren civiles ¿a quién se le atribuye la responsabilidad?. Ante esto, junto con el hermetismo característico de las fuerzas armadas es difícil saber quién es responsable de algo o se puede apelar a argumentos simplistas de que la “misión la efectuó un robot, no un humano”, borrando toda responsabilidad humana. Falta saber entonces, ¿cuál futuro tendrá la humanidad, si esta tecnología incluyese Inteligencia Artificial?, ¿tendrá alguien responsabilidad de algo si estas armas no llegaran a depender del control humanos sino de una orden?. Quizá la moral tan laxa de las altas esferas del poder no nos dejen opciones…mientras tanto estas máquinas siguen interesando a más naciones.

Pero los autómatas militares son solo la punta del iceberg, las llamadas armas cibernéticas podrían ser peores que los robots, casi todos los principales servicios que hoy tenemos los controlan ordenadores por lo que cualquier atacante dejaría en jaque a una nación, aprovechando un fallo en el sistema o empleando ingeniaría social tomar el control con fines dañinos sería algo fácil de usar como elemento táctico en un conflicto. Si algo nos ha dejado muy claro el cibercrimen, el hacktivismo y los ataques cibernéticos propiciados por países como China o Estados Unidos es que este medio es más práctico, a lo que cabe la pregunta: si es tan fácil tomar una red de computadoras ¿no se podrían “capturar” los servicios de un país para inutilizarlos?, ¿no podría otro país tomar el control de alguna flota de robots con fines destructivos?.

En el artículo Armas de disrupción masiva de la revista Popular Mechanics (No. 62/05 Mayo 2009)  ante la pregunta de si es posible desactivar los servicios públicos de Estados Unidos mediante un ciberataque el experto en ciberseguridad James Lewis responde:

“La respuesta honesta es que no lo sabemos. Y no me gusta esa respuesta”.

Nada tranquilizador, pero el éxito de los ciberataques ya han puesto a más de un gobierno a tomar medidas, antes de esperar a saber si es efectivo o no. Lo cierto es que se aplaude la puesta en práctica de acciones para proteger las comunicaciones y los sistemas informáticos, siempre y cuando, estas no vulneren los derechos de la ciudadanía, la cuál ve sospechoso el interés de las autoridades por mejorar la seguridad de las telecomunicaciones ante los excesos cometidos en lo que transcurre de siglo, excesos que no se olvidan y pueden ser el inicio de más problemas.

Sería más fácil para la humanidad inventar medios pacíficos para la resolución de conflictos, en vez de violentos, las generaciones venideras no tendrían cargas tan pesadas como las actuales en la consecución de un mundo más equilibrado. Sin embargo, queda en manos del ser humano decidir su destino… incluso los ciudadanos tomamos decisiones trascendentes, aunque pensamos los contrario.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

#Venezuela, país de despedidas y otros aspectos de la inmigración.

Todos los dias en Venezuela despega un avión llenos de talentos que no regresan- Google Images

Hace algún tiempo, en la red apareció un documental llamado Caracas ciudad de despedidas, el mismo mostraba desde el punto de vista de varios jóvenes su opinión sobre la actualidad venezolana y los motivos por los cuales se iban del país. El documental tuvo gran repercusión en los medios digitales y también en la opinión pública, no obstante, los protagonistas fueron duramente criticados por sus comentarios sobre el país, convirtiendose en objeto de burla del público nacional.

Sin ánimo de criticar ni apoyar alguna posición, pareciera que muy pocos vieron el trasfondo del documental: la pérdida del talento nacional. Los jóvenes venezolanos durante este tiempo no se sienten a gusto en su propio país, la falta de un ambiente social equilibrado frustra a la juventud, aún cuando parte de ella lucha por cambiar esa realidad los resultados no siempre son del agrado de todos. Pervive la mentalidad de buscar un culpable, nadie quiere asumir para mejorar. Los proyectos que servirían para avanzar, simplemente, no se toman en cuenta y esos talentos no conocen de espera, por lo que se van.

Hay que recordar que un país no avanza, sino con proyectos concretos y sólo las personas capaces pueden hacer crecer un pueblo, la juventud por naturaleza tiene el papel de traer la innovación necesaria para que el progreso sea realidad. Los intentos de reprimir dicha innovación siempre tiene consecuencias desastrosas y eso queda reflejado en el atraso de tantas naciones, incapaces de lograr un avance satisfactorio en sus condiciones de vida, condenándose solas al atraso.

Venezuela, no pierde solamente gente valiosa, pierde posibilidades para transformarse en un país desarrollado, esta dejando que las ideas originales engrandezcan a otras naciones. El pueblo venezolano, no esta viendo que se limita enormemente su propio desarrollo dejando a la juventud excluida. Esta permitiendo que los que creen en un país con un mejor futuro, no tengan opción sino el irse a otras tierras. Después nadie venga a quejarse.

Y así como Venezuela sufre en silencio esta pérdida, otras naciones siguen el mismo rumbo, los pueblos y los gobiernos, incapaces de llegar a un acuerdo común para desarrollar el país, obligan a muchos a irse… ¿o será más bien a “huir” de tanta anarquía?. Las razones para emigrar, sobran, sin embargo son pocas las voluntades para quedarse. Triste pero cierto. Pareciera que muchos mandatarios les parece mejor dejarle a otro país sus problemas sociales, de allí, el drama de la inmigración ilegal.

Las demás naciones, especialmente las más desarrolladas, encuentran beneficioso esta inmigración gracias a ella han podido cubrir espacios laborales específicos, la escasez de mano de obra se satisface de esta manera; paralelo a eso la caída de las tasas de natalidad se equilibran con la inmigración volviendo el mestizaje algo común, aparte de las ventajas que le da aquellos grupos con tendencias a tener familias numerosas. Por supuesto, las ideas y proyectos que traen los extranjeros son muy bien recibidos, garantizando más avance a sus sociedades, más riqueza para sus pueblos.

 Aunque la actual crisis mundial pudiera desacelerar la inmigración, potenciará a otros a abandonar su país natal, en búsqueda de oportunidades, así el ciclo lejos de concluir, solo cambia de dirección.

Concluyo esta entrada citando al anterior Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan:

 “Una sociedad que aísla a sus jóvenes, corta sus amarras; está condenada a desangrarse”

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

Urge educar al #internauta.

La educación del internauta no conoce de espera-Google Images

A pesar de casi todo el mundo tiene un conocimiento del uso de la red sigue existiendo lagunas al respecto, no hablemos de no saber programar o ignorar el manual de un producto electrónico se trata sobre si el internauta sabe como usar con conciencia la tecnología, algo que parece brillar por su ausencia actualmente.

Vamos con lo más simple, las redes sociales se han convertido en el vivo ejemplo de inconciencia por parte del internauta, ávido de estas herramientas, lejos de “socializar” parece más interesado en buscar la atención de sus conocidos y no tan conocidos, porque lejos de relacionarse sanamente expone toda su vida privada allí y la mayoría de las veces sin aplicar los filtros pertinentes que ofrecen las redes sociales. De allí parte, la multiplicación del cyberbullying, la suplantación de identidad y los grupos de haters entre otras amenazas; hacen difícil un ambiente social equilibrado. Culpar a las empresas detrás de las redes sociales, no es el camino, empezar por enseñar a padres, hijos y maestros como se usan las cosas debería ser la meta.

Por otro lado, el morbo de grabar cualquier cosa que pase en lo cotidiano termina siendo una pesadilla y molestia para la comunidad internauta, habría que dejar bien claro que el tener, por ejemplo, un smartphone con su cámara no es juguete sino una herramienta con un propósito claro y productivo; más cual es la sorpresa que se lleva cualquiera cuando las cosas más nimias salen en la red, gracias a un uso irresponsable de estos artilugios. La red se puebla de basura por no haber una educación sobre lo ético de grabar o no una situación cotidiana. Hay que empezar a trabajar en eso.

Finalmente esta la ausencia de educación por desconocimiento, todavía persiste la gente que ignora sobre Internet y los diversos medios para conectarse, aún cuando en muchos países se reduce la Brecha Digital, es notable las personas que no conocen sobre la materia o son reacios por temor. La población de adultos mayores debe ser una de las prioridades, no nada más en saber usar un ordenador sino cualquier medio electrónico porque es bien sabido que este grupo de la población no se adapta tan rápido a los cambios como el resto. Aparte del miedo y el desconocimiento, esta la burla de los demás, creándose situaciones molestas.

Urge educar integralmente al internauta, desde como usar la tecnología hasta para que y donde debe usarla correctamente. Será difícil, pero más costosa es la “ignorancia digital”. Cierro este artículo con el comentario del señor Antoni Bosch, director del Institute of Audit & IT-Governance (IAITG), extraido de 20minutos.es:

“Es más barato formar a la gente que poner grandes medidas de seguridad. Esto hay que hacerlo, por supuesto, pero no sirve de nada si los que tienen que velar por esas seguridad no saben hacerlo”

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

El regreso de #Mega termino siendo un litigio de rutina.

Kim Dotcom, fundador del extinto Megaupload- Google Images.

El regreso triunfante y polémico del señor Kim Dotcom no ha sido el gran acontecimiento que esperaba, el desarrollo de su caso empezó como un ataque a las “libertades de los internautas” a ser otro de esos litigios  aburridos sobre el manido derecho de autor. Nada trascendente ni impactante, si recordamos que la causa contra el señor Dotcom fue sólo una acción reactiva de la industria del entretenimiento por su intención de entrar en el mismo negocio de ellos pero orientado a la red, aprovechando las capacidades del extinto Megaupload.

Algo rescatable de esta historia es el incremento fatal de la desconfianza  a las instituciones democráticas, el extremismo con el que se actuó contra Megaupload y la comprobada falta de transparencia no hizo sino “legitimar” aun más las acciones del hacktivismo e incrementar su poder e influencia entre los jóvenes quienes son los que más exigen se respete la neutralidad de la red. Sobra decir que el señor Dotcom se convertido en otro caudillo más de la libertad de expresión en la red, incluso equiparándolo al señor Julian Assange a pesar de estar en territorios muy distintos.

El hacktivismo se ha fortalecido con el cierre de Megaupload-Google Images.

 Al final los argumentos de los “afectados por la piratería” de Megaupload terminaron siendo los mismos: la defensa de su concepto de derecho de autor y el mantener un modelo de distribución de contenido en vías de extinción, lo que siempre ha sido una constante en otras disputas legales no tan resonantes. Lo “novedoso” de su actuación contra Megaupload es su táctica de caballo de Troya; queriendo usar este “escandaloso acto de piratería digital” para aprobar leyes como SOPA y PIPA entre otros emulos legales; con tal de atar a la red a su visión… una visión arcaica.

Esta batalla por mantener Internet abierto a todos, como lo ven algunos,  no hace sino ponerse tediosa, se repiten los discursos, se ponen de cabeza los derechos de los internautas, se ganan y pierden juicios e incluso se crean caudillos y mártires como el señor Dotcom… para terminar siendo todo un desinterés por todas las partes de dialogar y llegar a un consenso beneficioso para todos.

Dudo que las generaciones constructoras de la red, las que le dieron el despegue definitivo en los 90`s y los nativos digitales que quieren mantener una red participativa y abierta seguirán soportando los ataques de esa industria, teniendo muy presente uno de los mártires más recordados de esta lucha: Napster. Veo a largo plazo dos tendencias encontradas, aunque diferentes, de estas generaciones: Los innovadores, más concientes de la red, crearán mas herramientas y servicios atractivos para ir dejando atrás esos “modelos viejos” y los radicales quienes con medios reactivos protestarán y atacaran cualquier movimiento “sospechoso” contra la libertad en la red; con la espectacularidad que les caracteriza.

De momento el señor Dotcom sigue avanzando con su plataforma Mega, poniendo a prueba su servicio y manteniendo a raya las acciones individuales de aquellos de los cuales se excuso la industria para pulverizar Megaupload. Mientras tanto Mega va materializando sus servicios y su popularidad sube; ante la impotencia de una industria cuyo modelo, al igual que los dinosaurios, esta en proceso de fosilización.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

La violencia como espectáculo (segunda parte y final).

Los medios de comunicación pueden actuar como un poderoso modelador de la percepción-Google Images

En el artículo previo exploré sobre como la violencia se puede reproducir, tergiversar su contexto y actuar como disparador de nuevos delitos con las nuevas tecnologías de telecomunicación. En esta segunda parte y final sobre este tema voy ampliar con algunas otras observaciones.

 El principal problema de esta aparente “epidemia” de violencia que padece algunas partes del mundo, aparte de los factores sociológicos más evidentes, es que ha desarrollado una especie de capacidad de atracción hipnótica por parte de los espectadores en querer multiplicarla, algún nuevo o desconocido factor inconsciente pareciera interesar a muchos ha hacerlo “suyo” mediante la identificación o quizá la mente humana en tanto años de exposición audiovisual pareciera haber sufrido un cambio muy drástico que interpreta aspectos de la realidad como si “estuviera detrás de una pantalla”. Tal vez una parálisis del juicio frente a ciertos estímulos negativos o estamos ante una crisis existencial global, cuyo epicentro iría más allá de lo científico, quizá una sobrecarga… informacional de tantos conceptos, ideas, y símbolos junto a una herencia de disconformidad social acumulado durante tantos años.

 Podemos citar en nuestra búsqueda de respuestas, todas las investigaciones científicas sobre como la imagen (la que se puede ver en la pantalla) modela la interpretación de la violencia, pero la falta de consenso en sus resultados, sumados a los radicalismo de turno no ayuda a encontrar una solución. En lo que si estamos de acuerdo casi todos es que la violencia y su uso en la consecución de un objetivo social reconocible o personal tuviera visos de ser un objeto de “culto”… suena tenebroso pero pareciera así.

Sin un consenso científico ni social, seguimos a la deriva para frenar la violencia armada-Google Images.

 Y si fuera así ¿entonces toda esa maquinaria de “entretenimiento audiovisual” nos ha hecho propensos a convertirnos en violentos?, ¿será que no estamos viendo más a fondo que dispara la violencia en una persona del siglo XXI?, ¿acaso lo que creemos  “inofensivo e irreal” no aplica de la misma forma en como puede entenderla el ser humano?. Quiérase o no muchos jóvenes con la era de la información saben mucho de armas y formas de matar en parte a la industria de los videojuegos, industria que desde el siglo pasado nunca ha abandonado la polémica sobre si sus productos son peligrosos para la juventud y aunque no conviene culparla de todo, por ser esa una posición radical y carente de objetividad, es curioso que muchos de los grandes éxitos de esta industria son historias donde no hay otra forma de resolver los problemas sino con el uso de la  fuerza, en algunos casos de forma muy desproporcionada.

Los videojuegos influyen notablemente entre lo jovénes, pero ¿estarán diluyendo su sensibilidad sin darnos cuenta?-Google Images.

Sobra decir que mucho de los contenidos de algunos de esos “éxitos” no nada más hay violencia, también plantean tramas y elementos como torturas, formas alternativas de matar al enemigo o  guerra de forma nada seria, cayendo en lo enajenante, ¿estamos en una contradicción entonces? evidentemente si, pero ¿si esos productos están en el mercado, no será acaso que gozan de una sociedad permisiva?. Sí hay sociedades indiferentes o facilitadoras de los medios para matar, existen las que si bien controlan el acceso a estos medios contradictoriamente subliman a los mismos con alguna complicidad de ella, en parte porque se subestima sus efectos, por falta de consenso, o amparándose en una interpretación libertina de la libertad de expresión se crean obras mediáticas de entrenimiento violentas que pueden dar la falsa impresión en mentes pobres de criterio de que destruir es “divertido y gratificante”.

No conviene para ninguna parte, caer en posiciones radicales especialmente en ultraconservadurismo, tampoco podemos dejar las cosas así, pienso que hay que establecer límites y sobre todo rescatar los valores positivos del ser humano que sin ellos no avanza ninguna sociedad, hay que también dejar esa costumbre de “culpar a alguien” para ocultar el problema de cuya práctica ya vemos los resultados: muy nefastos. Urge a la sociedad global, dejar a un lado las excusas y amenazas de ficción, para centrarse en reorientar los instintos humanos a cosas más benéficas ya que si esto esta pasando y todavía seguimos polemizando sobre el tema es porque no hemos hecho nada.

Se muy bien que muchas personas que lean esto traerán a colación la tan manida excusa de “pero eso que pides es utopía porque….”, puede parecer, pero la utopía permanece en nuestra mente porque no somos capaces de hacer lo correcto ni llevarlo hasta sus últimas consecuencias, para todo vamos creando obstáculos, así si queremos una sociedad de paz… dejemos las excusas.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

La violencia como espectáculo (primera parte).

The running man, la violencia como show mediático.- Google Images

La violencia ha cobrado notoriedad recientemente y no es para menos, dado las cada vez más destructivas consecuencias. En esta ocasión exploraré otro aspecto de la violencia un tanto inquietante: su “promoción” utilizando los actuales medios de comunicación.

Un rasgo característico del siglo XXI es la ubicuidad de la información, todos podemos acceder y compartir datos con rapidez incomparable a otros tiempos. Sin embargo muchas personas emplean estas ventajas, para difundir su participación en actos violentos ejemplo de ello esta en el “bullying” o acoso protagonizados por jóvenes quienes graban sus acciones y luego publican en Internet muchas veces por morbo, para humillar a su víctima o para llamar la atención del “público”.

Se podría decir que estas personas buscan convertirse en “celebridades”, aún cuando ganen el más contundente rechazo, siempre existen simpatizantes de sus acciones. Estos simpatizantes tienden a repetir de manera más bizarra lo que vió y también lo difunden, haciendo complejo el determinar que fuente de violencia puede estimular en un espectador su interés en ser partícipe en hechos de este tipo.

Esta el caso más extraño aún de los criminales comunes de mediatizar sus delitos, colgándolos en la red como si fuera una “gran obra” y buscando que se hable de los mismos. Por supuesto, a veces sucede lo opuesto siendo el público quién populariza al delincuente cuando su crimen se filtra o es divulgado. El colmo, es que el delincuente puede obtener “aprobación” desvirtuando su imagen, en detrimento de las víctimas. Llega la situación al punto, de escribirse libros de su vida delictiva o ellos mismos negocian con productoras para contar su historia, a través del cine o la televisión, con notable éxito volviendolos “populares”. Nadie parece importarle los antivalores promocionados, todo se vale con tal de saciar los oscuros gustos del público.

Otro aspecto esta en el “llamado” a participar en hechos violentos a través de la mensajería instantánea o por redes sociales; quienes planifican estas acciones emplean los teléfonos móviles con estas herramientas. En la mayoría de los casos captan su vandalismo para divulgarlos, aumentando el número de participantes quienes también lo promueven y difunden hasta formar un “enjambre” destructivo donde nunca falta quién lo grabe para compartirlos con más personas. Esto hace que muchos disturbios sean coordinados en la red antes de ejecutarlos o durante los mismos, haciendo imposible predecirlos.

Como siempre, dentro de los espectadores existen personas que “disfrutan” viendo tal orgía de destrucción; sin criterio crítico. El resultado de esta “mediatización de la violencia” es su completa vanalización volviendo indiferente al público e incapaz de distinguir la violencia real con la ficción, los espectadores se pueden convencer rápidamente de que ser transgresores los vuelve importantes e interesantes; terminan creyendo que podrán contar con el “afecto de un público” no siendo consciente de las consecuencias.

Paralelo a los que participan están los que se satisfacen de forma malsana de los sucesos violentos transmitidos, son individuos que sienten placer viendo y retransmitiendo todo contenido con dicha características, hasta volverse casi adictos. No sienten nada hacia las víctimas, tampoco poseen juicio crítico sobre lo que ven y empatizan con los protagonisas de sucesos violentos. Estan carentes de humanidad, aunque muchos no son capaces de usar la fuerza, son personas que pueden convertirse en cómplices si coinciden con un acto de violencia real, serán meros espectadores porque su mente esta condicionada a sentir placer con la violencia recibida a través de los medios. Otro individuos encuentran en la violencia audiovisual herramientas y motivos para cometer asesinatos.

No se puede creer ingenuamente que quienes “disfrutan” de la violencia audiovisual son orates, muchas personas “normales” pueden sentir cierta satisfacción con algunas escenas o empatizar con personajes, ficticios o reales, con características violentas. Ciertamente, habría que estudiarse otros aspectos como la familia, ambiente social, la criminalidad, educación entre otros aspectos antes de sacar conclusiones apresuradas sobre este punto.

En lo personal considero, la sociedad ha descuidado y subestimado la capacidad destructiva humana en lo cotidiano preocupandose más por actores, de violencia reconocida, latentes en ella. Se ha ignorado el papel predominante de la técnica como elemento modelador del pensamiento, relegando el debate a “círculos académicos cerrados”, según el criterio de las esferas culturales oficiales… hasta el momento.

El presente siglo, la ciencia y la tecnología, influye en el hombre, ha desplazado al humano del centro social para ser ellos el centro; aunque el antropocentrismo humano se sigue predicando en las escuelas, seguimos empeñados en construir un humanismo ético acorde al presente siglo en la práctica estas ideas languidecen frente a la arrolladora realidad en que vivimos.

No podemos tampoco demonizar los progresos obtenidos ni caer en la tentación del radicalismo, hay que investigar la influencia de nuestro progreso sobre el ser humano con tal de buscar soluciones objetivas ante el reto que esto conlleva.

El hombre es responsable de sus actos, pero si el hombre enfundando una máquina, destruye a sus semejantes más cuidado debe tener… Las máquinas son neutrales hasta que el hombre las usa… la voluntad del primero traduce la del segundo…

Después de todo, quizá habría que darle razón al movimiento Tecnorealista cuando dicen:” las tecnologías no son neutrales”… a lo que se le podría agregar: “porque el hombre no lo es”.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.

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A próposito de la violencia armada.

El actor Charlton Heston empuñando un rifle en un discurso para la Asociación Nacional del Rifle (NRA).- Google images

Se ha vuelto muy noticioso el problema de la violencia armada, pero creo que sigue la tendencia de buscar un culpable externo en vez de asumir como sociedad e individuos nuestra responsabilidad en la materia. La industria armamentística basa su existencia en la simple idea “de que existe una amenaza a combatir” lo cuál termina por convencer a la gente de que armado “se esta seguro”, sin embargo, esta industria existe porque la legitimamos con nuestros temores; la mayoría de ellos irracionales. Si el ser humano no renuncia adsolutamente del uso de la violencia para solucionar sus problemas, las armas y su venta estarán allí.

Parece utópico que el ser humano renuncie en masa al uso de la violencia, sobre todo al ser tan diversa y contradictoria en cada sociedad la relación violencia-armas, pero si no se empieza a trabajar indivual y socialmente en una cultura de la paz, del equilibrio emocional y racional, será igual de frecuente las matanzas perpetradas por individuos “desequilibrados” que en el fondo son un reflejo de nuestras omisiones como sociedad. Nadie se arma a menos que se sienta amenazado, aún cuando parezca absurda la interpretación subjetiva que se tenga de que es una amenaza. Las guerras son un ejemplo de eso.

El uso insensato de la tecnología moderna ha quedado muy arraigado dentro de la “cultura popular”, un concepto morboso de violencia que se perpetúa gracias a la industria del entretenimiento; teniendo generaciones de jovénes, convencidos muchos, de que la violencia no se puede combatir sino con más violencia. Es poco los casos donde se promociona el uso pacífico de los talentos humanos para cambiar el clima de violencia a través de la paz; aún en esta era de Internet. Pero ¿quienes permiten que se perpetúe esta mentalidad violenta? nosotros los ciudadanos, aceptándolo, ¿acaso no hemos apoyado “posiciones violentas” con expresiones tales como “se lo merece, porque era un asesino”, “mano dura con esos desgraciados”…?. El que este libre de pecado que arroje la primera piedra.

Estamos a la deriva. Se nos olvidó que un hombre, SOLO UNO, llamado Adolfo Hitler convenció a todo un pueblo que con las armas y la violencia se conseguía las cosas. Un hombre que usó medios modernos y sofisticados para demonizar la vida, construyendole un altar a la muerte…Adolfo Hitler, es solo un culpable, todo el pueblo aléman de su tiempo, “se convenció” de que la violencia les permitiría ser “superiores” por lo tanto ellos son cómplices, entonces, ¿cuantas veces no hemos ordenado matar a otro ser humano “porque es una amenaza” con un comentario o pensamiento?. Todo esta dentro de nosotros, Adolfo Hitler fue solo una expresión de las frustaciones interiores del pueblo aléman de esa época.

Sin ánimo de ser agorero, me parece que el problema de la violencia armada se esta manejando de forma burocrática, no hay detrás de esas medidas correctivas que se quieren implementar, una estrategia planificada cuidadosamente para promover la paz. De nada, sirve poner leyes más severas si de niños ya sabemos matar… como si fuéramos espartanos modernos. Será mejor ir trabajando en la paz ahora para no seguir lamentándonos mañana, o si no podemos conevertirnos en una quimera destructiva como lo plantea el escritor de ciencia ficción Robert Heinlein en su libro Starship Troopers: una sociedad muy sofisticada a nivel técnico y científico pero deshumanizada debido a una paranoica concepción belicista del universo. Mucho peor, es llegar a niveles como los de la película Robocop: para “combatir” el crimen se vale arruinarle la vida a un hombre, el agente policial Alex Murphy,convirtiendolo en un engendro cibernético tan brutal con el fin de “mantener el orden público y proteger al ciudadano”. En ambos escenarios todos los ciudadanos serían asesinos. A veces la ficción dice más que la realidad misma.

Halo: Boot Camp, de seguir así, los niños del mañana serían soldados- Google images.

Personalmente no estoy de acuerdo con que la gente ande armada, bajo ningún concepto, demasiadas muertes han ocurrido por un arma vendida a un ciudadano…es una ilusión creer que no se puede equivocar el que usa un arma…

No obstante, depende de la ciudadanía desarmarse o seguir igual. Todos escogemos, todavía estamos a tiempo de tomar la decisión más sabia o la más tonta.

Saque usted sus conclusiones.

Pedro Felipe Marcano Salazar.

@C1udadan0x.